Textos traicionados
Autor: Mauricio Rodríguez
Título del primer micro cuento:
Alicia
A la niña le gustaba tanto soñar que jamás volvió a despertar.
Título del segundo micro cuento:
Sueño de descartes
Ayer te soñé. Y cuando despertaste, yo desaparecí.
Redención
Autor: Ronald Clever Vega Pezo
Cuenta hasta tres. Respira y, con dificultad, intenta incorporarse. Tiene la camiseta manchada de sangre y el cuerpo adolorido.
Cielo azul intenso.
Sol cenital.
Camino de tierra.
Bulla de gente a lo lejos. El miedo lo arrastra hasta unos arbustos donde intenta ocultarse.
Lo han visto.
Tiembla.
Poco bla bla
Autor: Willy Camacho
El artillero
Jamás lo vimos venir, simplemente apareció al lado de todos. Jamás lo vimos irse, simplemente ya se encontraba en otro lugar. Yo apenas pude hablar con él, “Me llamo Gustavo”, me dijo, o al menos eso creo recordar. En realidad, nadie se preocupó por él, salvo aquellos estudiantes de medicina que aprovecharon muy bien su cuerpo.
23
Autora: Ayda Carrillo
La fábrica de la fecundidad comenzó a generar la materia prima de manera excesiva al verla cruzar la calle. Inconsciente, puso la mano derecha sobre el acelerador. Pasó sobre ella. Su erección terminó en el momento que sintió que los neumáticos se impregnaban de humedad femenina. Entonces, se dio cuenta de lo que había hecho. Su única hija yacía a sus pies, y él sólo pudo ofrecer una amplísima sonrisa, mientras limpiaba la sangre de su reluciente automóvil.
VII
Autor: Gilber Sanabria
- He cortado mis manos para no escribirte. El espectáculo grotesco de mis muñones ha perdido la gracia. Cometí un error: debí hacerlas enterrado.
- ¡Pero, ¿cómo?!
- Mis inútiles muñones no pueden defenderme de mis manos. Éstas me sujetan, aprisionan mi voz, toman por asalto el papel y, en una danza macabra, escriben cuánto extrañan tocar tu cabello.