Cuando las almas de los ejecutados hacen milagros

En Tarija dos jóvenes ejecutados luego del atraco a una tienda fueron convertidos en santos. Sus “milagros” cruzaron la frontera y desde Argentina llegan a pedirles favores.
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Cuando las almas de  los ejecutados  hacen milagros
Devotos visitan las tumbas de las almas milagrosas. Foto: Fátima López
Cuando las almas de  los ejecutados  hacen milagros
Ana Zenteno Portal, devota a tiempo completo y gestora del mito popular.
Cuando las almas de  los ejecutados  hacen milagros
El mausoleo por dentro.
Cuando las almas de  los ejecutados  hacen milagros
Decenas de plaquetas de gente agradecida por los supuestos milagros.
Cuando las almas de  los ejecutados  hacen milagros
Collar conmemorativo.
jueves, 09 de noviembre de 2017 · 12:00:00 a.m.
Fátima López Burgos / Especial para Página Siete

Una tranquila tarde de mayo de 1978, Tarija fue sacudida por un atraco  en una antigua tienda de telas que también operaba como casa de cambios, ubicada en el corazón de la ciudad.

Al parecer, una bala, una enorme regla de madera y un forcejeo acabó con la vida de los propietarios del negocio, los esposos Majluf. Dos días después, Antonio Cornejo Chuquimia, estudiante de Medicina, y Jorge Fuentes  fueron capturados y  ejecutados  mediante la "ley de fuga”, un tipo de ejecución extrajudicial no reconocida por  ninguna legislación.

No hubo juicio, ni prueba de guantelete, ni reconstrucción de los hechos ni nada parecido, como afirma la gente,  39 años después del suceso. Sólo se pagó vida con vida.

A pesar del tiempo transcurrido las versiones, al igual que los testimonios, son diversos y confusos: "No robaron nada”; "venían de trabajar en la zafra en Argentina”;  "uno de ellos era estudiante de Medicina”:  "eran muchachos, no tenían armas”; "jamás pensaron matar a nadie”:  "se asustaron y huyeron despavoridos del lugar”; "sufrieron mucho”; "eran gente humilde, nadie los defendió”;  "los encadenaron”: "no hubo justicia para ellos”.

Devota a tiempo completo
 

Lo que nadie imaginó es que años después  Antonio Cornejo y Jorge Fuentes se convertirían en santos, ni que Ana Zenteno Portal, una  devota de ellos, mandaría a construir un tinglado para proteger las tumbas de estas  "dos almas milagrosas” que - según la creencia popular -  padecieron en vida y por esa razón se conduelen del dolor humano y obran milagros.  

Zenteno  no recuerda con exactitud el año en que los cuerpos de  Antonio  y Jorge, que  fueron enterrados en frazadas,  fueron trasladados a ataudes, donados en aquel tiempo por la Funeraria San Juan, la única existente en Tarija, y el apoyo del administrador del cementerio general, Ariel Zamora.

"Ya no quiero hablar de muerte; ellos me han pedido que no hable, que los deje descansar. Son mis hermanos, no conozco a sus familiares”, expresa Zenteno.

Ana posee una personalidad muy fuerte. Es dueña de un karaoke-whisquería, donde, asegura, estas almas milagrosas,  a las que llama "hermanos”,  le sirven de guardia permanente, y protegen su local de riñas y peleas. Además, dice Ana, contribuyen a que las deudas contraídas se paguen con facilidad y cuidan que su salud no se deteriore, y tenga las fuerzas necesarias para seguir adelante.

Todos los jueves, cual promesa, baja del barrio San Bernardo hasta el cementerio para abrir el mausoleo de los ejecutados, hacer la limpieza y permitir que los creyentes dejen sus ofrendas y eleven sus oraciones. En la ceremonia se ve a un perro chihuahua, vestido con gorra y zapatos deportivos; es la mascota de Ana, que mientras ella conversa con la gente que llega al mausoleo se mantiene tan atenta que parece escuchar la conversación.

Souvenirs para el recuerdo

La devoción de Zenteno tiene principio, pero no tiene fin. Cada año, antes del  1 de noviembre, encarga souvenirs con las fotos de los ejecutados  tras el atraco a la tienda de los esposos   Majluf.  Asegura  que lo hace con un préstamo,  que luego lo devuelve a través de "milagros”.

En 2014 entregó unos llaveros que los  devotos de los ejecutados  aún conservan. En 2016 sorprendió con el obsequio de 400 tazas, en las que,  cuando se vierte el agua caliente, aparecen las imágenes de Antonio y Jorge. Este año regaló a los  creyentes  un collar que, según dice, permitirá que los ejecutados, "sus hermanos”, permanezcan en el corazón de la gente y que el número de sus fieles siga creciendo.

"Ellos ayudan a la gente a encontrar trabajo, a curarse de una enfermedad y a dar consuelo, hacen cosas buenas”, asegura.

Las tumbas de Antonio Cornejo y Jorge Fuentes en el campo santo de Tarija son una especie de santuario, donde sus devotos piden protección para sus familias, salud, ayuda en las ventas, suerte en los negocios, cobro de deudas y otros ruegos que, como testimonian las plaquetas, se convirtieron  en verdaderos milagros, difíciles de creer si no se tiene la fe necesaria.

Los devotos hablan

Una mujer que deposita flores en el lugar asegura que estas "almas son milagrosas” porque  interceden ante Dios las peticiones y necesidades de la gente, y eso contribuye a que se hagan realidad y el milagro suceda.

Una panadera cuenta que  se hizo devota de los ejecutados porque le hicieron el milagro de aumentar sus ventas. Ni bien abre sus canastas, los panes se venden inmediatamente.  A través de sus oraciones les pide salud y protección para su familia porque  realiza muchos viajes al campo. Ella les retribuye  con rezos y velas en otros santuarios, como el de San Roque y de  la mismísima Virgen de Chaguaya, patrona de Tarija.

William Cordero es otro devoto y tiene una cábala: si las velas arden bien el pedido se cumple. Él era niño cuando ocurrió el atraco en la tienda de los Majluf pero  recuerda que  por curiosidad asistió al entierro de los propietarios de la tienda y también al de los ejecutados. Cuenta que a los Majluf les amarraron los pies con una cinta para lograr la captura de Jorge Fuentes y Antonio Cornejo, que se produjo dos días después.

Lo cierto es que la persistencia de Ana Zenteno creó un nuevo mito que ya cruzó las fronteras porque el Día de Difuntos familias de la vecina Argentina visitan el mausoleo de los ejecutados en Tarija para pedir  protección y ayuda.  Ana  afirma que mientras  tenga vida seguirá alimentando la fe en  estas "almas milagrosas”.