Archivo digital
Una madre le lee un cuento a su pequeña hija.
Caperucita Roja no encuentra el camino para llegar a la casa de su abuela por el bosque, y Blancanieves ya no reconoce el sabor de su manzana roja. Superada por internet y una generación de padres demasiado ocupados, la costumbre de contar cuentos tradicionales infantiles está en peligro de extinción.