Adriana Yaffar dirige la Casa Amandita del adulto mayor

Fue voluntaria en orfanatos, cárceles de mujeres y escuelas. Ahora es responsable de un programa de responsabilidad social que beneficia a 260 personas.
martes, 17 de abril de 2018 · 00:04

Gonzalo Díaz  / La Paz


Diariamente al menos 100 adultos mayores desayunan en la Casa Amandita, que funciona en ambientes exclusivos del Centro Comercial Camacho. Ahí ellos pueden ver televisión, leer el periódico, jugar o sólo conversar. “Más allá de ser un comedor o un lugar para desayunar, es una casa. Es un lugar donde pueden jugar rummy o  dominó”, explicó Adriana Yaffar de La Fuente, responsable de esta iniciativa. “En los dos años que estamos no cerramos, siempre pueden venir”, añadió. 


Yaffar es gerente general y cofundadora de la empresa DYA SRL, que tiene a la Casa Amandita como parte de su estrategia de Responsabilidad Social Empresarial (RSE). “Cuando empezamos el proyecto en la avenida Camacho vimos que teníamos harto espacio. Y con los arquitectos y los ingenieros decidimos dar prioridad para hacer lo que queríamos”, recordó. 

Fotos: Casa Amandita - Gonzalo Díaz


Voluntaria


Desde muy joven, ella se involucró en actividades de solidaridad y apoyo. Luego de concluir el colegio, trabajó como profesora voluntaria en San Ignacio de Moxos, en el departamento de Beni. “Era responsable con otra voluntaria de 110 chicos que vivían en el internado y estudiaban en diferentes escuelas. Daba clases en una de las escuelas y sesiones de apoyo en las tardes, atendía la biblioteca en las mañanas y   la enfermería en las noches”.


Ella percibió que aquel año se fue demasiado rápido y todavía quedaba mucho por hacer. Entonces pensó formarse para, de esa forma, hacer más. Así, al retornar, estudió ciencias políticas en la Universidad Católica Boliviana ( La Paz). Mientras cursaba esta carrera realizó trabajos en la cárcel de mujeres de Obrajes, además del hogar Arcoiris y el orfanato de Huatajata. 


Entonces tuvo la posibilidad de hacer un intercambio académico en la Universidad Católica de Chile.

Esta entidad tenía convenios con diferentes instituciones, como la cárcel de mujeres de la comuna de San Joaquín en Santiago de Chile, donde Yaffar también trabajó. 


Luego ella continuó su formación y obtuvo un diplomado en responsabilidad social y una maestría en administración de empresas en La Paz. Y recientemente asistió a un curso de liderazgo y competitividad global en Georgetown, Estados Unidos.


A partir de todas estas experiencias, ella considera que hay una tendencia mundial en la empresa privada para apoyar, impactar y beneficiar a sus respectivas comunidades, lo cual precisamente se denomina Responsabilidad Social Empresarial.


Hacer lo que uno puede hacer

Ella considera que la responsabilidad social no es exclusiva de empresas grandes. “Mi abuelo cuando empezó su pequeño negocio hace 60 años vendiendo panes hacía responsabilidad social, sin saber qué era”, indicó.


De lo que se trata -continuó- es de tener consciencia de la situación de los demás, sus características y sus contextos. Y cuando uno logra esto, puede hacer algo de acuerdo a sus posibilidades. “En realidad es simplemente hacer lo que uno puede hacer o, en realidad, lo que debería hacer”.


La Casa Amandita es un sueño de varios años que Yaffar tenía con su padre, como una forma de rendir un homenaje a su abuela Amanda. Ellos identificaron a un sector vulnerable de la sociedad y decidieron hacer algo. “Uno ve cómo es la vejez de ingrata. Y al final uno va quedándose solo.

Siempre es mucho más fácil ver a los niños porque tienen esperanza, tienen futuro, tienen posibilidades. Y es más doloroso para cualquiera ver la vejez. Como sociedad nos hemos olvidado un poco”, afirmó.


También se dieron cuenta que era relativamente fácil hacer algo, pues en muchos casos los adultos mayores sólo quieren conversar con alguien. Así surgió la idea de ofrecer un desayuno completo diario, además de un ambiente cordial. 


La iniciativa comenzó a funcionar en abril de 2016. El primer día acudieron 30 personas, que se enteraron gracias a un comunicado que la alcaldía difundió en lugares frecuentados por adultos mayores en situación de vulnerabilidad.


Desde aquel día se fue aprendiendo y se incluyeron requerimientos que en el proyecto inicial no estaban contemplados, como atención odontológica. “No estaba en el proyecto inicial y muchos tenían problemas dentales. Si bien estábamos trabajando mucho para una nutrición óptima, lo básico es el tema dental, odontológico”, recordó.


De esa forma el tema odontológico se volvió prioritario. Y para solucionarlo se contactaron con facultades de odontología y profesionales independientes que tuvieran el deseo de ayudar. Estas actividades continúan, pues para la Navidad de 2017 se realizó una campaña para conseguir fondos para materiales odontológicos. Se cubrió un porcentaje, pero aún se necesita apoyo.


Aquella campaña también consistió en la recolección de cinco regalos para cada miembro de la Casa Amandita. Las listas se difundieron en la página de Facebook y afortunadamente se consiguió lo que se necesitaba y mucho más. Incluso algunos solicitaron garrafas de gas, que les fueron obsequiadas por personas solidarias.


Efecto multiplicador

Fotos: Adriana Yaffar


Éstos y otros logros fueron posible gracias a un componente clave de la responsabilidad social; el compromiso de la sociedad. “Yo creo que ése es el efecto multiplicador. Ese es nuestro principal objetivo en realidad: que más gente conozca la realidad del adulto mayor. Y a través de Casa Amandita o de otras instituciones puedan apoyar”.


De esa forma se ha logrado que profesionales de distintas especialidades, como nutrición, psicología, asesoría legal o medicina se involucren en el proyecto. Lo mismo se ha logrado con empresas privadas, así como ministerios y entidades municipales, que en conjunto han realizado distintas campañas.


  La Casa Amandita actualmente tiene a 260 adultos mayores debidamente registrados. La idea es crecer, pero para ello es necesario que más instituciones y personas se sumen. “Hay mucho más por hacer. No creo que llegue un momento que diga: ‘ya está, hice todo, no’”, afirmó Yaffar al recordar que aún queda mucho por hacer por los adultos mayores. “Son las personas que han construido este país.

Y es impresionante cuando hablas con ellos las cosas que te cuentan, las cosas que han hecho, los trabajos en los que han estado. Realmente te das cuenta que esas personas han construido el país, es hora de hacer algo por ellos”, concluyó.