Una vida dedicada a las plantas medicinales en la Amazonia

Antonia Tórrez conoce los beneficios para la salud que brindan cortezas, raíces, cáscaras y preparaciones hechas con insumos que provienen únicamente de la naturaleza. La medicina tradicional se convierte en una necesidad durante la época de lluvias, cuando las comunidades se inundan.
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Una vida dedicada a las plantas medicinales en la Amazonia
En el puesto de Antonia Tórrez se venden plantas medicinales y preparaciones naturales.
Una vida dedicada a las plantas medicinales en la Amazonia
Tórrez muestra una de las cortezas que vende.
Una vida dedicada a las plantas medicinales en la Amazonia
Cada planta que buscan tiene un beneficio. EU/ECHO / Ruth Silva
Una vida dedicada a las plantas medicinales en la Amazonia
Tórrez recolecta diferentes insumos que necesita para sus preparaciones. EU/ECHO / Ruth Silva
domingo, 08 de octubre de 2017 · 00:00
Alejandra Pau / Rurrenabaque
 
Los conocimientos de Antonia Tórrez se fundamentan  en la relación entre plantas y seres humanos. Donde las personas observan un paisaje amazónico, ella se adentra en  una especie de botica en la que  cortezas, plantas, raíces y más tienen la finalidad de restablecer la salud. Una función que se hace vital sobre todo durante la temporada de lluvias cuando las inundaciones traen consigo varias enfermedades.   

Sus clientes le reclaman cuando no abre su puesto, que no es otra cosa de que una pequeña mesa ubicada en la avenida Costanera de Rurrenabaque, cerca de la orilla del río Beni  y a pocos metros de las embarcaciones que trasladan a  los pasajeros  entre Rurrenabaque y San Buenaventura. 
A veces se queda trabajando  en su chaco cerca de la comunidad tacana Bella Altura donde vive y otros días   sale en busca de plantas medicinales que necesita,  y se   adentra en lo denso del monte. 

"En época de lluvia y cuando todo se inunda en las comunidades, los niños se resfrían, tienen diarrea y hasta  pueden tener neumonía (...). Las wawas grave tosen acá y me buscan,  me piden cosas para que se alivien”, explica Tórrez y añade que  los miembros de las comunidades conocen  los aceites o jarabes de las plantas que necesitan para curarse. La medicina tradicional es parte de su cultura.  

Las llaman curanderas y están presentes en diferentes comunidades  indígenas. Para la  Ley de la Medicina Tradicional Ancestral Boliviana son naturistas tradicionales o hierberas. 
Tórrez detalla una suerte de  botiquín de emergencias para las inundaciones. La   evanta se utiliza para curar  la diarrea y los vómitos. No obstante, cuando la vende explica al comprador  que debe hacer  hervir el polvo de su corteza en agua y luego  beber la preparación.  

El jarabe de chuchuhuaso o panu se usa también para tratar el resfrío y la diarrea. Su corteza, por otro lado,  se usa para el dolor de huesos y el reumatismo. La  corteza de copaibo se emplea para preparar un  baño y así  curar la neumonía. 

A los mencionados remedios se suman otras medicinas que provienen del reino animal como el  aceite de tuyu-tuyu -un gusano  que se reproduce en el tronco de la palma del motacú y del majo-  que es muy demandado para curar la tos y  las enfermedades respiratorias. 
El aceite de caimán también se consume para tratar la tos, la gripe, la bronquitis y la pulmonía. 
 
Un estudio sobre las plantas

La ONG Soluciones Prácticas emprendió una investigación en la Amazonia boliviana, en   el departamento de Beni y el norte del departamento La Paz en 2016. 
 
El  objetivo se enfocó en  revalorizar el conocimiento ancestral de esas comunidades sobre la importancia del uso de algunas plantas como medicinas que ayudan en situaciones de emergencia. En este caso,  referidas a   las  inundaciones  frecuentes en  la región, según describe la parte introductoria del estudio. 
 
La investigación incluye un inventario de algunas plantas que son empleadas  frecuentemente para uso medicinal y que pueden ayudar en situaciones de emergencia.    
 
 El trabajo se realizó en el marco del proyecto Preparación y resiliencia en las cuencas de los ríos Beni y Mamoré,  liderado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y financiado por Ayuda Humanitaria de la Unión Europea. 
 
 Cambio climático
 
La Amazonia boliviana alberga alrededor del 30% de biodiversidad de Bolivia, según varios estudios, y es habitada por los pueblos indígenas: tacana, chácobo, sirionó, moré, mojeños, t’simanes,  araonas, ese ejja. Cada uno tiene diversos  usos para las plantas  que forman parte de su entorno. 
 
En ese contexto, se  plantea  el resguardo de los conocimientos de la medicina tradicional y la protección de las plantas medicinales  frente a  la deforestación y otros fenómenos.     
 
El territorio de los tacanas, pueblo al que pertenece Tórrez,  se extiende en norte de La Paz y la región central y norte de Beni. Para esta cultura  el agua es un recurso indispensable, pero durante los meses de lluvias la superficie de estas zonas se inunda.
 
El cambio climático ha provocado que las estaciones sean cada vez menos marcadas  y el calor más intenso, lo que hace difícil prever cuándo lloverá.
 
En 2014, Bolivia sufrió  las peores inundaciones en 60 años que destruyeron comunidades enteras en el norte de La Paz y Beni, dejándolas aisladas durante días.  
 
La economía de la mujer 
 
 Tórrez recuerda que aprendió a hacer sola la mayoría de las preparaciones que hoy vende, "cuando vivía todavía río abajo”, recuerda. Lo hizo   para curar a sus hijos de ciertas enfermedades, ya que los hospitales están a horas de trayecto por el río. Hoy asegura orgullosa que gracias  a sus conocimientos sus hijos nunca han pisado un hospital.   
 
Poco a poco, las personas se enteraron de sus preparaciones y comenzaron a pedirle otro tipo de medicinas. Convirtió su conocimiento casi intuitivo  en un beneficio para su comunidad y para los  habitantes de Rurrenabaque y San Buenaventura.  

"Cuando  (la medicina natural) les ayuda a sanarse siempre regresan”, dice y cuenta que con el dinero de la venta  sus cuatro hijos pueden estudiar en la escuela. Hasta ahora ninguno  demostró interés en aprender sus conocimientos sobre las plantas medicinales.

Asegura que venderá  como casi todos los días "hasta que se canse”. En  tanto, es propietaria de saberes que, según piensa, debe      transmitir a alguien más para que no llegue el día en que todo lo que sabe desaparezca con el  cierre definitivo de su puesto.