Mario Herrera, el pionero del transporte en Pando

Se enamoró de una pandina y se quedó a vivir en Cobija, donde, en los años 70, implementó el primer servicio de flotas. En el pueblo aún recuerdan el día que llegó con su gran vehículo desde Brasil.
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Mario Herrera, el pionero del transporte en Pando
En 1975, Herrera adquirió su primera flota en Brasil.
Mario Herrera, el pionero del transporte en Pando
La flota Cobija es pionera de la ruta a Riberalta, Beni.
Mario Herrera, el pionero del transporte en Pando
En Cobija aún recuerdan el día que llegó la primera flota de Herrera.
Mario Herrera, el pionero del transporte en Pando
Rolando, uno de los hijos del empresario del transporte en Pando.
Mario Herrera, el pionero del transporte en Pando
Mario Herrera con su esposa Delmira y uno de sus bisnietos.
miércoles, 11 de octubre de 2017 · 00:00
Ivone Juárez /  La Paz

Ese día de enero de 1975, la población de Cobija, Pando,  interrumpió su cotidianidad  para ser testigo de un hito histórico  en su ciudad: llegaba la primera flota, que fue bautizada con el nombre del pueblo. Mario Herrera era el dueño del vehículo, que dejó a más de uno con la boca abierta. Lo había comprado en Brasil con la venta de una combi y  unos ahorros que tenía.
 


"Era una flota enorme con baño interior, era una novedad, la única flota en el pueblo. La gente se amontonó para verla.  Fue noticia que salió hasta en el periódico”, cuenta Makerly, una de las hijas de Mario Herrera. 

En esos tiempos los viajes desde Cobija a otras regiones de Pando, y en general a otras zonas de Bolivia, se realizan esporádicamente por tierra y se suspendían por completo en época de lluvia, recuerda  Roberto Zeballos,  un profesor paceño que llegó a Cobija en 1951. 

"A  Cobija se llegaba en un vuelo del Lloyd Aéreo Boliviano, que salía  cada tres o cuatro meses.
 
 
Nadie viajaba a Pando,  era un  lugar  de destierro,  confinamiento de políticos. No había vías de comunicación”, cuenta el  maestro que se quedó a vivir en la tierra amazónica, donde formó su familia con una pandina,

El profesor Zeballos fue testigo de la llegada de la flota de Mario Herrera, a quien lo recuerda como "un empresario alto y macizo”.

 "Puso la oficina en su casa, que estaba en el kilómetro dos, ahí vendía los pasajes. Su flota se  convirtió en el primer medio de transporte masivo en el pueblo”, cuenta.
 

Como en Cobija no había una terminal, la flota de Herrera -al que todos conocían como El Pelopincho, por su cabello lacio-  se quedaba estacionada en la plaza principal, donde abordaban los viajeros que tenían como destino  Porvenir.  Con el vehículo Mario podía realizar hasta dos viajes al día a esa comunidad.
 

Las motos, la combi... la flota

Cuando Mario le dio a Cobija su primera flota, ya tenía una gran experiencia en transporte. Se había dedicado a ese rubro prácticamente desde que llegó a Cobija, a inicios de  los años 60, procedente de Chuquisaca, donde nació en 1942. Llegó al pueblo como militar, pero conoció a Delmira Torrico, una cobijeña, de la que se enamoró perdidamente y por la que dejó el Ejército para casarse con ella y  formar su familia con los cinco  hijos que tuvieron: Ricardo, Makerly, Gabriela, Mario y Rolando.

 Lejos del Ejército, su primer trabajo  fue de radiotécnico, luego se convirtió en el electricista del único motor de luz eléctrica que había en Cobija  y en 1967 fundó la radio Perla del Acre. Unos años después se dedicó al transporte, actividad que lo consagraría como uno de los empresarios más importantes de Cobija. 
 

"Comenzó manejando una moto, llevando un  viajero a Porvenir. Ese camino era solo una senda.
 
Se le pinchaba la llanta y a veces se quedaba hasta una semana”, cuenta  Gabriela, la tercera de sus hijos. Después de la moto, Mario compró una combi, con la que siguió cubriendo la ruta a Porvenir, cuyo camino se volvía intransitable en época de lluvia. "Cuando llovía, se perdía una semana porque no podía volver”, recuerda su hija Makerly que radica en la ciudad de La Paz .

En 1975, el emprendedor decidió vender su combi y echar mano a sus ahorros para comprar una flota. La idea parecía imposible para su familia, pero partió rumbo a Río Branco,  Brasil, donde compró el vehículo, que podía transportar a 40 pasajeros desde Cobija hasta Porvenir.

 Mario manejaba la flota haciendo hasta dos viajes por día a Porvenir. Primero lo relevaba su hijo mayor, Ricardo, luego los dos menores, Mario y Rolando.

Con el vehículo amplió su ruta, primero a Puerto Rico y luego al departamento de  Beni, llegando a Riberalta,  destino al que antes se llegaba hasta en 24 horas. "Fue el pionero del transporte de Pando a Riberalta”, dice  Makerly. 
 

El servicio alcanzó tal éxito que Mario Herrera logró adquirir cuatro flotas más. "Toda Cobija viajaba en las flotas. Cuando llegaban presidentes, senadores o diputados contrataban a mi papá para trasladarse a todas partes”, dice su hija Gabriela. Recuerda que en una oportunidad llegó el expresidente Hugo Banzer y se transportó en la flota Cobija. 

Pero los buses de Mario Herrera no eran sólo para trabajar. Sus hijas cuentan que en algunas oportunidades el empresario organizaba churrascos en un lugar llamado Arroyo uno, hasta donde transportaba en sus buses a todos los invitados.

"Íbamos en la flota todos hasta la churrasqueada, eran días muy lindos”, recuerda Makerly.

Hace una semana Mario Herrera cumplió 75 años. Ya se retiró de su empresa Transporte Flota Cobija, pero sus hijos continúan su trabajo y aporte al departamento de Pando, que hoy celebra los 115 años de la Batalla de Bahía, en la que sus hombres defendieron el territorio boliviano de la invasión brasileña.
 
 
 Pando celebra hoy 115 años de la Batalla de Bahía

El departamento de Pando conmemora hoy los 115 años de la Batalla de Bahía de 1902, que marcó el epílogo  de la Guerra el Acre, que enfrentó a Bolivia con Brasil -entre 1899 y 1903- por el control del caucho (goma).

 La Batalla de Bahía la libró un regimiento boliviano denominado la columna Porvenir, que  al  mando del cruceño Nicolás Suárez   defendió la región de Bahía (hoy Cobija) de la invasión brasileña.

La columna de Porvenir estaba formada por 85 hombres civiles, entre siringueros (explotadores de la goma), empleados y empresarios de la goma, e indígenas.

Como estrategia, el contingente boliviano decidió incendiar el lugar donde se encontraban los brasileños. En la batalla destacó el indígena Bruno Racua, que lanzó sus flechas cargadas de fuego, que inmediatamente se expandió haciendo huir a los brasileños, lo que impidió que Bolivia perdiera más territorio.