Rocky Aliaga representa a Bolivia en el mundo de la lucha libre europea

Empezó en la lucha olímpica a sus 14 años. A sus 22, debutó en el Multifuncional de La Ceja de El Alto con el nombre de Inca Roca. Desde 2007 vive en Barcelona, desde donde viaja a toda España y otros países.
martes, 13 de marzo de 2018 · 00:04

 Gonzalo Díaz Díaz de Oropeza  / La Paz


Luis Mario Tarqui Aliaga, conocido en el mundo de la lucha libre como Rocky Aliaga, es un luchador profesional de lucha libre que ha combatido en países como España, Inglaterra, Noruega, Irlanda, Italia, entre otros. A todos los escenarios ingresa con la cueca Viva mi patria Bolivia de fondo, y lo hace portando una bandera boliviana que se llevó al salir del país.


“Mi tricolor la guardo hasta ahora. Siempre que tengo viajes la llevo. Y Viva mi patria Bolivia, para mí, es el segundo himno nacional. Ese ritmo es muy contagioso y me anima bastante, es lo máximo para mí”, afirmó vía Skype desde Barcelona, donde reside actualmente.

Foto: Rocky Aliaga


Luchador olímpico


Aliaga nació en Vila Vila, una comunidad cercana a Irupana en el departamento de La Paz. Empezó como luchador olímpico a sus 14 años de edad. Incluso representó a El Alto y La Paz en diferentes campeonatos nacionales. “He sido campeón paceño en mi categoría muchos años”, recordó. 


Entonces ya era un fanático de la lucha libre, pues desde sus ocho años cada domingo asistía a los eventos que se organizaban en el Olympic Ring de la zona de San Pedro, La Paz. 


“Yo era muy fanático de niño, me gustaba la lucha libre. Jamás pensé algún día luchar contra mis ídolos como Mister Atlas, Sombra Vengadora, El Conde, Wálter Tataque Quisbert. Hay luchadores que fueron de la época de oro. Yo no me lo podía creer cuando un día tuve que luchar contra ellos. Fue increíble para mí, fue un sueño cumplido, fue algo muy bonito”.


Luego de conocer a diferentes luchadores empezó a asistir a la escuela de Sombra Vengadora en la ciudad de El Alto, tres veces por semana. Cada sesión, en la que aprendía tácticas de lucha libre, duraba alrededor de dos horas y media. Paralelamente asistía a un gimnasio para desarrollar su musculatura.


“Uno tiene que prepararse a base de ejercicios, a base de preparación física y mental. La lucha libre es riesgosa, no es fácil. A veces la miramos y pensamos que es fácil, pero no lo es. Hay que prepararse muchos años”, explicó al afirmar que se trata de un proceso que puede demandar entre ocho y 10 años.

Foto: Rocky Aliaga


Empezó como enmascarado


Su debut en la lucha libre fue en el Multifuncional de la Ceja de El Alto. En ese entonces, Aliaga usaba una máscara y llevaba el nombre de Inca Roca, que pertenecía al bando de los luchadores técnicos.

Tiempo después tuvo la oportunidad de hacer pareja junto a Sombra Vengadora. “Es el maestro más grande de Bolivia, tiene muchos alumnos. Salieron muchos luchadores de su escuela”.


Las primeras experiencias como Inca Roca no fueron muy gratas porque ingresaba muy nervioso al ring; y, además, no sabía cómo comportarse con el público. Pero, en poco tiempo empezó a disfrutar plenamente lo que hacía y se adaptó al ritmo intenso marcado por las constantes giras. 


Aliaga calcula que viajó más de 10 veces a cada ciudad capital de Bolivia. También tiene excelentes recuerdos de ciudades intermedias como Tupiza o Villazón. “Fue muy bonito el recibimiento del público, un lleno total. Eso fue algo muy lindo, eso no lo voy a olvidar nunca”, afirmó. “En Bolivia el público es maravilloso, gusta de la lucha libre, no hay diferencia con el público de México. La fanaticada es grande en Bolivia, no sólo en La Paz sino a nivel nacional”.


