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Debate

Arkonada-Chivi en duelo con Peñaranda

Raúl Peñaranda se enfrenta, en un diálogo punzante, a dos severos críticos de su libro Control Remoto, el español Katu Arconada, colaborador del semanario La Época, e Idón Chivi, del Ministerio de Comunicación.

Arkonada-Chivi en duelo con Peñaranda
Rafael Archondo,

periodista

" Lo que sí, hay que reconocerlo sin ambages: el papel que hemos jugado como gobierno. Hemos sido nosotros quienes hemos generado hasta la quinta y sexta edición del libro. Me imagino que es  porque ha generado morbo”. (Idón Chivi).


Tejiendo Bolivia - ERBOL

En Bolivia parecemos habernos acostumbrado al monólogo. Cada quien masculla sus verdades ante la amigable imagen del espejo. Cada quien escribe desde su trinchera, seguro de que ningún proyectil podrá perforar sus certezas. Y así, el ciudadano curioso tiene que adquirir todos los medios impresos si quiere enterarse de cómo discurre el "debate” entre miradas laterales e insinuaciones cifradas. Viene ocurriendo con el libro Control Remoto, escrito por el colega Raúl Peñaranda, y refutado desde múltiples flancos y variados bastiones.  
Decidimos romper el desfile de monólogos y confrontar puntos de vista. En el debate que viene a continuación, Peñaranda (RP) se enfrenta, sin más escudos que su argumentación, a dos severos críticos de su libro: Katu Arkonada (KA), colaborador del semanario La Época, e Idón Chivi (ICH), director de proyectos del Ministerio de Comunicación Social. Este fue el resultado:
Raúl Peñaranda Estoy contento de que estén acá, porque ambos me han atacado con fuerza. Por eso estoy muy contento de poder defenderme acá.  Lo que el libro propone es que existe una red de medios, que yo llamo paraestatales, usando un término de la Real Academia de la Lengua: "Una entidad que siendo privada funciona como si fuera estatal”. Eso es. No es una palabra peyorativa, es algo muy simple. Entonces, la idea es que esos medios, siendo privados, le han cedido el control editorial e informativo a la Vicepresidencia, al Gobierno boliviano.  Varios colegas me han dicho: tú no revelas nada, sólo confirmas lo que ya se sabía.
Katu Arkonada: No considero que en lo que he escrito, un texto que llamé Operador Remoto, que salió en La Época  y en Telesur, haya algún tipo de confrontación personal. Obviamente hay una confrontación política. Lo que yo trato es de responderte. Obviamente afirmo tajante que Raúl miente en varias cosas y si lo hago es porque creo que hay una falta de ética en este libro, que sería bueno saber, lo puede contar Raúl ahora, quién lo está editando y quién está apoyando esta publicación.
Raúl Peñaranda: El editor ha sido presionado por el Gobierno y ha preferido no editarlo. Es que no has leído con cuidado, dice: "Edición Raúl Peñaranda” Es una edición de autor. No hay una entidad que refrende el texto, simplemente  porque el Gobierno amedrentó a una editorial y ésta, al final, no hizo el libro.
Quiero discrepar con Katu cuando dice que los suyos no son ataques personales. Cómo no van a ser cuando dices: "En realidad lo que se esconde de esta polémica es la cobardía de algunos para asumir sus posiciones de derecha, o bien sus posiciones en contra del proceso de cambio, o bien sus posiciones de la derecha chilena, en una clara traición a la patria”. Bueno, si eso no es un ataque personal, ya no sé qué sería. No soy un cobarde y seguro que no soy un traidor a la patria. Lo curioso es que yo trato a Katu como boliviano, siendo yo boliviano, y él me trata como chileno, siendo él español. Es realmente una cosa curiosa.
Katu Arkonada: Raúl ha comenzando diciendo que el libro propone, yo creo que no propone ni sugiere, sino que afirma con mucha contundencia. A mí me parece un ejercicio de anti-periodismo, todo está basado en supuestas fuentes: 34 entrevistas, de las cuales sólo hay cuatro o cinco nombres, el resto son anónimas. Yo creo que lo que ha hecho Peñaranda es un "agravio impune” bajo el esquema del periodismo de investigación, diciendo que tiene tres supuestas fuentes en la Vicepresidencia, dos supuestas fuentes en el Ministerio de Comunicación, lo que le da pie para afirmar todo.
