La biodiversidad en la región paceña
Fauna En la laguna hay patos o kellwa de pico amarillo, también wallatas o garzas andinas y patos silvestres o unkalla de pico azul.
Otros Las vizcachas son vistas en los cerros cuando sale el sol y los zorros aparecen en la comunidad, donde atacan a las crías del ganado. Los cóndores aparecen sólo cuando hay animales muertos.
Flora El waycho, pequeño árbol, es usado para curar la sarna en los animales. La popusa les sirve para el mal de altura y la chujpa para el dolor de estómago. El waroco es un cacto con un fruto comestible.
Turismo, abono y minería comunitaria originaria
La comunidad originaria de Chacaltaya está ubicada al norte de la ciudad de La Paz, en la subalcaldía de Hampaturi, a 45 minutos de la ciudad, ingresando por el Plan Autopista. A dos kilómetros de ésta se halla la laguna de Pampalarama y el albergue.
“Estamos orgullosos. Somos la envidia de otras comunidades porque tenemos albergue turístico, la cooperativa de abono y ahora la mina”, manifiesta el jilakata de la reciente creada Comunidad Originaria Chacaltaya, Gregorio Linares Tinta.
Aunque recuerda que cuando empezó a funcionar el albergue, en noviembre de 2008, dudaban de que la Alcaldía de La Paz les dejara la administración. “Estábamos con desconfianza, algunos no querían aceptar que se haga el proyecto”, afirma.
En la región, sus habitantes sobreviven con la cría de camélidos, aprovechan la carne de las llamas para abastecer al mercado con carne fresca y la fibra de las alpacas para hacer artesanías tejidas como lluchus o gorras, chalinas y guantes, entre otros. Victoria Mamani, por ejemplo, tiene un telar en el que teje una mantilla con la lana de alpaca en solamente dos horas.
Al igual que otras mujeres de la comunidad, realiza todo el proceso de transformación desde el esquilado del animal para obtener su fibra hasta tratarla y convertirla en una prenda de vestir, que son muy solicitadas.
Abono y estaño
Durante el invierno, la comunidad se vuelca hacia los bofedales para sacar el estiércol que es vendido como abono para jardines. Más de 2.000 bolivianos de ingresos consiguen en 15 días de arduo trabajo.
Para el efecto formaron la Cooperativa Salvadora, en la que 53 socios se benefician de la comercialización del producto.
A la par, debido el aumento del precio del estaño, los comunarios reactivaron la abandonada mina Kaluyo.
Allí trabajan unas 40 personas, “la mayoría son los jóvenes que dejaron la comunidad para ir a trabajar a la ciudad”, resalta el jilakata.