Testimonio de una víctima de trata

“Deseaba morir por lo que me estaban haciendo”

Alejandra (nombre ficticio) fue captada por tratantes a los 13 años con fines de explotación sexual comercial.
“Deseaba morir por lo que me estaban haciendo”
En muchos casos, las víctimas de trata, que logran escapar de las redes criminales, no denuncian por temor a represalias. Foto:Freddy Barragán / Página Siete
“Deseaba morir por lo que me estaban haciendo”
En muchos casos, las víctimas de trata, que logran escapar de las redes criminales, no denuncian por temor a represalias. Foto:Freddy Barragán / Página Siete
“Deseaba morir por lo que me estaban haciendo”
jueves, 08 de febrero de 2018 · 00:06

Alejandra Pau / Santa Cruz


“La vida es tan cruel cuando te mienten (...). Me vendían a hombres porque ellos buscan niñas vírgenes y te entregan porque pagan mucho”, dice Alejandra que a los 13 años fue víctima de trata con fines de explotación sexual comercial.


 Alejandra, nombre que ella escogió para contar su historia, tiene 22 años y es de Warnes. A los 13 años dos personas, un hombre y una mujer, se ganaron la confianza de su familia y le ofrecieron trabajo como niñera en otra localidad.  

Dice que no recuerda con exactitud  a qué ciudad  fue llevada con la promesa de que el dinero que iba a ganar sería enviado a su familia que es de escasos recursos.

“Si alguien les dice que va a ganar dinero, las chicas se arriesgan y son muy jovencitas, desde los 12 a los 21 años (...). La demanda masculina ha cambiado. Ahora buscan morenas, delgadas, de cabello largo, lacio y negro”, explica la directora de la Casa de la Mujer, Miriam Suárez.   

La recluyeron en una habitación durante aproximadamente  un año, sabía que había otras mujeres en aquel lugar, pero  nunca las vio. 


Mientras pasaban los días, entre esas cuatro paredes, recuerda que lo único que hacía era llorar y tener un pensamiento recurrente, que era como un grito que sólo escuchaba dentro de su cabeza... que alguien se acuerde de ella, “que alguien me vaya a buscar”, dice.  

Le daban una ínfima cantidad de dinero con el que pagaba la habitación y la  poca comida que le proporcionaban, al final se quedaba sin nada. El supuesto pago era parte del engaño mediante el cual  los tratantes le hacían creer que ella   les resultaba debiendo dinero.   


Alejandra comprendió tiempo después que los criminales buscan niñas “muy bonitas” que provienen de familias humildes porque son más fáciles de engañar, son vulnerables. 

“Me sentía derrotada, toda destrozada por la vida que estaba llevando. A veces deseaba morir por lo que me estaban haciendo, por lo que me estaba pasando (...). Los hombres hacían lo que se les antojaba con mi cuerpo”. Ahora comprende que  era “vendida como un objeto”, que era violada varias veces al día por hombres que hasta triplicaban su edad.   

No sabe en qué circunstancias la Policía llegó al lugar, pero cree que los tratantes cometieron algún error que dejó en evidencia que “robaban a menores de edad” para ganar dinero a través de la explotación sexual. Tiempo después llegó a la  ciudad de Santa Cruz, ciudad en la que recibió ayuda psicológica, algo que reconoce fue de gran ayuda.  Su madre  quedó muy afectada al enterarse de todo lo que le sucedió.  

La directora del Centro de Capacitación y Servicio para la Mujer, Patricia Bustamante, manifiesta que son pocas  las víctimas, que   logran escapar  de la  trata, que se animan a denunciar el delito y si lo hacen no   dan continuidad al proceso por temor a represalias. 


Enfatiza que la  Ley 263 tiene una falencia en cuanto a la protección de las víctimas menores de edad.

“En las ciudades intermedias en las que se logra abrir un proceso por trata no se cuenta con cámara Gesell para que den declaraciones”. 

Alejandra ahora estudia Enfermería porque  quiere ayudar a la gente, mientras que la felicidad es una sensación esquiva, “trato de superar las cosas que he pasado”, dice, pero  no siempre puede.  

Cree que contar ese año de su vida puede servir para que otras niñas no sean presas fáciles de delincuentes y tratantes. Aún reconstruye su experiencia traumática plagada de silencios,  producidos por aquello que cuida de decir por temor, por datos que ha olvidado en  defensa propia.
 

Captación  de víctimas

  • Formas La División de Trata y Tráfico de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen establece tres principales formas  de captación de víctimas para la trata: redes sociales, agencias de empleo y anuncios de empleo publicados en los periódicos. 
  •   Enamorar a las víctimas Los tratantes hombres  pueden  enamorar a sus víctimas durante cierto periodo de tiempo. Posteriormente, señalan que deben mudarse a otra localidad  o país. Una vez que están supuestamente establecidos    invitan a las víctimas a que  los visiten o se muden con ellos.
14
146