Maestros del chamanismo, un rompecabezas cósmico
Estos “maestros técnicos del éxtasis”, como los denominó el investigador Mircea Eliade, no encuentran origen en un solo lugar, pues están distribuidos a lo largo de todo el globo, desde Groenlandia, pasando por Siberia, el Ártico, África y Australia, hasta llegar a Norteamérica, Mesoamérica y el Amazonas, al sur de este continente, lugar del que extrae sus conocimientos “el chamán de Allkamari” al momento de realizar las ceremonias amazónicas, ayudado por el brebaje de la ayahuasca.
Miguel explica que la Banisteriosis caapi -comúnmente conocida como ayahuasca- es una liana que se enreda sobre los árboles de la selva tropical. Su nombre significa “soga de la muerte” o “soga del alma” en quechua, el idioma de los incas.
Combinada con las hojas del arbusto de chacruna (Psychotria viridis), la ayahuasca se vuelve un poderoso y efectivo brebaje para ayudar a la gente en general y a los chamanes en particular a entrar en el “real” mundo de los espíritus, disipando las ilusiones y limpiando la contaminación incurrida en este mundo irreal de la vida cotidiana.
En una dimensión psicológica, el chamán es un guía dentro de un camino oscuro que linda con la muerte, donde el paciente deja atrás lo inservible para sí mismo, y si el recorrido es exitoso, el resultado es un hombre nuevo.
Como consecuencia de un proceso largo en su entrenamiento, lo que conlleva una serie de dietas, reclusiones en la soledad e incluso abstinencia sexual, el chamán llega al conocimiento de que la realidad depende del estado de conciencia en el que se vive y que las realidades de los estados alterados son tan reales como ésta: todas se interrelacionan.
También sabe que ningún estado de conciencia es superior a otro. Por lo tanto reconoce su humilde posición en el universo y vive en una constante reorganización de su propio devenir.
Para llevar a cabo los viajes de sanación, recurre a la utilización de plantas medicinales a las cuales ha sido sometido en repetidas ocasiones hasta obtener la maestría en sus principios activos.
Ha sido instruido en la preparación de éstas, a las cuales debe dar un tratamiento especial, un “soplo” de tabaco, un ícaro o canción para otorgarles más fuerza. Asimismo, conoce las dosis que deben ser ingeridas por los pacientes en los ritos de sanación, los cuales se desarrollan al compás de cantos o rezos e instrumentos musicales, como tambores o campanas, que en varios casos forman parte de su propio atuendo.