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Los hijos de Tarija, héroes frente a un desastre ambiental

Este trabajo, realizado por los estudiantes de la Universidad Evangélica de Santa Cruz, mereció el segundo lugar en el reality periodístico Primera Plana.

Los hijos de Tarija, héroes frente a un desastre ambiental

El incendio en la reserva de Sama, en Tarija, arrasó más de 12 mil hectáreas. FOTOS: Marka Registrada

Los hijos de Tarija, héroes frente a un desastre ambiental

La población en su conjunto trabajó para detener el fuego en la reserva de Sama.

Los hijos de Tarija, héroes frente a un desastre ambiental

Una heroica movilización se produjo ante la inminente emergencia en la reserva.

Los hijos de Tarija, héroes frente a un desastre ambiental

La valentía de los tarijeños fue crucial para combatir el fuego.

 Fabio Eduardo David  Dabdoub  Paz , Josué Salazar Mitchell, Ali  Daniel  Osinaga  Padilla    / Tarija  

 El sueño de un fuego acercándose lo sorprendió una semana antes. Cuando el fuego llegó, iluminó casas y no dejaba respirar. Hizo que mujeres y hombres, grandes y chicos, y familias enteras ayuden a detener un desastre ambiental como el que estaba sufriendo la cordillera más importante de Tarija. 

Sí, se estaba dando un incendio en la reserva de Sama; un incendio que arrasaría más de 12 mil hectáreas; una catástrofe ambiental que acabaría con arbustos y flores, árboles y vacas. Y sí, hasta con vidas humanas. 

Vilma Choque, de 62 años, sufrió en carne propia la furia del fuego. "Teníamos 14 vacas y el fuego quemó a una que tenía su ternerito”, dijo la habitante de Guerrahuayco, una de las zonas más afectadas. Cuando empezó el fuego, Vilma estaba sola con su hija y nietas. 

Las urgencias que imbuían a soldados y voluntarios para combatir el incendio, hizo que las mujeres de la casa tengan un impulso que caracterizó a toda Tarija durante el desastre: el valor. 
 

Todo comenzó en la comunidad de Erquiz, ubicada a unos  kilómetros de la reserva de Sama y a 27 de la ciudad de Tarija. Se necesitó cinco días para controlarlo. 

La chispa que desencadenó este desastre el miércoles 9 de agosto, fue, al parecer, un fogón que Carmen Zenteno no apagó correctamente. 

El descuido de Zenteno fue el génesis para que la Policía y los bomberos tuviesen que desplegar a más de 1000 efectivos. Aun así no lograron evitar la pérdida de tres vidas: Nereida Condorcet, cadete de la Escuela Básica de la Policía; Barbie Urzagaste, civil; y Luis Mendoza, poblador de la zona.

"Una semana antes, él soñó que a lo lejos venía el fuego hacia la comunidad”, dijo Carmen Altamirano, viuda de Luis Mendoza. Fue uno de los primeros pobladores en combatir el fuego que llegó a los pastizales de su comunidad, pero también lo espantó.

 "Por huir a las llamas, pisó una planta y se resbaló. Seguramente se ha desmayado y ahí fue que el fuego  los alcanzó”, dice la viuda mientras mira el cerro, prácticamente negro, carbonizado, donde murió su esposo. 

La reserva biológica de la Cordillera de Sama es una de las 22 reservas de interés nacional y una de las tres que tiene Tarija. "La reserva del Sama ocupa 108 mil hectáreas y se quemó el 9,7% de su superficie”, detalló Alba Gareca, Ingeniera Ambiental y monitora de la reserva afectada. 

Luis Mendoza, que no tenía ningún tipo de producción en peligro como otros pobladores, fue una de las primeras personas en subir al cerro de su comunidad, Guerrahuayco Zona Arriba, para combatir el feroz fuego que ya acechaba.

 "Aquel día me llamó a las siete de la mañana. Me dijo que desde las tres estaba alertando a los vecinos”, contó Altamirano, recordando las últimas palabras de su difunto marido, la primera de las tres vidas que fueron consumidas.

"Se usó agua potable y de riego para contrarrestar el incendio, y ahora tenemos poca agua. No tenemos ni para tomar, estamos esperando que llueva”, comentó mirando al piso, con una sonrisa desesperanzada, Vilma Choque. Ella, su hija y nietas fueron parte de una heroica movilización para acabar con el fuego.

"El que menos tenía que hacer, fue el que más hizo. Los civiles se movilizaron para apagar el fuego. Un día eran las dos de la mañana y el cerro estaba lleno de gente. Era algo increíble, habían más de 20 mil personas”, recordó Gonzalo Torrez, ecologista. Según Torrez, había el sentimiento de ayudar para que el desastre no aumente. 

Sin estar satisfechos con ayudar físicamente, los tarijeños corrieron con gastos del incendio.
 
"Prácticamente un 80% de los costos los cubrió la población. El restante lo proporcionaron diversas instituciones. La ciudadanía se movilizó sola. Iba, volvía. La gente llevaba comida y agua”, explicó Rubén Ardaya, secretario departamental de Gestión Institucional de la Gobernación de Tarija.

Para llegar a Guerrahuayco Zona Arriba hay que tomar un camino de tierra, rodeado por un pasto amarillento, casi seco, plagado por piedras plomas y con un cansador olor a humo. 

De una cruzada a la derecha, vive Vilma con su familia. Busca agua y forraje para las 13 vacas que le quedan. "Si no consigo agua, la mayoría de mi producción se pierde”, dice Vilma. 

De la bifurcada a la izquierda, vive la viuda de Luis Mendoza, un señor que siempre priorizó ayudar a su comunidad.

 

 

Carlitos, el "guerrero” valiente  

El penúltimo de 11 hermanos, Carlos Guerrero, ha sido el héroe menos esperado, pero uno de los más valientes. Gabriela Mamani, mamá del "guerrero”, confesó sentirse orgullosa de tener un hijo tan valiente. 

"Cuando pasaron las horas, mi esposo volvió sin Carlitos, y me dijo que había subido más arriba como guía, y quedé más preocupada”, indicó Mamani.  

Al pasar las horas, los padres de Carlitos, fueron recibiendo noticias sobre él. 

No por nada la policía y los bomberos de Tarija, realizaron una condecoración para el niño. 

En ésta, reconocieron su valentía y declararon que Guerrero se convirtió en un camarada más de los bomberos de la tierra del vino. "En grande quiero ser bombero, ese es mi sueño”, declaró el guerrero más pequeño.
 

Restauración de la chura reserva 

La unidad del pueblo chapaco fue muy sobresaliente; sin embargo, quedaron muchos puntos pendientes para restaurar y fortalecer la región afectada. 

En cuanto al ecosistema, el ecologista Gonzalo Tórrez, afirmó "para que la flora y fauna que había en la región quede como estaba, deben pasar unos 10 años, siendo optimistas, y con ayuda humana”. 

Alba Gareca, monitora de medioambiente del Sernap (Servicio  Nacional de Áreas Protegidas) indicó: "se hará un monitoreo periódico para ver la reacción de las especies de plantas y se hará un plan para la reforestación”. 

Las autoridades también trabajan en la parte humana, "Es un reto recuperar, mitigar y generar un futuro a la zona afectada, a las 78 familias. Estamos armando un plan.” puntualizó el alcalde de Tarija, Rodrigo Paz Pereira.
 

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