Franz Freudenthal, el médico que desarrolla métodos para sanar a niños cardiópatas

Empezó a desarrollar métodos para tratar enfermedades congénitas del corazón cuando aún era estudiante. Ahora lidera una empresa que exporta dispositivos cardiovasculares a todo el mundo.
martes, 31 de octubre de 2017 · 12:00:00 a.m.
Gonzalo Díaz Díaz de Oropeza  / La Paz
 
Hace 15 años, el médico boliviano Franz Freudenthal Tichauer retornó a Bolivia junto a su familia con la idea de abrir un consultorio para atender a niños con cardiopatías. En los dos años y dos meses posteriores realizó 538 ecografías a 518 pacientes. 
 
Y determinó que de ese total, 340 niños necesitaban una intervención. De esa cifra, 43 niños fueron intervenidos en la Fundación Cardioinfantil, que este especialista fundó junto a su esposa, la cardióloga pediatra Alexandra Heath. 
 
El método que emplearon al comenzar fue desarrollado por Freudenthal en Alemania, cuando realizaba sus estudios de posgrado. "Con ese método solamente un 30% a 40% de niños se podía ayudar”, recordó. Por ello era necesario desarrollar nuevas formas que evitaran las cirugías a corazón abierto, lo cual mejoró el panorama. "Hemos logrado con los métodos desarrollados que hasta un 60% de los niños sean tratados con catéter y sean curados. Estos niños quedan completamente sanos”, aseguró.
Realizó estudios de postgrado en Alemania. 
 
Enfermedades congénitas frecuentes
 
De acuerdo al especialista paceño, de cada 100 niños en Bolivia, dos padecen una enfermedad del corazón. Las enfermedades congénitas más frecuentes en nuestro medio son el ductus arterioso -que es la comunicación entre la aorta y la pulmonar-, la comunicación interauricular y la comunicación interventricular.
 
Y cada año la cifra de niños cardiópatas aumenta en 5.000. "Son 2.500 que nacen con una enfermedad congénita y son 2.500 que se enferman de fiebre reumática y chagas en Bolivia”. Estas cifras muestran la necesidad de formular programas estatales para enfermedades del corazón, prácticamente inexistentes en el país.
Los oclusores se exportan a diferentes países del mundo.
 
"La mortalidad infantil cuando yo estudiaba era de más de 100 niños por cada 1.000 nacidos vivos. Yo he terminado hace 25 años en la UMSA. En estos 25 años se ha bajado la mortalidad a 40, pero países cercanos como Argentina o Chile tienen una mortalidad de ocho”.
 
"En estos 25 años la situación ha mejorado muchísimo, pero no ha mejorado para los niños cardiópatas. El problema son los niños pobres. Por eso es que teníamos que hacer esto”, afirmó al recordar las razones para iniciar su labor social.
 
Primeras investigaciones
 
El interés de Freudenthal por las enfermedades cardíacas congénitas empezó cuando estudiaba en la carrera de Medicina de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA). La muerte de un niño con una cardiopatía que llegó al Hospital del Niño le impactó. Y a partir de ese suceso empezó a investigar. "Hice mi primer equipo de investigación y operábamos ovejas”, recordó.
 
Cuando estaba culminando sus estudios de pregrado, llegaron a La Paz unos médicos alemanes, a quienes mostró sus investigaciones y prototipos. El método que había desarrollado era increíblemente simple. "Es un pedazo de alambre que está envuelto como si fuera el resorte de una puntabola. Se coloca dentro del corazón y funciona. Hoy en día ese método es el número uno en todo el mundo. No hay otro método mejor que ese para tratar humanos”, señaló el especialista. "Si vas a cualquier lugar del mundo, desde Estados Unidos o Alemania, este es el mejor método porque pasa por un catéter muy delgado y soluciona el problema”.
Los oclusores para el ductus arterioso tienen diferentes dimensiones.
 
El método desarrollado con las ovejas por iniciativa propia de Freudenthal en La Paz fue replicado en Alemania con un paciente humano con resultados favorables. Esto permitió al boliviano obtener una beca en Alemania. 
 
Primero realizó su especialización en Pediatría en la Universidad de Bonn. Luego obtuvo un doctorado en Cardiología Pediátrica en la Universidad de Aquisgrán, que tiene el centro de investigaciones técnicas más importante de Europa.
 
"Ahí hice mi doctorado y tenía acceso a todos los laboratorios de investigación animal”, recordó. "Tenía acceso al cateterismo en humanos, acceso a la producción de dispositivos y acceso a los laboratorios de investigación”. 
 
Además habilitó el sótano de la casa donde vivía como laboratorio. De esa forma, de día trabajaba en el hospital y en la noche fabricaba los dispositivos en su vivienda.
 
El personal de PFM SRL es multidisciplinario.
 
Retorno a Bolivia
 
Después de nueve años en Alemania, Freudenthal y su esposa debían decidir si retornaban a Latinoamérica o se quedaban en las universidades alemanas. Entonces fueron contratados por el Hospital Andino de Chimborazo en Ecuador y volvieron a Sudamérica.
 
Pero, lo que les motivo a retornar a Bolivia fue la decisión de sus hijos que se habían inscrito a un colegio en La Paz durante una visita que realizaron en una temporada de vacaciones. Aquello ocurrió alrededor de 2003, cuando el país vivía un clima de convulsión social. "La gran ventaja fue que todo el mundo quería salir, el que podía se iba de Bolivia en esa época”, recordó.
 
Aquel factor les favoreció, pues las personas que se iban, dejaban vacíos en el país. Todo ello para el especialista era una señal. "Hay que ir contra la corriente si quieres ser creativo. Yo llegué a Bolivia cuando todo el mundo se iba”, afirmó.
 
Por sus investigaciones y métodos desarrollados, en 2014, este médico boliviano ganó el premio Innovadores de América en la categoría Ciencia otorgado por el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF). Y su historia es ampliamente conocida fuera del país, ya que ha sido difundida por medios internacionales como BBC o CNN.
Las mujeres que fabrican los dispositivos pasan por un periodo de entrenamiento.
 
Ahora Freudenthal preside el directorio de PFM SRL, empresa que diseña, desarrolla, produce y comercializa distintos dispositivos médicos cardiovasculares. Gracias a distintas certificaciones que tienen, venden sus productos a diferentes países del mundo, como Argentina, Estados Unidos y Alemania.
 
En esta empresa trabajan alrededor de 80 personas con distintas especialidades. Una gran parte está abocada a la investigación. Por ejemplo, hay equipos que construyen microscopios inteligentes, así como otros artilugios para administrar sueros en cantidades y flujos precisos.
Los dispositivos se fabrican con un material llamado nitinol.
 
Los dispositivos para tratar el ductus arterioso son fabricados por tejedoras que ingresan a la empresa con el único requisito del título de bachiller. Ellas comienzan en la denominada Escuelita, en la que reciben una capacitación de tres meses. "Entran no sólo para aprender a tejer los dispositivos, sino todas las normas que nosotros utilizamos”, explicó el gerente de producción de la empresa, Jaime Fernández.
 
Además de la motivación a sus empleados, la labor social iniciada hace 15 años continúa, pues en 2016 se operaron a 33 menores. Desde su creación, en la Fundación Cardioinfantil se ha intervenido a más de 250 niños, cuyas fotografías ordenadas por años se aprecian en la recepción del ingreso al edificio, ubicado en la zona de Obrajes de La Paz. "50% de mi interés es por la ciencia y por crear cosas nuevas, pero el otro 50% es social”, señaló Freudenthal.