Armas

Uso de armas en EEUU, una pandemia de graves consecuencias

El del fin de semana pasado fue el tiroteo número 173 sólo en lo que va de año en EEUU. Los activistas señalan que anualmente mueren unas 15.000 personas por el uso de armas; muchas de estas muertes podrían evitarse con normas más estrictas para su adquisición.
Uso de armas en EEUU, una pandemia de graves consecuencias
Uso de armas en EEUU, una pandemia de graves consecuencias
Uso de armas en EEUU, una pandemia de graves consecuencias
domingo, 19 de junio de 2016 · 00:00
Aldea Global /Agencias

Nueva matanza en EEUU. Nueva ola de críticas. Nuevos intentos de que se limite el derecho a comprar armas, aunque sea las de guerra. Y luego nuevamente se reproduce el ciclo. Tras el furor de las primeras horas, llega el olvido y la "normalización” de una realidad insólita. Sin embargo, quizás la matanza de Orlando, que provocó la muerte de 49 víctimas y del propio asesino, pueda empezar a cambiar las cosas. 
 
El del fin de semana pasado fue el tiroteo número 173 sólo en lo que va de año en EEUU. Los activistas señalan que cada año mueren unas 15.000 personas por el uso de armas; muchas de estas muertes podrían evitarse con normas más estrictas para su adquisición, recordó un editorial de Página Siete. 
 
Las estadísticas son estremecedoras: desde 1968 han muerto 1,5 millones de personas por el uso de armas de fuego en EEUU, más que los fallecidos en todas las guerras en las que ha participado ese país en su historia.
 
El lobby que ejercen los fabricantes es tan fuerte y tan efectivo que uno de los pilares del partido republicano, uno de los principales del sistema bipartidista de ese país, es precisamente la defensa del derecho de los ciudadanos de comprar armas libremente. 
 
Para la agencia PL, el tema del descontrol en el uso de las armas de fuego en Estados Unidos y sus nefastas consecuencias en la sociedad norteamericana hace rato alcanzó carácter de pandemia, que no sólo se asocia
con el terrorismo, sino con un elevado nivel de delincuencia, inseguridad ciudadana y miedo.
 
En plena campaña electoral por la presidencia, demócratas y republicanos se enfrentan en el tema de establecer controles más férreos en el uso de armas automáticas de alto poder de fuego y en particular, en si se debe o no restringir el derecho a comprar armas a individuos con antecedentes criminales o vinculados a hechos calificados como terroristas.

Atracción turística
 
El fetichismo por las armas parece estar en la fibra de la sociedad norteamericana. Existe una "atracción turística” en Miami que incluye un sofisticado y exclusivo polígono de tiro que permite a turistas y locales vivir en carne propia la experiencia de disparar armas no convencionales, como ametralladoras.
 
Más allá de que el establecimiento funciona bajo la ley y cumple con todos los requisitos para poder operar de manera segura sin poner en ningún momento en riesgo la vida de quienes lo visitan, resulta cuando menos llamativo que en un estado donde las playas parecen no tener fin y las opciones para disfrutar el aire libre son incontables, personas de todo el mundo prefieran jugar a ser Rambo y disparar una AK-47, dijo Nicolás Villar, de Infobae.
 
Según cifras oficiales, el país cuenta con sólo el 4,4% de la población mundial pero posee casi la mitad de todas las armas civiles del mundo. Y a mayor disponibilidad de armas, mayor será el número de muertes vinculadas a ellas.
 
Para tener una idea más exacta de la omnipresencia de las armas en Norteamérica, existen 270 millones de armas de fuego en territorio estadounidense, por lo que se calcula que por cada 100 personas existen 88,8 armas, recordó Villar.
 
Los dramáticos hechos sucedidos en Orlando el domingo pasado sirven como un macabro recordatorio de la gravísima situación que se vive en el país del norte en lo que respecta a las legislaciones que permiten a personas de cuestionable historial acceder legalmente a armas de fuego de tipo militar con alarmante facilidad.
 
En Estados Unidos, por cada millón de habitantes, mueren 31 personas en homicidios que involucran armas. En Alemania, mueren dos. En otros países europeos las cifras son aun menores. 

¿Cambio?
 
