Piraí Vaca, el intérprete boliviano que conquistó 4 continentes con su guitarra

Empezó a tocar en su niñez. A sus 16 años dio su primer concierto como solista. Ha actuado en al menos 25 países. En su reciente gira, que lo llevó por Alemania, Suiza, Japón y Corea del Sur, el destacado luthier coreano Hongsik Uhm le regaló una guitarra.
martes, 07 de noviembre de 2017 · 12:00:00 a.m.
Gonzalo Díaz Díaz de Oropeza  / La Paz
 
Uno de los más importantes constructores de guitarras de Corea del Sur, Hongsik Uhm asistió al concierto del guitarrista Piraí Vaca en la ciudad de Busán. Luego de la interpretación invitó al músico a visitar su taller para que tocara una de sus guitarras, donde el boliviano se llevó una gran sorpresa. "En su taller escogimos la mejor y me la dio. Fue un extraordinario regalo de un gran constructor”, contó el cruceño en el Jardín Palacio de Seúl.
 
Sin duda, este obsequio tiene un valor especial para nuestro artista. "Me ha permitido tener un amigo, conocer un tipo de guitarra distinto y sobre todo tenerla a mi disposición para tocarla junto a mis guitarras Alkis. Creo que darán una nueva tonalidad a la música que hago. Esto me ha hecho muy feliz, ha sido un gran honor para mí”, añadió.
 
Vaca es el más importante intérprete de guitarra clásica de Bolivia y su arte ha sido reconocido antes por medios como el Washington Post o los alemanes Rhein Zeitung y Rheinische Post, que lo ubican junto a los guitarristas más sobresalientes del mundo. Asimismo, es uno de los pocos latinoamericanos premiados con el Felloswship of the Americas otorgado por el Centro John F. Kennedy Para las Artes (Washington DC). En el país, su trayectoria también ha sido reconocida por instituciones como la Fundación Cultural del Banco Central, entre otras.
 
Nuevos escenarios
 
Vaca ha mostrado su virtuosismo en al menos 25 países de cuatro continentes. Su reciente gira lo llevó por Alemania y Suiza, primero; y luego, por Japón y Corea del Sur. En estos países asiáticos actuó por primera vez y también dio clases maestras (masterclass).
 
Hasta ahora, en Asia  sólo había tocado en China e India. Para el guitarrista cruceño, conocer culturas lejanas siempre es un placer particular. Incluso considera que el tocar en Japón marcó un hito en su carrera artística. "Ya no hay nada más allá de Japón”, señaló.
 
El repertorio que preparó se basó en un juego de contrastes. "Hay toda una estructura que yo planifico, en la cual una pieza introduce a la siguiente, para de esa manera realzar la particularidad de cada una de ellas. En mi repertorio siempre tengo muy en cuenta este tipo de contrastes”. Así, su programa estaba compuesto por música europea, latinoamericana, africana y boliviana. Del país interpretó música de los Andes, de los Valles y de los Llanos.
 
Vaca tiene el objetivo de llegar al corazón del público, pero también a su intelecto. Su audiencia siempre queda feliz, pero no necesariamente ocurre lo mismo con él mismo. "Hubo conciertos muy exitosos respecto al público en los cuales yo no he salido contento, por no decir que he salido deprimido, en muchos casos preguntándome: ¿Cuándo llegará el día en que yo realmente pueda tocar bien la guitarra?”
 
Incursión en la música
Foto: Enrique Menacho
 
Comenzó a aprender cuando tenía entre nueve a 10 años de edad con un instrumento que su padre le trajo de España. En su niñez escuchaba reiteradamente un casete de sus progenitores, Ada Sotomayor y Lorgio Vaca,  que tenía grabados el Concierto del Emperador de Beethoven y el Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo. "Ese tipo de música y ese casete en específico marcaron mis primeras sensaciones con la música”, recordó.
 
Luego se nutrió de la música folklórica y el rock. "Teníamos el grupo Bolivia Unida con tres amigos. Tocábamos música folklórica, yo era admirador de Savia Andina. Y siempre he sido un gran fanático de AC/DC, Iron Maiden y Linkin Park. El rock forma una parte muy importante en mí”.
 
Su primer maestro fue Luis Valdez Alba en el Instituto de Bellas Artes de Santa Cruz. Y a sus 16 años dio su primer concierto grande como solista. Tras concluir el colegio, tuvo su primera experiencia en el exterior. "Mis padres me animaron a ir a un seminario de guitarra en São Paulo. Fueron dos días de viaje en tren”, recordó.
 
Primeros reconocimientos
 
Foto: Enrique Menacho
Así tuvo sus primeros contactos con músicos profesionales con trayectorias reconocidas. Uno de ellos era el brasileño Fabio Zanon, con quien se reencontró en el Concurso y Festival Internacional de Guitarra de La Habana de 1990. En esa competencia, Piraí obtuvo el premio a la Mejor Interpretación de Música Latinoamericana.
 
En realidad, Piraí no considera que las distinciones que recibe desde entonces marquen su desarrollo artístico. Tampoco le dicen más de lo que él mismo percibe de su carrera. Al concluir su carrera en el Instituto Superior de Arte de La Habana, por ejemplo, fue nombrado Mejor Alumno en Trabajo Artístico Creador. Pero él consideraba que recién empezaba a conocer el trabajo de músico. "Empezaba recién a tratar de encontrar la punta del ovillo y en la universidad ya me estaban diciendo que había terminado y con honores”, explicó.
 
Incluso cuando cursaba el tercer año fue nombrado Alumno de Alto Rendimiento, por lo que quedó eximido de dar exámenes. "Era la época en la empecé a estudiar 10 horas al día, la época en la que gané mi primer premio internacional”.
 
Ahora nuestro músico no puede precisar la razón por la cual empezó a tocar guitarra. En realidad se trata de algo irracional, lo mismo que el amor que tiene por el lugar que nació, pero sobre todo, por el lugar donde creció. Por eso cada vez que sale de gira ansía retornar al país. 
 
"Cuando uno regresa dice ‘vengo a llenar las baterías’. Es una energía que nos ha llenado desde niños, desde pequeños, es un amor irracional que nos une a un espacio geográfico. En ese sentido yo me siento comprometido con mi país. Yo me siento comprometido con la gente de mi país porque me ha dado la oportunidad de saber quién soy yo mismo”.
 
Responsabilidad con el país
 
Foto: Enrique Menacho
"El público boliviano me ha enseñado a saber quién soy yo y me ha dado un cariño del cual sí me siento responsable. Me siento responsable porque es algo que quiero devolver, algo que agradezco profundamente. En ese sentido sí siento que soy boliviano, pero mi manera de sentir y de ver esta situación está muy lejos del ‘sentir’ como muchos otros dicen, y quizás sienten que yo soy Bolivia o que estoy representando a Bolivia en el extranjero. No es como se plantea para mí, de forma natural”, señaló.
 
Nuestro músico piensa que todas las personas nacen con una semilla en el corazón, colocada por el destino, la vida misma o por un dios. Esta semilla apenas susurra en la vida, frente a todo lo externo. "Pienso que si en el mundo todos acalláramos ese ruido externo para comprender nuestra esencia, el mundo sería muy distinto”.
 
Por ello, considera que la primera responsabilidad y la más sagrada que tiene una persona es consigo misma. "Mi primer compromiso es conmigo mismo, con esa misión que la vida me ha encomendado, eso creo que es lo importante”, concluyó.