La Paz, Bolivia
Martes 2 de Septiembre
05:09 hs

15°Actual Min 23° Máx
Análisis

Los influyentes y los que influyen en los que deciden

Lo que revelan las elecciones de una encuesta que buscó visibilizar a los personajes que marcan el rumbo de las decisiones y pulsiones de este país.

Los influyentes y los que influyen en los que deciden
Isabel Mercado

periodista

Se constata una presencia hegemónica no sólo en la investidura del personaje, sino en lo que su presencia y protagonismo político encarnan para la vida de las y los bolivianos.

El presidente Evo Morales es, según un sondeo realizado por Ideas entre una veintena de politólogos y líderes de opinión de todo el país, el "personaje más influyente” de Bolivia. En otras palabras, quienes trabajan creando opinión pública (influyendo), advierten que es el Primer Mandatario del país la persona que más relevancia tiene en esta sociedad.
Pero, para llegar a esta conclusión, empecemos por el principio. Según la Real Academia, influir es "ejercer predominio y fuerza moral; es la persona con poder y autoridad con cuya intervención se puede obtener una ventaja, favor o beneficio; y que tiene autoridad con otra u otras personas”, de manera que el resultado es tan obvio que podría haberse ahorrado la encuesta; esto es, al ser el Presidente del Estado la primera autoridad, su influencia sería una lógica consecuencia del cargo que ejerce.
Sin embargo, siguiendo los argumentos planteados por estos opinadores, la influencia del Mandatario boliviano -en la que ha coincidido la mayoría de ellos sin diferencias de origen o posición política- tiene otras connotaciones.  
Decía Oscar Wilde que "no hay influencia buena; toda influencia es inmoral, inmoral desde el punto de vista científico. Influir sobre una persona es transmitirle nuestra propia alma”, y éste pareciera ser el talante de la influencia que moros y cristianos advierten en Evo Morales.
"Es el dueño y amo del país (...) decide sobre los tres poderes del Estado y hasta la suerte de algunos de sus opositores (...) todo se hace en función de él, ya sea para amarlo o para criticarlo (...) sigue siendo  figura central de la política boliviana”, son algunos de los motivos de quienes lo eligen y sobran las reflexiones: se constata una presencia hegemónica no sólo en la investidura del personaje, sino en lo que su presencia y protagonismo político encarnan para la vida de las y los bolivianos. Es más, muchos de ellos parecieran confesar algo así como una resignación frente a un poder que trasciende todo posible cuestionamiento.
Le sigue en este recuento de visiones el vicepresidente Álvaro García Linera; y es interesante ver que quienes así lo consideran advierten ese perfil de estratega e ideólogo que muchas veces se le ha asignado. ¿Qué pesa más, decidir o influir en el que decide?, es la pregunta. En García Linera tenemos el retrato del poder detrás del trono, y aunque este rasgo se ha naturalizado en la actual coyuntura, es emblemático en la figura de un vicepresidente que, en la mayoría de los países, está naturalmente eclipsada por la del Presidente u otros liderazgos. Acá no es así y al parecer el binomio Evo-Álvaro no es sólo una fórmula electoral.
Finalmente, cabe detenerse en la presencia en este recuento del empresario y líder del partido opositor Unidad Nacional, Samuel Doria Medina, ubicado como el tercer personaje con más influencia en Bolivia. ¿Cómo es que un político que no ha tenido buena fortuna en las últimas elecciones aparece como un personaje que incide en los destinos del país? Los analistas y opinadores ven que Doria Medina es un conciliador, que intenta unir a la oposición; además,   un permanente "agendador” de temas y "realiza un control y fiscalización” que podría corresponder a los movimientos sociales, a la sociedad civil o a la oposición, pero que ante la anomia de todos ellos, se concentra en figuras individuales, como este caso.
Para terminar: ¿cuánto influyen estos líderes en la sociedad boliviana? Probablemente más de los que los propios ciudadanos están dispuestos a aceptar. La preeminencia de la política frente a la cultura, la educación e incluso los liderazgos ciudadanos o locales  es aparentemente muy fuerte. Y éste es un dato interesante si se considera el momento preelectoral, pero es preocupante por el mensaje que representa para el poder: los ciudadanos aún no tenemos (ni demandamos) mecanismos de interlocución que no estén mediatizados por figuras, liderazgos políticos o corporativos; y los caudillismos y discursos hegemonizantes aún marcan la agenda de todos. Es decir, influyen.

Comentarios
Copyright 2013 · paginasiete.bo | Todos los derechos reservados

Copyright 2013 · paginasiete.bo | Todos los derechos reservados