El cine italiano le dice adiós al director Vittorio Taviani

El cineasta murió en Roma a los 88 años, anunciaron fuentes familiares. Su obra atípica, marcada por un estilo literario, mezclaba historia, psicoanálisis y poesía.
El cine italiano le dice adiós al director Vittorio Taviani
Paolo y Vittorio (izq.) Taviani en el 62º Festival Internacional de Cine de la Berlinale en Berlín. AFP
lunes, 16 de abril de 2018 · 00:08

Franck Iovene  / Roma, Italia

El director de cine Vittorio Taviani, quien murió en Roma a los 88 años, escribió con su hermano Paolo algunas de las páginas más bellas del cine italiano, en una obra atípica que mezcla historia, psicoanálisis y poesía.

“El cine es mi vida porque si no sería solo un fantasma y todas las relaciones con los demás de disolverían en la confusión”, decía Vittorio Taviani, indisociable de su hermano Paolo, dos años mayor que él. Un dúo único que hablaba siempre con una sola voz y escribía a cuatro manos sobre sus indignaciones y sus iras, pero también sobre su amor por el arte y la belleza.

“No sabemos cómo podríamos trabajar el uno sin el otro. [...] Mientras podamos respirar misteriosamente al mismo ritmo, haremos películas juntos”, afirmaban los cineastas que, en 1977, se comparaban con el café con leche: “¡Es imposible decir dónde termina el café y dónde empieza la leche!”. 

Tras una serie de documentales, los hermanos Taviani realizaron su primer largometraje, Hay que quemar a un hombre (1962), que cuenta la historia de un sindicalista marxista que lucha contra la mafia siciliana.

Un año después, la pareja aborda la cuestión del divorcio con la comedia I fuorilegge del matrimonio, interpretada por Ugo Tognazzi y Annie Girardot, antes de dirigir Sotto il Segno dello Scorpione, una alegoría de los acontecimientos del año 1968.

Fue en 1974, con Allonsanfan, una evocación de la Italia posnapoleónica y el fracaso de los movimientos revolucionarios que estallaron en la época, cuando obtuvieron su primer éxito internacional.

Gran parte de sus películas están inspiradas en obras literarias. Con Las afinidades electivas adaptaron a Goehte y en Padre patrón se basaron en una novela de Gavino Ledda que habla del duro destino de un niño sardo criado por un pastor.

Padre patrón fue recompensada con la Palma de Oro del Festival de Cannes, donde suscitó una polémica por su dureza.

El tema de la infancia está también presente en La Noche de San Lorenzo (1982), Gran Premio Especial del jurado de Cannes.

Vittorio y Paolo viajaron cinco años después a Estados Unidos, donde rodaron Good morning Babilonia, un retrato satírico de Hollywood.

En 2012, abordaron el mundo carcelario de forma diferente con César debe morir, narrada a través de la preparación de una obra de Shakespeare en la prisión romana de Rebibbia. La película fue  recompensada con el Oso de Oro de la Berlinale. /AFP