Lo que estamos viendo es una reconfiguración del espacio opositor, a nivel mediático, del cual Raúl es un actor importante. Dentro de esa reconfiguración del espacio político, Peñaranda publica un libro para atacar al Vicepresidente. Estamos en campaña electoral, también eso es legítimo. El problema es que la tesis principal es que el Vicepresidente controla supuestamente todos estos medios paraestatales, pero cuando te lees el libro completo, no hay una sola prueba que demuestre ello.
Idón Chivi: Todo informe académico debe tener al menos una coherencia metodológica, una teoría epistemológica y, por supuesto, la prueba de verdad, la prueba de la hipótesis. Yo he sometido el libro de Raúl a un test de verificación.  Lo he hecho asumiendo que el secreto de fuente es un derecho constitucional, que no voy a discutir. Lo que sí puedo discutir es el excesivo secreto de fuente que distorsiona la verdad.
Pero vayamos por la parte epistemológica. El libro se propone: "poner en evidencia esa situación de control mediático, para ayudar a debatir sobre la importancia de la libertad de expresión y para aportar ideas a la corriente de opinión pública que considera que Bolivia marcha hacia un régimen autoritario”. Ésta es una buena confesión, es un acto de sinceridad intelectual y hay que reconocerlo. Raúl está escribiendo "para la corriente de opinión pública que considera que Bolivia marcha hacia un régimen autoritario”.  ¿Quiénes piensan eso? Rubén Costas, Juan Del Granado, Samuel Doria Medina, Rafael Quispe, Jimena Costa, Carlos Cordero. Este libro es un aporte para un tipo de lógica política, y está bien que sea así. Eso es bueno.
Vamos yendo ahora a la prueba de la verdad. Yo veo un uso abusivo del secreto de las fuentes, lo que le quita solidez a la hipótesis y le resta veracidad al trabajo. Entonces estamos ante un libro que se pretende académico, pero que, en realidad, es una novela policial. El libro dice quiénes son los dueños  y supone que hay control mediático desde la Vicepresidencia, supone, porque no hay ni una evidencia, ni una sola prueba real, contundente. Nos oferta 34 entrevistas y no nos cumple la promesa. Sólo encuentro los nombres de Rafael Archondo, Gustavo Guzmán y Roger Cortez. Hasta ahí llegamos con la prueba.
Lo que sí, hay que reconocerlo sin ambages, el papel que hemos jugado como Gobierno. Hemos sido nosotros quienes hemos generado hasta la quinta y sexta edición del libro. Me imagino que es, porque ha generado morbo. La gente curiosa se pregunta: ¿por qué el Estado se encarga de atacar o de denunciar el papel que está jugando Raúl Peñaranda?
Raúl Peñaranda: Cuando se me pide pruebas, no hay pues una prueba. No seamos ingenuos, por favor. Para tener pruebas tendría que efectuar una operación de inteligencia en la que yo tenga que escuchar una llamada telefónica o meterme en el correo electrónico del Vicepresidente, donde se diga: "Sí muchachos, yo soy el que da las órdenes”. No hay esa prueba, claramente no va a haber, pero ése no es un óbice para que yo haga mi trabajo y diga la verdad. ¿Cómo pretenden que haya una prueba?, la corrupción no deja pruebas.
Idón Chivi: No mezcles las cosas, no estamos hablando de corrupción, estamos hablando de control mediático.
Raúl Peñaranda: No estoy mezclando. ¿Ustedes querían que haya un manuscrito donde el Vicepresidente dice: "Sí, yo doy las órdenes”?, no hay pues. El periodismo de investigación se basa muchas veces en fuentes anónimas. Esas fuentes me han hablado en total anonimato justamente confiando en que no voy a decir su nombre. Obviamente no lo voy a decir, porque si lo digo, los que están en los medios  van a ser despedidos inmediatamente  y los que están en el Gobierno seguramente serían perseguidos.
  Pero hay tres fuentes que ustedes olvidan. Gustavo Guzmán no es un fantasma, es una persona de carne y hueso, colega nuestro, que dice que a él, el Vicepresidente en persona lo invitó a ser el director de  La Razón. Entonces hay otra opción: Gustavo nos está engañando, para lo cual habría que ver si su declaración es real. Yo pienso que es totalmente cierta, porque la supe dos años antes de publicar el libro, me la contó y luego logré que él pusiera su nombre.  Pero habría dos mentirosos más: Rafael Archondo y Roger Cortez, que supieron entonces de esa conversación con el Vicepresidente. Yo confío plenamente en los tres, sé que me han dicho la verdad. Entonces podríamos decir que el Vicepresidente intentó nombrar a un director de La Razón, cosa que  no resultó. Pero estoy seguro de que luego él nombró a la directora actual. Más valdría enfrentar la situación de una manera transparente. Hubiera sido mucho mejor para el Gobierno  que en vez de sacar mi pasaporte, lo cual sí es una tarea de inteligencia, hubiera aceptado lo que viene sucediendo con los medios en Bolivia.