Pero esta vez puede ser distinto, creen algunos analistas. Por lo menos, la actitud dilatoria del senador demócrata por Connecticut Chris Murphy, que en EEUU se conoce como "filibusterismo”, logró que la Cámara Alta de su país se comprometa a aprobar una ley que limite, en ciertos aspectos, la venta de armas.
 
La propuesta de Murphy es que una norma obligue a que, antes de vender un arma, se chequee los antecedentes, generales, de una persona. Y que personas sospechosas de estar relacionadas con actividades extremistas no puedan comprar alguna. 
 
La postura de Murphy se debe en parte a que el estado en el que vive sufrió el ataque a la escuela Sandy Hook en 2012, en el que  murieron 28 personas, 20 de las cuales eran niños y niñas menores de siete años.
 
Es la primera vez que el Senado se compromete a, por lo menos, debatir una ley que limite (ni siquiera de manera profunda) la tenencia de armas. 

La masacre de Orlando reabre el debate sobre las armas

 

Aldea Global / Agencias 

Investigaciones sobre los motivos que ocasionaron la peor matanza con armas de fuego que vivió Estados Unidos esta semana continúan y el debate sobre la libre compra y tenencia de armas en ese país ha sido reabierto.
 
En la madrugada del domingo pasado, el joven estadounidense de 29 años, de ascendencia afgana, Omar Mateen, acabó con la vida de 49 personas y dejó heridas a otro medio centenar en un club gay de Orlando. Para su macabra acción usó una arma corta y un fusil de asalto AR-15, ambos comprados legalmente en una tienda de armas del estado de Florida en EEUU unos días antes. Casi todas las víctimas eran de origen latino.
 
Las autoridades descubrieron que Mateen juró su adhesión al Estado Islámico, pero que también era un homosexual que llevaba una doble vida y que sufría muchos conflictos internos.
 
Con todo este escenario, la polémica sobre la facilidad de acceso a las armas en EEUU se ha reabierto una vez más, pero con una diferencia, esta vez hay una campaña electoral inminente y los previsibles candidatos a la Casa Blanca, Donald Trump y Hillary Clinton, han tenido que responder abiertamente con sus radicalmente opuestas posiciones, aunque han señalado que ninguno prohibiría la venta de armas como tal.
 
En medio del rechazo mundial a esta tragedia, el presidente Barack Obama llegó a declararse cada vez más "frustrado” con el Congreso estadounidense por la ausencia de medidas legislativas "de sentido común” para controlar la venta y posesión de armas de fuego.
 
El modelo de arma que portaba Mateen, que fue usado también en la matanza de San Bernardino hace unos meses y en otras masacres anteriores (ver recuadro aparte), ha incrementado sus ventas en los últimos días ante el temor de los colectivos pro-armas de que el gobierno de Obama pueda endurecer las leyes y prohibir su libre acceso. 
 
Asimismo, en esta semana, en Wall Street, los grandes fabricantes de armas de EEUU subían con fuerza: las acciones de Sturm Ruger & Company ganaban un 7,46%, mientras que las de Smith & Wesson crecían un 6,31%.

Visión de Trump 
 
Respecto de lo ocurrido, el candidato republicano, Donald Trump, prometió que, si llega a la Casa Blanca, suspenderá la inmigración procedente de zonas con un historial de terrorismo, mejorará la inteligencia para detectar a los "enfermos de odio” y a aquellos que han nacido en el país y se han radicalizado. También defendió el derecho masivo a portar armas: "Si hubiera habido algunas armas en ese club la noche en que esto ocurrió, si hubiera habido armas del otro lado, no habría habido la tragedia que hubo”, dijo a CNN. 
 
Trump, en varias alocuciones, ha insistido en su propuesta de prohibir la entrada al país a los musulmanes, a los que ha acusado de no informar a las autoridades sobre personas como Omar Mateen.

Candidata demócrata
 
La virtual candidata demócrata a la presidencia, Hillary Clinton, por el contrario, pidió endurecer la legislación para la obtención de permisos de tenencia de armas, en especial de las "armas de guerra”, tras la matanza de medio centenar de personas en un club de Orlando. 
 
La ex secretaria de Estado consideró que el uso del fusil de asalto AR-15 en este ataque debería provocar una reflexión en el país sobre un cambio de las leyes en la materia. "Tenemos que complicar que ellos puedan hacer esto y tenemos que mantener las armas de guerra fuera de nuestras calles”, dijo. 
 
