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50 años de ‘Cien años de soledad’

El aniversario abre un debate sobre la vigencia de la mítica novela

50 años de ‘Cien años de soledad’
lavanguardia.com/ Barcelona / Xavi Ayén
Remedios la Bella que sale levitando por los aires, niños que nacen con cola de cerdo, una chica que come tierra, la fundación de Macondo, la cruel matanza de las bananeras, los abordajes de los piratas del Caribe, el prodigio del hielo y los cachivaches que traen los gitanos... Cada uno de los –al menos– cien millones de lectores de Cien años de soledad tiene su escena favorita. Estos días, se recrean y comentan en encuentros por todo el mundo, muchos de ellos populares y también otros en los que se reúnen expertos en Gabriel García Márquez (1927-2014), que hace exactamente cincuenta años –en concreto, el 5 de junio– publicó la primera edición de su novela más célebre, en la editorial Sudamericana de Buenos Aires, la –para muchos– cumbre del realismo mágico.

En Barcelona, a finales de mayo, en un acto al aire libre muy cerca de lo que será la futura Biblioteca García Márquez, en el barrio de La Verneda, los escritores colombianos Daniel Samper (Bogotá, 1945) y Sergio Álvarez (Bogotá, 1965) –otro barcelonés de adopción– debatieron la relación entre Cien años... y la música vallenata, acompañados por una orquesta que interpretaba algunos temas de este género. "Gabo siempre dijo que esta novela era un vallenato de 400 páginas –apunta Álvarez–, estas canciones son historias, que narran lo que sucede en los pueblos, y los vallenatos de la época de formación de García Márquez, los años 50, cuentan las mismas historias que después aparecen en la novela: piratas, incestos, la fuerte impresión que causaba la tecnología en los campesinos... todo eso estaba ya en las canciones”.

El libro, escrito en México, se publicó en la argentina Sudamericana, dirigida por Francisco Porrúa (1922-2014), quien escribió a Gabo, que estaba a punto de ser desahuciado por impago del alquiler, por lo que no dudó en cederle los derechos de su futura obra por un adelanto de 500 dólares. No es cierto que Carlos Barral (1928-1989) rechazara la novela, a pesar de que fue difundiendo embustes al respecto.

A pesar de convertirse en el autor más vendido de la lengua española, Gabo fue estafado por algunos editores, que le declaraban ventas inferiores a las reales, empezando por Sudamericana (al menos 100.000 ejemplares menos) y acabando por la colombiana La Oveja Negra, que realizó varias ediciones de 100.000 ejemplares declarándole al autor que eran tan solo de 5.000.

A diferencia de la mayoría de autores del boom, García Márquez no tuvo problemas con la censura española. El 15 de febrero de 1969, el informe del censor, que se puede consultar en Alcalá de Henares, dice que "el autor trata de proporcionar una idea lo más exacta posible de la baja y media sociedad hispanoamericana, concretamente de la sociedad colombiana, con sus infidelidades matrimoniales, sus rencores familiares, sus trapicheos, sus aspiraciones, sus pequeños y ruinosos negocios, su elevada natalidad y mortandad infantil, su hacinamiento doméstico... / Políticamente, la obra no presenta problema ninguno. Ideológicamente, tampoco, porque no defiende tesis sino que describe situaciones”.

Ese mismo año, decidió mudarse a Barcelona –atendiendo a las presiones de su agente Carmen Balcells (1930-2015)–, donde residió hasta 1975, sobre todo en un piso en la calle Caponata, de Sarrià. Destruyó versiones previas de Cien años..., pero pueden indagarse algunos cambios menores gracias a las prepublicaciones de capítulos en revistas y diarios. Básicamente se trata de cambios de palabras: "una aldea de veinte casas de barro y cañabrava” (en vez de "adobe”), "bolas de vidrio” por "piedras”... así, hasta un total de 51 modificaciones.

Con ocasión del aniversario, salen a la luz visiones alternativas o novedosas. El peruano Santiago Roncagliolo (Lima, 1975), residente en Barcelona, publicó hace poco un artículo en la revista colombiana Semana donde, tras reconocer que el libro es una obra maestra y la gran influencia que las obras periodísticas de Gabo han tenido en él, sostiene que Cien años... es "la gran expresión de una era que no conocí, y de una sensibilidad antigua.
 
Eso tiene un gran valor arqueológico, sin duda. Pero creo que el primer perjudicado por su éxito fue el propio Gabriel García Márquez, cuyo valor y talento quedan frecuentemente eclipsados tras una única novela”, lo que ha levantado una tormenta de réplicas pero también algunos apoyos. Por su parte, la ecuatoriana María Fernanda Ampuero (Guayaquil, 1976), el pasado jueves, habló en Casa América de Madrid, desde el feminismo, del tratamiento de las mujeres en la novela: "Esta es una historia de pedofilia, niñas prostituidas, incesto con pedofilia, virginidades inexpugnables, infidelidad, esposas sumisas, mujeres sin pecado que ascienden como la Virgen María, mujeres a las que se viola en una maraña de descripciones que no dicen la palabra violación”...

En julio, dos universidades de verano se ocuparán del aniversario. Por un lado, la fundación Gabriel García Márquez celebra en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid unas jornadas del 5 al 7 de julio, con expertos como el barranquillero Ariel Castillo o amigos como Jaime Abello, director de la fundación. Por otro, la cátedra Vargas Llosa ha preparado, en los cursos de la Complutense en El Escorial, unas jornadas del 3 al 7 de ese mismo mes, que incluyen una conversación con el mismo Vargas Llosa, el día 6
 

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