Tarijeñas en La Paz, historias de éxito y perseverancia

Tarija conmemora hoy 201 años de su Grito Libertario y Claudia Benítez, Libertad Vaca y Karina Medinaceli son muestra de la cepa con la que nace el tarijeño.
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Tarijeñas en La Paz, historias de éxito  y perseverancia
Claudia Benítez, Libertad Vaca, Casimira Lema, Patricia Michel y Karina Medinaceli, las tarijeñas que vinieron a conquistar La Paz y a dejar su aporte a Bolivia. Sara Aliaga / Página Siete
domingo, 15 de abril de 2018 · 00:00

Ivone Juárez  /  La Paz

“La nueva generación de mujeres tarijeñas no difiere mucho de las de antes. La chapaca siempre fue, es y será divertida, pícara, muy alegre, y tiene la facilidad de  acercarse a la gente en diferentes ámbitos, lo que  le permite sobresalir en lo que sabe o le toca hacer”, asegura Casimera Lema, una  de las presentadoras de televisión de mayor fama y reconocimiento en Bolivia. Es tarijeña y parte de una de   las primeras avanzadas de mujeres de esa región que llegó a La Paz en  busca de  éxito.

Antes de Casimira llegaron a La Paz las hermanas    Orlanda, Nila y Martha Rossel, Agripina Verdun,   Roxana Montecinos, Elizabeth  O’Connor,  la cantante Enriqueta Ulloa, la reconocida diseñadora Liliana Castellanos  y otras que hoy  son referente de las nuevas generaciones de mujeres que deciden salir de  Tarija persiguiendo sus objetivos de vida y sus sueños. 

“Quizás antes éramos más timoratas en el área del emprendedurismo, pero ahora vemos, dentro y fuera de Tarija, a propietarias de restaurantes, hoteles, boutiques, panaderías y supermercados, comenta  la carismática Casimira,  dueña, además,  de uno de los rostros más hermosos de la televisión boliviana.

Karina Medinaceli, la  abogada reconocida internacionalmente

Y parte de esa nueva generación de tarijeñas está en la ciudad de La Paz, aportando al país desde diferentes ámbitos, destacando, además, por ese  encanto que desprenden  espontáneamente. Una de ellas es  Karina   Medinaceli, una abogada de 44 años, experta en Derecho Informático que en 2017 ganó el Premio Iberoamericano de Protección de Datos Personales.

 La jurista tiene una maestría y un doctorado en la Universidad de Salamanca, en España,  orientados a la regulación jurídica  en el internet, que pasa por  la protección de datos personales,  los contratos electrónicos e informáticos, la protección jurídica del software, delitos informáticos, etcétera.

  “Cuando regresé de España con mi primera maestría muchos no sabían a qué se refería mi especialización y llegué a pensar que había escogido algo muy novedoso para nuestro país, pero, felizmente, se fue abriendo el campo para mi desarrollo profesional y hoy las tecnologías de la información en la sociedad de la información están presentes en todas la áreas”,  dice Karina, que   aportó en la elaboración de la normativa boliviana respecto a los documentos y firmas electrónicas. Hace 12 años  es docente de Derecho Informático en la Universidad Mayor de San Andrés.

Claudia Benítez,  emprendedora que logró la representación de una marca internacional 

 Claudia tiene 37 años y es una ingeniera ambiental que  encontró éxito formando su empresa con la que importa ropa de    la  marca colombiana Seven,  que  comercializa por catálogo. Su apuesta fue a la ropa modeladora, como los pantalones “levantacola”, que lograron una gran aceptación en el mercado paceño.

  El negocio comenzó sólo con una vendedora: Claudia, que comercializaba las prendas en su mercado natural (familiares y amigos), hasta que su mercadería comenzó a ganar una gran aceptación. “La ventas crecían cada vez más, fue como una bola de nieve que se convirtió en una empresa que da empleo a más de 30 personas”, expresa la tarijeña que  además de haber  establecido puntos de distribución de la marca  en toda Bolivia, montó tiendas en las ciudades de La Paz, Tarija, Sucre y Cochabamba.

Con su éxito en las ventas, Claudia logró que en 2015 los representante de Seven llegaran a La Paz para lanzar oficialmente la marca en Bolivia.

Libertad Vaca, la expresión de la solidaridad tarijeña

Libertad es una abogada de 42 años que lidera  Esperanza Tarija, un grupo de trabajo solidario formado por 28 mujeres y tres varones  que brinda  apoyo a  niños enfermos y su entorno familiar. 

“Estoy dedicada  a la profesión libre, lo que me da más tiempo para realizar este trabajo”, dice la tarijeña que logró sumar a sus paisanas a su cruzada de ayuda, sobre todos a niños quemados del Hospital del Niño, a los que asisten con medicamentos o algún mobiliario que sea necesario en el nosocomio. 

La tarijeña cuenta que Esperanza Tarija se sostiene con cuotas mensuales de sus miembros y que cuenta con dos brazos operativos: la evangelización de personas enfermas y  la visita a  niños quemados.

Durante el incendio en la cuesta de Sama, en 2017, Esperanza Tarija  puso a prueba  su capacidad de movilización y dejó impresionados a más de un tarijeño, lo que hizo que se sumaran los tres únicos varones que tiene el grupo.    

“Actualmente trabajamos en la canalización de medios para la reforestación de la Cuesta de Sama, con una campaña con la UMSA”, cuenta Libertad, cuyo siguiente paso  es convertir a  Esperanza Tarija en una fundación. 

Libertad también es una gran deportista y es parte de un equipo de campeones de disciplinas de combate.

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