Fotos: Alejandra Pau / Página Siete
Simón Supa es uno de los guías tacanas de San Miguel del Bala. Explica los beneficios de las plantas.
Los guías de la etnia Tacana se han convertido desde que iniciaron el proyecto de San Miguel del Bala, hace cinco años, en los más férreos transmisores y defensores de su cultura, su comunidad y la belleza que se esconde a las puertas del Madidi y sus alrededores.
Caquiahuara: la ampliación del albergue
Hace pocos días se inauguró un segundo albergue de San Miguel del Bala ubicado en Caquiahuara, dentro del Parque Nacional Madidi, como parte del fortalecimiento al ecoturismo sostenible con el apoyo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) y otros cooperantes.
La creación del albergue responde a la demanda de los turistas por estar más cerca del Madidi. Ofrecerá excursiones de tres a cinco días.
Consta de tres habitaciones separadas, capacidad para tres personas en cada habitación y servicios sanitarios. Tanto el albergue de San Miguel del Bala como el de Caquiahuara dan empleo a alrededor de 35 familias, según se informó a Página Siete.
El gerente de programas de crecimiento económico de Usaid, Álvaro Luna, informó que se ha capacitado a los operadores y guías turísticos de la región, “además de instaurar sistemas de monitoreo y marketing para que sea un proyecto de turismo sostenible y en crecimiento”, explicó.
Hacer voluntariado en la comunidad
Otra forma de experimentar el viaje a San Miguel del Bala es como voluntario, así se puede abaratar los costos de su estadía trabajando para la comunidad.
El horario de trabajo cubre cuatro horas al día y las áreas de desempeño son: enseñanza a los guías del idioma inglés, limpieza de senderos, pintado o barnizado de las cabañas, cocina, carpintería y monitoreo, entre otros.
El tiempo que se requiere para hacer el voluntariado es de diez días o más. El costo es de diez dólares.