Casi todos los luchadores en gira al interior eran de La Paz, aunque había pocos de Santa Cruz y Cochabamba. Para cada evento viajaban entre 15 y 16 luchadores, con quienes se programaban entre seis y siete peleas.

Foto: Rocky Aliaga


  Impacto extremo


  Nuestro luchador se quitó la máscara y empezó a usar el nombre de Rocky Aliaga para ser parte del programa  Impacto Extremo de RTP, que seguía un modelo estadounidense. “Para hacer ese programa en televisión me dijeron que debíamos luchar tipo americano con la cara descubierta, que las máscaras ya no atraían al público”, contó.


Uno de sus compañeros y amigo de aquellos años fue el luchador japonés Makoto Morimitsu, que vivió en el país por unos años. Él se fue a Barcelona y alrededor de 2007, llamó a Aliaga y lo animó a viajar. “Me llamaba y me decía que había lucha libre en España y toda Europa. Eso fue lo principal para que yo llegue a España”, recordó. “Me ayudó bastante, gracias a él pude llegar acá”.


Al principio le costó adaptarse al nivel de los luchadores de Europa. Pero tuvo que hacerlo rápidamente, ya que su primera lucha se organizó 10 días después de que llegara a Barcelona. 

Foto: Rocky Aliaga


Nueva etapa


De esa forma, la carrera de Rocky dio un giro total. Era el año 2007. “En Bolivia todos éramos de La Paz y teníamos que viajar en grupo. Aquí era totalmente diferente porque para hacer un evento en España venían de Italia, de Inglaterra, de Sudáfrica, de Turquía o  de Bélgica. Llegaban directamente de todos estos países y no viajábamos juntos. Llegaban directo al evento y se iban”.


De la misma forma, Rocky empezó a viajar prácticamente a todos los países europeos, excepto Alemania. Estos eventos son organizados por productores que se ocupan de todos los detalles. “La verdad, aquí, un luchador es como un futbolista, como cualquier deportista de primer nivel”, aseguró el boliviano.


El evento más grande en el que Aliaga participa desde que llegó a Barcelona es el que organiza la Embajada de México en el aniversario de ese país. Se trata de un evento gratuito al que incluso llegan luchadores mexicanos, como La Parca o Tinieblas Jr. “Luchar con ellos, estar en un evento con ellos es realmente grandioso, es un evento especial. Me llena de orgullo haber participado. Es un lleno total, yo calculo que por lo menos habrá de cuatro mil a cinco mil personas. Van mexicanos, latinos, españoles”, indicó.

Foto: Rocky Aliaga


Al final de las peleas, los fanáticos  esperan a los luchadores para tomarse fotos y por autógrafos.

Entre ellos casi siempre hay bolivianos que se emocionan al ver a un compatriota y escuchar Viva mi patria Bolivia. “Terminado el evento hay bolivianos esperándome para decirme ‘Qué  bien, cuánta alegría, hemos escuchado la música de nuestro país’. Siempre hay inmensas colas para firmar autógrafos. No puedo describir todo lo que he pasado con este público, es algo maravilloso”.


Estos eventos se preparan con al menos cuatro meses de anticipación. Hoy mismo Aliaga ya tiene confirmadas luchas en Bélgica y Francia. Obviamente, acudirá a ellos llevando la bandera nacional.

“Para cualquier boliviano es el máximo orgullo representar a su país. Viajar, llevar la tricolor, es el máximo orgullo que cualquiera puede sentir”, afirmó.


“Yo sé que en la vida tenemos un sueño. Yo me siento feliz por mi sueño cumplido. Y si algún niño quiere dedicarse a entrenar lucha libre le digo que en esta vida todo es posible cuando uno quiere, cuando trabaja, cuando se sacrifica. Luego vienen las recompensas y los éxitos, llegan a base de sacrificios”, concluyó.

Foto: Rocky Aliaga

 

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