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Acuerdo con Rusia abre las puertas al desarrollo de una planta nuclear

El convenio permite implementar “otras áreas de cooperación que pueden ser acordadas con las partes (...) a través de canales diplomáticos”. El MAS habla sólo de fines “pacíficos”.

Acuerdo con Rusia abre las puertas al desarrollo de una planta nuclear

La zona de Parcopata, en la ciudad de El Alto, donde se pretende construir la planta.

 Luis Escóbar / La Paz
El Gobierno abrió las puertas para desarrollar energía nuclear en el país después del acuerdo suscrito con la Federación Rusia, según expertos,  que analizaron el proyecto de ley  que fue aprobado por la Asamblea Legislativa.
Sin embargo, el asambleísta por el MAS  Víctor Borda  afirmó que el convenio tiene "fines pacíficos” y aclaró que "la irradiación se empleará para atacar el cáncer. Eso es fundamental y no otros elementos”.
El pasado 6 de marzo, Bolivia y la estatal rusa Rosatom suscribieron el acuerdo para la construcción del Centro en Tecnología Nuclear, que será instalado  en 15 hectáreas ubicadas en la zona de Parcopata, entre la vía a Oruro y Viacha, en El Alto.

El artículo tercero del Acuerdo Marco entre ambos Estados detalla que las partes se comprometen a implementar el proyecto en distintas áreas.

Entre los primeros puntos se específica la "asistencia en la creación  y desarrollo de la infraestructura de la energía nuclear”, el diseño y construcción de "reactores de investigación, incluyendo aceleradores de partículas elementales,  y su aplicación en la industria, medicina y agricultura”.
Este acápite cierra con que "otras áreas de cooperación que pueden ser acordadas con las partes, por escrito, a través de los canales diplomáticos”.
Para el físico Francesco Zaratti este parágrafo abre las puertas a una serie de áreas.
"Se numeran todas las áreas de cooperación y se ponen ‘otras’. Hay una cierta discrecionalidad porque  todo debe pasar por la Asamblea. Es decir, que  habrá otras áreas de cooperación que no conocemos y le damos el visto bueno para avanzar”, dijo.
Agregó que el programa nuclear boliviano "nos muestra las aplicaciones tecnológicas pero está pensado en otras más. No en las armas, sino en generar energía”. Incluso,  otra prueba es que el proyecto pase a depender del Ministerio de Hidrocarburos y Energía.
El exministro de Minería  Dionisio Garzón dijo que el acuerdo no especifica algunos puntos. Por ejemplo, "el convenio no dice si el reactor será grande o pequeño. Si dicen que colocarán un súper reactor de energía nuclear la gente se va a levantar. Parece que ellos quieren hacerlo de una manera que parezca bien”, declaró.
Para el diputado Borda  se agregó la palabra "otros” porque "la tecnología va evolucionando minuto a minuto y se puede asimilar otras ramas que no siempre sean de generación de energía (...) sino otros elementos que pueden generarse producto de la investigación e implementación de la planta”.
Sobre la tuición que tendrá el Ministerio de Hidrocarburos y Energía, aclaró que sólo es un tema "formal”.

 Zaratti sostuvo que el organismo de energía atómica  exige que  un país tenga una entidad o institución que ejecute el programa nuclear. En este caso se creó la Agencia Boliviana de Energía Nuclear (ABEN).  "Es un papel porque no hay gente para manejarlo y hace temer que por muchos años los rusos lo harán todo (...). Los rusos van a manejar los aparatos con el pretexto de que no hay personal cualificado para hacerlo”, alertó el físico.

 

 Acuerdo avala   exploración y explotación de uranio

 

 

 El acuerdo suscrito el pasado 6 de marzo en El Alto permite la exploración de uranio en el país. Un experto explica que existen, al menos, dos áreas en el país con este elemento.
 El artículo tercero del convenio suscrito con Rusia detalla que se hará "el estudio de la base de recursos minerales del Estado Plurinacional de Bolivia para el desarrollo de su industria nuclear y la posible exploración y explotación de yacimientos de uranio”.
El exministro de Minería Dionicio Garzón explicó que en 1970 se exploró el oriente y occidente del país en busca de estos minerales radiactivos.  
"Entre Oruro y Potosí existe una zona con minerales radiactivos y las leyes que tenían era de 0,07% a 0,08%, con una muy baja concentración de uranio. Incluso, si se selecciona una beta se puede llegar hasta 2,5%, y es la ley mayor que se obtuvo”, afirmó el experto.
Además, informó que hace 40 años se llegó a obtener 50 kilos. "Eso fue lo máximo que Bolivia hizo en este campo”, dijo.
Calculó que en la zona hay 35.000 toneladas de minerales que se pueden sacar,  pero remarcó que  no es mucho para un proyecto de esta clase. Sin embargo, existe un área de 300 kilómetros que se debe evaluar.
Otra zona con minerales radiactivos está en Santa Cruz, en un cerro cerca a San Ignacio de Velasco. "Eso llamó la atención a los británicos, australianos y una empresa que estuvo comenzando a trabajar en la zona, pero se alejó”, explicó.

  Medicina y producción, las principales aplicaciones

 

 

 

 La ciencia nuclear tiene dos grandes áreas para su aplicación, que son la tecnológica y la energética, explicó el físico   Francesco Zaratti.
El acuerdo suscrito entre Bolivia y Rusia está enfocado en la primera,  cuyo fin es irradiar objetos para su uso. Por ejemplo, en medicina para tratar el cáncer u otras dolencias y en alimentos, para su preservación.
Sin embargo, la segunda área  es similar al desarrollo de  una termoeléctrica y en lugar de utilizar gas,  se emplea material radiactivo para crear energía.
El  acuerdo bilateral prevé  la instalación  un ciclotrón. Este acelerador de partículas va a velocidades muy altas que impactan contra un blanco u objetivo. Este cambia su naturaleza atómica y permite producir radio-fármacos que se emplean para escanear el cáncer u otras enfermedades.
La segunda aplicación son fuentes de irradiación dirigidas a uso industrial. Es decir,  se las expone a los alimentos para que puedan conservarse de mejor forma.  Por ejemplo, "si las manzanas se las irradia pueden durar seis meses porque se elimina todos los gérmenes de la descomposición”, afirmó Zaratti.
La otra idea del proyecto es llevar adelante trazos de afluentes. "Si existen filtraciones y se les coloca sustancias radiactivas, que en cantidades pequeñas no son dañinas, con un contador se puede conocer  dónde van las aguas”, agregó.
 También se pueden irradiar semillas para mejorar ciertas características genéticas. Por ejemplo, se las pueden volver más resistentes al sol o a la falta de  agua.

 

 

 

 

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