Se mostró contraria al criterio de Trump de pensar que se debe meter en el mismo saco a todos los musulmanes. 
"Creo que los ciudadanos que acatan las leyes tienen derecho a portar un arma pero podemos dar algunos pasos para mantener las armas alejadas de las manos de criminales y terroristas”, señáló a CNN.
 
Los tiroteos más violentos de la historia de EEUU
 
Aldea Global / Agencias

El tiroteo en un club privado de Orlando, que ha causado 50 muertos y al menos 53 heridos, se ha convertido en la tragedia de este tipo más mortífera en la historia reciente de Estados Unidos. 

El ciudadano estadounidense de origen afgano Omar Mateen abrió fuego en el club nocturno Pulse, en el centro de la ciudad de Orlando. El agresor tomó rehenes y luego fue abatido por las unidades especiales de la Policía, SWAT. 
 
A continuación, la lista de los tiroteos más violentos que sacudieron al país norteamericano en las últimas décadas.
 
2015 (2 de diciembre) San Bernardino, California
 
Una pareja, Syed Rizwan Farook y Tashfeen Malik, asaltó un evento del Departamento de Salud local. Como resultado del tiroteo, murieron 14 personas mientras que 22 resultaron gravemente heridas.
 
Tras perpetrar el ataque, la pareja trató de huir en un todoterreno alquilado. Después de cuatro horas de persecución, los policías abatieron a los asaltantes cuando estaban en el interior del vehículo. 
 
2012 (14 de diciembre) Escuela Primaria de Sandy Hook
 
Adam Lanza, de 20 años de edad, mató a 20 menores de edad —de entre seis y siete años— y a seis profesores de la escuela primaria de Sandy Hook. Antes de atacar la escuela, Lanza asesinó en casa a su propia madre. Al llegar las fuerzas de seguridad al recinto, el atacante se suicidó.
 
2009 (5 de noviembre) Fort Hood, Killeen, Texas
 
El mayor del Ejército norteamericano y psiquiatra Nidal Malik Hasan mató a 13 personas e hirió a 32 en la base militar de Fort Hood.
 
La tragedia causó el número más elevado de víctimas jamás registrado en una base militar estadounidense. El atacante fue condenado a muerte por el tribunal.
 
2009 (3 de abril) Binghamton, Nueva York
 
El ciudadano estadounidense de origen vietnamita  Jiverly Wong  asesinó a 13 personas e hirió a cuatro más en el centro de inmigración de la Asociación Cívico americana —American Civic Association—. Luego se quitó la vida.
 
2007 (16 de abril) Campus Virginia Tech
 
El estudiante surcoreano de 23 años Seung-Hui Cho, del Instituto Politécnico y la Universidad Estatal de Virginia —también conocido como Virginia Tech—, perpetró una matanza en el campus de su universidad. Tras el ataque, Cho asaltó el campus de la Universidad de Blacksburg.
 
En total, el tirador mató a 32 personas e hirió a otras 17. Tras el ataque, el asesino se suicidó.
 
1999 (20 de abril) Escuela Columbine, en Littleton, Colorado
 
Los estudiantes Eric Harris y Dylan Klebold, de 18 y 17 años respectivamente, mataron a 12 de sus compañeros de la escuela y a un profesor. Unas 21 personas resultaron heridas. Tres personas más sufrieron lesiones al intentar escapar de la escuela.
 
1991 (16 de octubre) Cafetería Luby’s, en Killeen, Texas
 
El atacante, George Hennard, estrelló su camioneta contra las puertas del restaurante. Inmediatamente después de salir de su coche, se puso a disparar y acabó con la vida de 23 personas, además de herir a otras 27. Más tarde se suicidó.
 
1986 (20 de agosto) Oficina postal en Edmond, Oklahoma
 
El cartero Patrick Henry Sherrill, empleado de correos, armado con tres pistolas, persiguió y disparó a sus colegas, matando a 14 personas e hiriendo a seis en un lapso de tan sólo 10 minutos. Luego se suicidó.
 
1984 (18 de julio) McDonald’s en San Diego, California
 
James Huberty, de 41 años, mató por disparos a 21 personas, incluidos menores de edad, y hirió a 19 más en el restaurante de McDonald’s. Un francotirador del SWAT eliminó al atacante.

 

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