Oro para el Moro

Oro para el Moro
Hoy podemos decir que el comunicólogo Luis Ramiro es finalmente profeta en su tierra...
sábado, 27 de septiembre de 2014 · 06:48:00 p.m.
Alfonso Gumucio Dagron
A doña Betshabé Salmón de Beltrán, su esposo la llamaba cariñosamente Morita. De ahí que a su hijo, Luis Ramiro Beltrán, algunos amigos lo conocemos como Moro. Yo le digo respetuosamente Moro Mayor, porque compartimos el apodo. En Bolivia, hasta prueba de lo contrario, somos los únicos moros, ambos en la comunicación, además de algunos caballos árabes.
Luis Ramiro tuvo el humor de recordar esta anécdota en sus palabras de agradecimiento al finalizar el homenaje que se le hizo el martes 23 de septiembre en la Universidad Católica Boliviana, en La Paz. Fue una celebración múltiple dedicada a este hombre que tanto nos ha dado con su pensamiento, su obra crítica y creativa, y su manera de ser generosa y sencilla.
La iniciativa surgió de Francisco Sierra Caballero, el nuevo director General del Centro Internacional de Estudios Superiores en Comunicación para América Latina (CIESPAL), quien tuvo la feliz idea de otorgar a uno de los grandes comunicólogos de América Latina la Medalla de Oro como reconocimiento a sus aportes durante más de seis décadas. A ello se añadieron como cascada otros homenajes y distinciones.
Como Luis Ramiro no estaba en condiciones físicas de viajar a Quito para recibir los honores, la delegación de CIESPAL vino a La Paz, donde el Servicio de Radio y Televisión para el Desarrollo (SECRAD) de la Universidad Católica Boliviana y el Instituto de Investigación, Posgrado e Interacción Social en Comunicación (Ipicom), de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), se unieron para organizar el homenaje. José Luis Aguirre por el SECRAD y el equipo de investigación del Ipicom hicieron lo necesario para que en el acto central estuvieran lado a lado, entre Luis Ramiro y Francisco Sierra, los rectores de las dos universidades.
Pero aún mejor: la sala estaba llena de amigos de Luis Ramiro, los muy antiguos, los de las nuevas generaciones, los que lo quieren por su obra y por su dimensión de investigador, y los que querían rendir homenaje a esta icónica figura latinoamericana. Para celebrarlo llegaron especialmente delegaciones del interior de Bolivia y también de Perú.
Además de la Medalla de Oro de CIESPAL, la Universidad Católica Boliviana le otorgó la Medalla San Pablo, la Asociación de Periodistas de La Paz decidió llamar a su auditorio con el nombre de Luis Ramiro Beltrán y lo propio hizo la carrera de Comunicación de la Universidad Técnica de Oruro con su edificio de cinco pisos, en proceso de construcción.
Llovieron los mensajes en texto y en video enviados por comunicólogos de Bolivia y de América Latina. Desde Ecuador, su amigo Pepe Luque, ese gran dibujante boliviano radicado en Guayaquil,  le hizo llegar un retrato. El homenaje fue una  fiesta.
Los aportes de Luis Ramiro a la comunicación tienen un carácter pionero. Fue uno de los actores principales en el proceso que condujo al Informe MacBride de la Unesco y al Nuevo Orden Mundial de la Información y de la Comunicación (NOMIC), una propuesta que irritó a Estados Unidos por el control que ejercía sobre los flujos de información en el mundo.
Fue uno de los primeros que planteó la necesidad de que los países cuenten con políticas de comunicación acordes con sus necesidades de desarrollo. Esto lo planteó a mediados de la década de 1970 y sigue siendo parte de la agenda pendiente. Todavía nuestros países no entienden lo que es una política de comunicación, aunque en Bolivia, por ejemplo, son expertos en comunicación política, que no es lo mismo.
Otra faceta fundamental de su trabajo está referida a la comunicación para el desarrollo, concepto que impulsó no solamente con su reflexión, sino a través del apoyo concreto a programas y proyectos que buscan transformaciones sociales y una mayor participación de las comunidades en las decisiones que afectan sus vidas. Son muchos sus textos recogidos en libros y revistas especializadas, en los cuales plantea siempre una visión crítica e innovadora de la comunicación, apartada del mero ejercicio instrumental del periodismo y de los medios.
Gracias a su apoyo pudimos organizar en noviembre de 1988 el primer evento internacional sobre la experiencia más emblemática de comunicación participativa que hemos tenido en el país: el "Simposio Realidad y Futuro de las Radioemisoras Mineras de Bolivia”. Desde su puesto de consejero Regional de Comunicación de la Unesco, con sede en Quito, Luis Ramiro ofreció un aporte que, aunque relativamente modesto, nos permitió organizar el evento en Potosí y publicar con Lupe Cajías el libro Las radios mineras de Bolivia (1989), el primero sobre el tema.
A lo largo de su trayectoria profesional en organizaciones internacionales, Luis Ramiro no ha cesado de aportar con su pensamiento al campo de las ciencias de la comunicación. Su contribución más reciente es el libro La comunicación antes de Colón, resultado de una investigación que realizó junto a los bolivianos Karina Herrera-Miller, Erick Torrico y Esperanza Pinto.
En este libro, como en ningún otro anterior, Beltrán se introduce en la cultura visual para revelar los códigos de comunicación usados por culturas precolombinas. En la literatura sobre la historia de la comunicación, ésta es también una obra pionera.
Hoy podemos decir que Luis Ramiro es finalmente profeta en su tierra (aunque en este caso lo sea porque no pudo desplazarse a Ecuador).
En años recientes se han multiplicado los homenajes, se han publicado diversas ediciones de su obra o sobre su persona.
No es para menos tratándose de alguien que trasciende las fronteras de nuestro país con sus ideas, pero también con su generosidad y ejemplo personal.  

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