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Brasil tiene su propia versión de Donald Trump

Controvertido como ninguno, el diputado Jair Bolsonaro, conocido como el “Trump brasileño”, está logrando lo que otros políticos quisieran ganar una creciente aceptación popular.
Brasil tiene su propia versión de Donald Trump
Brasil tiene su propia versión de Donald Trump
domingo, 26 de junio de 2016 · 00:00
Aldea Global / Agencias

Jair Bolsonaro es el diputado brasileño que va conquistando un creciente apoyo popular en su país nada menos que emulando al candidato republicano estadounidense Donald Trump.

Por algunas de sus acciones torpes, similares a las que ejerce su colega norteamericano, el martes pasado, este apologeta del estupro, la homofobia y la dictadura militar, acaba de colocarse bajo la lupa del Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil, que le acaba de abrir dos acciones penales por la supuesta práctica de apología al crimen y por injuria.

Él deberá responder por incitación al crimen de estupro y por haber ofendido a la diputada y exministra de Derechos Humanos  Maria do Rosário, en una discusión sobre estupro.

En 2014, Bolsonaro había afirmado que esta diputada feminista del Partido de los Trabajadores (PT) "no merecía ser estuprada” porque él la consideraba "muy fea” y porque "ella no era de su tipo”, según informó Globo. Tras esa afirmación y debido a que recientemente nuevamente "incitó al estupro” –un mes después de que una adolescente fue ultrajada por 30 hombres en una favela brasileña-, el TSF tomó la decisión de iniciarle el juicio.
No es la primera vez que tiene este tipo de problemas por decir lo que piensa. Jair Bolsonaro, padre de cinco hijos y militar retirado, ha mantenido desde siempre intensos cruces de opiniones con colegas que defienden el derecho al aborto y la penalización de la homofobia.

Hace dos meses, el diputado homosexual Jean Willys le escupió en la cara y definió al controversial diputado como "un fascista troglodita”.

Trump como ejemplo

Como emulando a Donald Trump, Bolsonaro hace de las posiciones extremistas una estrategia de marketing para posicionarse como el referente de la ultraderecha. Y su plan parece haberle dado resultados positivos en términos de medición dado que tiene el 8% de intenciones de voto si hubiera elecciones presidenciales este año, según información reciente de Data Folha.

Además, en 2014, Bolsonaro fue el diputado nacional con más votos en el estado de Río de Janeiro, donde tradicionalmente era el candidato de los militares y policías, pero en los últimos tiempos su base electoral fue ampliándose hacia ciudadanos civiles.

Candidato de derecha

Es indudable que pese al clima de opinión conservador imperante en Brasil todavía no hay un dirigente de proyección nacional que sea declaradamente de derecha, dijo el analista Merval Pereira a Ansa.
La polarización política y las denuncias de corrupción en contra de los gobiernos del PT alentaron un clima de opinión "radicalizado” hacia la derecha, según señaló Christophe Ventura, doctor por la Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Sociales de París.

El deslizamiento hacia la derecha que se ve en Brasil es parte de una tendencia que se constata en toda la región.

Las crisis de los gobiernos progresistas sudamericanos hacen que surjan personajes que aspiran ser salvadores de la patria con un discurso que apela a la "antipolítica” y hacia valores "progresistas”, observa el doctor en ciencias políticas y profesor Andre Velazco e Cruz. Entre esos valores están la igualdad de géneros, el respeto a las minorías sexuales y los derechos humanos.

Bolsonero, en cambio, defiende por ejemplo que los homosexuales son fruto del uso de drogas y es partidario de prohibir votar a analfabetos y personas sin ingresos.

En abril de este año, este diputado fue uno de los que votó por la apertura del impeachment contra la presidente Dilma Rousseff evocando a la dictadura y a un famoso torturador fallecido meses atrás.

Popularidad en alza

Con su accionar, Bolsonaro aumenta su popularidad en medio de la tensión política que vive Brasil. En las protestas, suele ser una estrella, aclamado por una multitud huérfana de candidatos, que no tiene miramientos en declararse de derecha.

Su objetivo es ser presidente en 2018 y los vientos conservadores que soplan en Brasil están llevando su popularidad a un alza.

Y en las redes sociales no le va mal. Recientemente, se ha transformado en toda una máquina en este campo: tiene 3,2 millones de seguidores en Facebook, una cifra que supera al público virtual de Lula da Silva y de Dilma Rousseff.

Al parecer, su estrategia es mantener el discurso de odio contra el desarme, el aborto y los derechos de las minorías, y pese a que es muy criticado por la izquierda y los defensores de los derechos humanos, para muchos brasileños, sobre todo los de las clases populares, es un referente respetable.  

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