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Plantas carnívoras, las excéntricas cazadoras del reino vegetal

Plantas carnívoras, las excéntricas cazadoras del reino vegetal

Fotos: Francisco Pereira / Página Siete. La propietaria de Venus Garden, Adriana Aliaga, sostiene una nephentes alata.

Alejandra Pau / El Alto
 
Una mosca se posa en ella atraída por un aroma irresistible. Los primeros segundos, el insecto   cree que consiguió una comida deliciosa. Su movimiento provoca que los pelillos sensibles de la trampa de la venus atrapamoscas se activen y,  como si se tratara de una mordida, la trampa   se cierra rápidamente. La mosca se ha convertido en la presa, el almuerzo de la planta carnívora está servido. 

En la naturaleza las plantas carnívoras pueden atrapar su propia comida, las cultivadas no siempre lo consiguen. Es necesario que al menos una vez al mes su propietario las alimente con algún insecto vivo como  una polilla, araña, mosca o gusano de papa. 
 
Esa es una de las consideraciones que explica Adriana Aliaga del Carpio que las cultiva  en una propiedad de Vinto, en Cochabamba, en donde tiene alrededor de mil  plantas carnívoras que ahora comercializa en El Alto y La Paz. 

Venus Garden Plantas Carnívoras es el emprendimiento de Aliaga, de 28 años. Esta contadora paceña compró  su primera venus atrapamoscas  en una feria en La Paz, fue el inicio de una pasión. 

"Fui leyendo y aprendiendo  sobre ellas hasta que, junto a mi mamá, decidimos construir un vivero y difundir esta pasión a más personas. Empezamos a venderlas a finales del año pasado”, detalla  rodeada de pequeñas venus... en su tienda en El Alto.  

Cultiva  tres variedades: la venus atrapamoscas (Dionaea Muscipula), las  plantas jarro (Nephentes Alata y Nephentes Miranda) y las droseras (Droseras).  

Florecen una vez al año en primavera después de hibernar y crecen  milímetros durante 365 días. Cuando tienen dos meses, Aliaga las traslada a La Paz para aclimatarlas  y luego venderlas en   una de las ciudades más altas del mundo, un proceso que dura tres meses. 

Al ser originarias de pantanos, los suelos donde crecieron son ácidos o con poco nitrógeno. Para poder sobrevivir   evolucionaron y se convirtieron en insectívoras. Empezaron  a llamarlas carnívoras porque dentro de las trampas, de algunas especies de gran tamaño, se encontraron roedores y lagartijas, aunque no es su alimento usual. 

Cuando se las cultiva en casa, se las coloca en macetas con musgo o el  sustrato "turba rubia”. En Venus Garden se encuentran  plantas  desde los 50 bolivianos.    

Naturaleza mortal

Asumidas  como monstruos o personajes de pesadilla, gracias a películas como La Pequeña Tienda de los Horrores (The Little Shop of Horrors), son plantas fascinantes para la ciencia. Al existir más de 600 especies en el mundo, con 14 géneros botánicos, tienen formas variadas de cazar. 

Algunas de sus trampas están diseñadas para que el insecto caiga en ellas, pero  la venus atrapamoscas convierte la cacería en un espectáculo.   

Un equipo internacional de científicos investigó el proceso de caza de la venus atrapamoscas. El estudio difundido por la revista Current Biology, publicación científica sobre  biología,  determinó que  evalúa y recibe información del insecto antes de cerrar su trampa. 
 
En el estudio fue realizado  sometiéndola a impulsos eléctricos.     

Según uno de los autores del trabajo, Rainer Hedrich, de la Universidad de Wurzburgo (Alemania), "el número de contactos informa a la planta del tamaño y potencial nutritivo de la presa que lucha por liberarse. Esto permite a la venus atrapamoscas valorar si merece la pena la caza”.

Las preferidas de la gente
 
"Las personas que más compran estas plantas carnívoras de Venus Garden son hombres jóvenes, muchos propietarios de acuarios. La variedad favorita es la venus atrapamoscas”, añade Aliaga. 
 
El administrador en Redes Informáticas, Herberth Maida descubrió  que se cultivaban   plantas carnívoras en Bolivia a través de  la página en Facebook de Venus Garden, le llamaron mucho la atención y decidió tener una.  
 
"Son plantas muy lindas y exóticas, el hecho de que se alimenten de insectos las hace muy interesantes. Tengo una venus atrapamoscas que caza  insectos, pero a veces me gusta alimentarla con alguno.  Lo más importante es regarla con agua de lluvia o embotellada sin gas y que le llegue mucha luz indirecta”, indica Maida,  de 36 años. 
 
Aliaga ha logrado aclimatar a las plantas que crecen en los pantanos a una de las ciudades más altas del mundo motivada por un gusto que surgió casualmente.
 
"Tienen un encanto y misterio muy particular. A las  personas les gusta ver como cazan además de alimentarlas, eso hace que sean plantas exóticas  y bellas cuya presencia las  distingue de las demás”, concluye Aliaga.
 
 
 
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