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La Paz, Bolivia -
Desde la acera de enfrente María Galindo
Mentira colectiva
- 31/01/2012
Si la representatividad de la CIDOB es cuestionable, si es cuestionable la relación con sus bases, si es cuestionable que los dirigentes de la CIDOB no han consultado con las comunidades, lo mismo es aplicable a las Bartolinas, a la CSUTCB, a los interculturales o a cualquiera de los movimientos sociales que forman parte del pacto de unidad.
Estos movimientos hoy atraviesan una profunda crisis fruto de la cooptación de sus dirigentes por parte del MAS, movimientos cuyos dirigentes expresan más la voluntad del Gobierno que la de las bases y dirigentes que se la pasan peleando por pegas, proyectos o prebendas. Movimientos al interior de los cuales no hay debate, ni consulta política alguna. Movimientos que sirven como pantalla de fondo de un Gobierno que dice gobernar con ellos, aunque no sólo los usa permanentemente, sino que los está destrozando en su dinámica interna con la complicidad de cada uno de los y las dirigentes de estas fuerzas sociales.
Para el Gobierno restarle legitimidad a la defensa del TIPNIS es una obsesión política y si para hacerlo ha tenido que organizar una contramarcha, organizar un simulacro de enfrentamiento en la plaza Murillo con una Policía que inverosímilmente estaba pasiva, si tiene que dividir una fuerza social histórica como es la CIDOB, si para eso el argumento de la preservación y respeto al medio ambiente tiene que quedar en la nada, no importa.
En ese panorama reconducir la discusión a los contenidos reales que están en juego, como es la pertinencia de una carretera más, en medio de un panorama de carreteras malas que deberían ser reconstruidas, es imposible. Reconducir la discusión al hecho de que es un mito plantear que una carretera es sinónimo de bienestar para los y las habitantes de las regiones que atraviesa un camino. Reconducir la discusión finalmente al tipo de desarrollo que queremos o que no queremos como país, porque el “desarrollo mismo” no es sino un mito que sirvió para colonizar el territorio y las mentes es imposible. Reconducir el debate al hecho de que no sólo la ley corta no fue consultada a las comunidades, sino que la ley corta fue una medida de emergencia para salvar al Parque Nacional Territorio Indígena Isiboro Sécure ante la ausencia de consulta previa por parte del Gobierno, es decir dejar claro que la ausencia de consulta fue por parte del Gobierno y no por parte de la CIDOB es casi imposible. Ya no sólo parece que tendríamos que defender al TIPNIS, sino el sentido común y el examen primario de la realidad.
Al romper la representatividad de la CIDOB, se les rompe también la que a sus organizaciones pro gubernamentales sustenta.
Se puede manosear la realidad al antojo de algún ministro, al antojo de la figura del Presidente sin ninguna responsabilidad con el país, sin ninguna responsabilidad con las organizaciones sociales que tienen un carácter histórico y que han costado muchísimos años de construcción y de maduración política.
El Gobierno del MAS está demostrando su capacidad destructiva, son capaces de destruir la selva y también son capaces de destruir a las organizaciones sociales en nombre de un capricho, en nombre del poder y en nombre de la ganancia personal corrupta que este proyecto implicará.
El Gobierno quiere derogar la ley corta y no tiene la fuerza para hacerlo como una iniciativa propia, el Gobierno quiere firmar el contrato con OAS y penetrar el parque con los colonizadores del Chapare y con el cultivo de coca pero no tiene la fuerza para hacerlo. Por eso opta por el montaje de un simulacro.
Es el fin de la poca credibilidad que les quedaba. Han instalado la mentira como instrumento de gobernabilidad y no hay ni un solo ministro, viceministro, secretaria, hombre o mujer capaz de parar desde ahí adentro esta gran mentira. Esto tampoco es obedecer al pueblo.
No subestimen la capacidad de análisis crítico del taxista, de la vendedora de pan y de cualquiera de nosotros y nosotras porque quizás parecemos opas, quizás estamos muy sumergidas en la lucha cotidiana por la sobrevivencia, pero eso también tiene límite.
María Galindo es miembro de Mujeres Creando.
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