Bolivia crea tecnología para acabar con una plaga de la quinua

Un equipo de investigadores desarrolló una feromona sintética que atrae al macho de la polilla de la quinua a una trampa ecológica para proteger sus cultivos.
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Bolivia crea tecnología para acabar con una plaga de la quinua
La polilla de la quinua es una plaga que afecta los cultivos de la quinua.
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Validación de las trampas con feromonas sintéticas. FOTOS: Cortesía Proinpa
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Cápsulas que contienen las feromonas sintéticas.
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En los granosse ve el daño que causa la larva de la polilla.
Bolivia crea tecnología para acabar con una plaga de la quinua
Trampas que contienen la feromoma sintética, ubicadas en los cultivos de la quinua.
Bolivia crea tecnología para acabar con una plaga de la quinua
Alrededor de 125 polillas machos se capturan por semana.
viernes, 26 de enero de 2018 · 00:04

Alejandra Pau / La Paz


 Un equipo de bolivianos dedicó más de cinco años de trabajo y desarrollo de nuevas tecnologías para crear una feromona sintética que atraiga al macho de la polilla de la quinua (Eurysacca quinoae) a una trampa mortal. Una emboscada amigable con el medio ambiente que se constituye en una innovación de alto impacto para los productores de quinua orgánica del país.


“Lo que se necesita es una tecnología orgánica porque el mercado de exportación de quinua es orgánico, no se pueden usar productos químicos (…). Es la primera vez que se hace esta feromona específica  en el mundo”, manifiesta el gerente general de la Fundación para la Promoción e Investigación de Productos Andinos (Proinpa), Antonio Gandarillas.
 

FOTOS: Cortesía Proinpa

El trabajo fue desarrollado por  Proinpa desde el 2012 hasta el 2017, la validación de las trampas se realizó durante la campaña  2016/2017  en seis comunidades de Oruro, Potosí y La Paz.


 Una de sus ventajas es que al ser altamente específica, la trampa  no amenaza  a otros insectos o atenta contra el hábitat de la zona en las que se  coloca.   


La innovación le valió a la Fundación  ganar el Primer Premio del Tercer  Concurso Nacional de Innovación Agropecuaria, Acuícola y Forestal 2017, en la Categoría Generadores de Conocimiento, auspiciado  por el Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (INIAF), dependiente del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras.     


 ¿Cómo lo lograron?


Las feromonas sexuales son emitidas por los  insectos hembra para informarle  al macho que es el momento ideal para el apareamiento. Por ello, los machos se dirigen a estas trampas atraídos por una señal que les resulta irresistible.


La polilla de la quinua se alimenta de las hojas y la panoja de la quinua, la rama en donde crecen los brotes de los granos.
      
Todo comenzó en el laboratorio y un  invernadero en los que se   obtuvo huevos y larvas de la  polilla de la quinua hasta que se convirtieron en adultos en un ambiente controlado. Se estudió su biología y ecología  hasta  obtener “las glándulas feromonales de los insectos hembras vírgenes”, como reseña el documento de la investigación.


 “Al criar la plaga tenemos material biológico para desarrollar una forma de control (...). Ha sido un desafío desarrollar esta tecnología  porque necesitábamos hembras que habían llegado a la edad adulta en las últimas 24 horas y extraerles la glándula secretora de la feromona”, detalla el entomólogo de Proinpa, Reinaldo Quispe.


  Una vez obtenida la   estructura química de la feromona de la pollilla de la quinua, la Fundación trabajó con la empresa Pherobank de Holanda para lograr  sintetizarla y multiplicarla. 


   La feromona sintética se coloca en una cápsula  que es  introducida  en la trampa, fabricada con  botellas PET reutilizadas. 


En  efecto de cada cápsula  dura entre tres a cuatro meses, cada trampa puede capturar más de  125 polillas macho  por  semana. A menor cantidad de machos menor reproducción.  


 Quispe  explica que normalmente se producían dos nuevas generaciones de esta plaga al año; sin embargo, el cambio climático y otros factores  han provocado que sean de tres a cuatro por año.
   
Añade que en el pasado no se  registraron trabajos exitosos con el control orgánico de la polilla de la quinua,  endémica el neo trópico  de los Andes.  Por esta razón, fue necesario generar tecnología propia. 

 
 Pérdida económica 


La polilla de la quinua genera pérdidas de un 20% a 30% en la producción de quinua, según un estudio de Proinpa realizado el 2016. Es decir, que si el rendimiento se estima en  1.000 kilogramos sólo se obtienen 700. 


Según un análisis de la Fundación,  de acuerdo al Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), en 2016 se produjeron 69.000 toneladas de quinua, quiere decir que por efecto de las plagas se perdieron 17.250 toneladas (20%), que multiplicados por el precio referencial de 2.500 dólares por tonelada, de ese año, se llega una pérdida para las familias de más de  43 millones de dólares.
     
Gandarillas explica que para que Bolivia siga siendo competitiva necesita mejorar su productividad.

“En Bolivia, el promedio se produce unos 500 kilogramos de quinua por hectárea mientras que el Perú está con 1.000. Nuestra quinua no es competitiva y es difícil entrar al mercado. Parte del problema es la fertilidad de los suelos y las plagas de insectos”, detalla.


El boom de la quinua boliviana y  su proyección internacional en años anteriores  tuvo un precio muy alto, alrededor de 1.000 bolivianos por quintal. Hoy el quintal  puede tener un costo de 250 a 300 bolivianos. 


Los precios internacionales han bajado significativamente porque varios  países han decidido cultivar este grano que contiene tantas propiedades nutricionales. Lo que pone en una situación complicada a los productores de quinua del país.   


Viéndose afectados y al no contar con una tecnología orgánica, los agricultores bolivianos optan por el uso de químicos, lo que ha provocado que contenedores  que llegan a otros países no pasen el control de residuos de pesticidas y sean rechazados, generando importantes pérdidas  a los exportadores bolivianos.


   En el periodo de validación de la investigación  se registró que el rendimiento por hectárea en las parcelas que tienen las trampas con feromonas se incrementó  en más del 17%. 


 “Tendemos a darle mayor crédito a la tecnología que se desarrolla en el exterior, pero no la que se desarrolla en Bolivia. Nosotros hemos creado  una tecnología   súper ecológica, de bajo costo para los agricultores y que no afectan su salud”, concluye el gerente de Proinpa.

El impacto de la innovación en datos 

  • Desarrollo El desarrollo de la nueva tecnología para las trampas ecológicas  realizada por Proinpa  fue financiada por la Fundación McKnigth, la Embajada de Holanda y el Fondo de Innovación Danida. 
  • Innovación Al tratarse de un aporte al desarrollo de tecnologías, las trampas que contienen las feromonas sintéticas cuentan con registro en el Servicio  Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag) y está siendo registrado en el  Servicio Nacional de Propiedad Intelectual (Senapi). 
  •  Precio En la campaña 2016/2017 se realizaron las pruebas de las trampas. Este año se calculan que alrededor de 10.000 cápsulas estarán disponibles para los productores. El costo del paquete, de cuatro unidades, es de 122 bolivianos. 
  • Inversión El dinero obtenido por la venta de las trampas  será reinvertido por Proinpa en nuevas investigaciones y desarrollo de tecnología.