Época: artesanía de exportación y café boliviano en una tienda

Mariel Ortiz abrió hace 10 meses un local en un casa construida en 1735. En ella se ofrecen más de 900 artículos que representan la calidad de la mano de obra boliviana.
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Época: artesanía  de exportación y café boliviano en una tienda
La propietaria de Época, Mariel Ortiz Arzabe, muestra los tejidos de exportación.
Época: artesanía  de exportación y café boliviano en una tienda
Barra en donde se sirven café y licores bolivianos.
Época: artesanía  de exportación y café boliviano en una tienda
Agenda hecha con cuero de surubí.
Época: artesanía  de exportación y café boliviano en una tienda
Donald Trump y Evo Morales
Época: artesanía  de exportación y café boliviano en una tienda
Carteras de cuero.
Época: artesanía  de exportación y café boliviano en una tienda
La casa en donde se ubica la tienda fue construida en 1735.
Época: artesanía  de exportación y café boliviano en una tienda
Los textiles de alpaca y llama son los preferidos por los cliente europeos.
Época: artesanía  de exportación y café boliviano en una tienda
Lámparas hechas con papel reciclado y hojas de coca.
Época: artesanía  de exportación y café boliviano en una tienda
Cebras.
Época: artesanía  de exportación y café boliviano en una tienda
Joyas de plata con tejidos.
miércoles, 12 de julio de 2017 · 12:00:00 a.m.
Alejandra Pau / La Paz
 
En una casona de 1735, décadas antes de la revolución y las teas encendidas, existen espacios con reliquias, hojas de coca y artesanía. Un tienda entre muros gruesos y techos altos abre sus puertas y presenta  un aroma intenso a café. Ahí dentro  se reclaman los tejidos bolivianos que se exportan a varios países para venderlos en  la tierra en donde fueron elaborados.  
 
Época Lenguaje Creativo es una tienda que acoge a más de 35 proveedores de diferentes puntos del país y ofrece alrededor de 900 artículos, algunos son elaborados como parte de proyectos sociales que involucran a unidades productivas compuestas por mujeres tejedoras y costureras. 
 
Su particularidad ha hecho que artistas argentinos, como el músico Nito Mestre y el actor Pablo Echarri, busquen artículos para llevarlos como un recuerdo del país. 
 
"El concepto está enfocado en apoyar la producción y el diseño 100% boliviano. Lo que busco con la tienda es que las personas que la  visitan -sean de fuera del país así como el público nacional- sepan que tenemos muy buenos productos con calidad de exportación. El 60%  de nuestros proveedores exporta y lo que quieren es tener un mercado dentro del país”, detalla la propietaria de Época, Mariel Ortiz Arzabe. 
  
Que los bolivianos empiecen a consumir los productos de alta calidad elaborados en el país es una de las metas de la tienda. Entre los principales artículos que se  exportan figuran: tejidos de alpaca, artículos de cuero, accesorios de plata con bolivianita, entre otros.
 
 La hoja de coca y Donald Trump
 
La tienda está ubicada en la calle Linares, en la misma casa en donde está el Museo de la Coca, al ingresar en ella, subiendo por  unas gradas de piedra,  el aroma a café es como la carta de presentación a los más diversos productos hechos de hoja de coca. 
 
Cerveza y chocolates con relleno de  coca hechos en Sucre, lámparas con papel reciclado que llevan la hoja sagrada y, por qué no, hasta una polera que lleva el inicio  del huayño peruano Hoja Verde, que el grupo  Atajo popularizó en Bolivia. 
 
Los textiles de variados colores y diseños  ocupan buena parte de dos amplios ambientes que dejan ver la ciudad a través de balcones.  Las Cebras de La Paz convertidas en muñecos, así como ejemplares del presidente Evo Morales y hasta Donald Trump se exponen a los visitantes.  
 
Licores, sal y creaciones de diseñadores en donde la chola paceña, las llamas y el aguayo toman su forma más contemporánea completan el espacio en donde la joyería en plata y  bolivianita es la más buscada por el turismo asiático.
 
Productos con fin social
 
Algunas de las marcas que integran Época están conformadas por unidades productivas y talleres integradas por criadores, tejedoras y artesanos, alguno de ellos exportan desde hace más de una década a países europeos como Dinamarca, Holanda y Suecia.   
 
Una de ellas es marca de textiles en fibra de alpaca y llama Awayu, producida por la Compañía de Productos de Camélidos (Coproca S.A.),  conformada por  1.200 familias de pequeños ganaderos del altiplano boliviano, que son sus principales accionistas. La empresa  brinda    asistencia técnica y apertura de mercado a más de 350 artesanos de El Alto y  comunidades del altiplano.  

La Comunidad Andina Suma Satawi trabaja con alrededor de 25 talleres abocados a la producción de textiles con telares. Elaboran  prendas de vestir,  frazadas, mantas, entre otros que se comercializan en la tienda. 
 
Artesanos de La Fundación Suyana , que generan  una línea especial para Época, elaboran accesorios con plata y tejido con calidad de exportación.  

La marca SutiSana presenta carteras y bolsos confeccionados  con cuero vacuno hechos por mujeres que sobrevivieron a la violencia  la trata y tráfico, según explica la emprendedora de 33 años. Se suma la comunidad Candelaria de Sucre, que  provee a la tienda de tapices y tejidos manteniendo los saberes y técnicas ancestrales.    

En una mesa están  agendas, billeteras y carteras  que llevan cuero  de surubí y paiche. Estos artículos son  elaborados por la marca Curupaú , que trabaja con  comunidades del norte de Bolivia y  el Instituto de Investigaciones Aplicadas de los Recursos del Agua de  Cochabamba. 
A ellos se suman marcas  creadas por emprendedores  que exportan, como Bozo, Folk de Los Pueblos, muñecos Spacial Flair, entre otros.

Antes, después y un café

Entre la gran oferta de artículos se encuentra una barra en donde se ofrecen dos marcas de café, Munaypata  y Simoka. Entre los productos  se puede disfrutar de una bebida en un ambiente construido hace  más de 280 años.   

Para la propietaria de la tienda, el espacio pretende ser un  lazo entre una casa más que bicentenaria, ubicada en el barrio que fue de indios durante la Colonia, y un presente en el que  la producción nacional se traduce en   mano de obra de exportación  que necesita ser reconocida y apreciada  en  Bolivia, aunque de momento su clientela es en su mayoría turistas extranjeros. 
   
"El nombre de la tienda hace alusión a mi  deseo de marcar un punto de inflexión entre un antes y un después para la difusión de la artesanía boliviana en el territorio nacional y extranjero”, concluye la politóloga con una maestría en administración de empresas.