Cuando tú, Idón, admites mi honestidad intelectual, que por supuesto la tengo, efectivamente dice ahí que hay una corriente de opinión pública que considera que el Gobierno está yendo hacia posiciones autoritarias. Esa corriente no es de la derecha solamente, también es de izquierda, y abarca sectores indígenas.
Idón Chivi: ¿Sectores indígenas?
Raúl Peñaranda: Te puedo recordar a uno, al cual le han sacado la entretela los masistas: Rafael Quispe. ¿O no es indígena?, ¿y los indígenas del TIPNIS?
Idón Chivi: Yo vengo del movimiento indígena.
Raúl Peñaranda: Los indígenas de la Conamaq opositora, la Asamblea de Derechos Humanos que le llaman disidente, eso no es derecha. ¿Alejandro Almaraz es derecha?, ¿Rafael Puente es derecha? El problema del Gobierno es que a todo lo que se enfrenta le llama derecha.
Katu Arkonada: Fíjate que al terminar el libro haces una clara defensa del pasado neoliberal y dices textualmente: "Si se compara la situación actual con la de hace una década, se ve con claridad que los disensos hoy son más difíciles de expresar, porque los medios tienden a la uniformización, la fiscalización de los actos estatales es mínima y los jueces y fiscales son aún menos independientes que antes”. Raúl, tú eres parte de una matriz de opinión que se está construyendo en este continente contra los procesos de cambio.  Eso está pasando en Bolivia, y también en Venezuela. Por eso te estoy llamado "operador imperialista”.
Raúl Peñaranda: ¡Me has dicho traidor a la patria!¡ Un español, al que yo trato como boliviano, me trata a mi como traidor a la patria!
Katu Arkonada: Yo sí considero que Página Siete tiene posiciones claramente contrarias a este proceso de cambio, que es de las mayorías sociales y populares. Y ni qué decir de sus posiciones favorables a Chile en el tema de la reivindicación marítima.
Raúl Peñaranda: Quisiera defenderme de eso, porque realmente es molesto que algo que es una mentira se diga como si fuera verdad. El periódico Página Siete nunca ha estado a favor de ninguna política en contra de la reivindicación marítima boliviana. Tus investigadores han encontrado un pasaporte que ni yo tengo, del año 80, y no pueden encontrar ni un solo artículo favorable a Chile. Han encontrado titulares de prensa de periódico, que yo he encontrado más de La Razón, porque eran noticias, pero ni un solo artículo. Esa es la bajeza de Katu Arkonada.
Katu Arkonada: Muy brevemente, sobre la cuestión de la propiedad de los medios. Lo único que se demuestra en el libro es que hay un empresario venezolano, que además vive en Miami, que ha comprado La Razón. El propio Raúl define a Carlos Gill como un empresario con una mezcla de pragmatismo y realismo político, que en su momento fue cercano a Rafael Caldera, nefasto para el pueblo venezolano, y posteriormente se acercó al Comandante Chávez. En otro momento del libro  dice que en su momento Iván Canelas le pidió que asuma como director de La Razón. Yo digo, si el Gobierno estuviera controlando La Razón, ¿cuánta lógica tendría que le ofrezcan dirigirlo a un periodista opositor como Peñaranda? Realmente no entiendo nada.
Raúl Peñaranda: Hablemos del libro. El mismo Katu me da la razón en su artículo, y eso es interesante. Por fin hemos llegado a un punto de consenso. Dice Katu: "Muchos medios de comunicación en Bolivia han ido virando su línea editorial y comunicativa para adaptarse, por convicción o interés empresarial, a la nueva realidad socio-política que vive Bolivia”. Eso es justamente lo que dice el libro, que se han hecho paraestatales por un interés empresarial, pero además por una presión política. El propio presidente Evo, en una declaración dijo: "Antes, cuando yo llegué al Gobierno, 80, 90% de los medios eran opositores y ahora solamente quedan 10 o 20%”. El Presidente me da la razón, Katu me da la razón. Es así.
Katu Arkonada: Esa es tu especulación Raúl… Si más del 50% de la población apoya el proceso de cambio, es lógico que los medios vendan información que quiere consumir la mayor parte de la población boliviana.
Raúl Peñaranda: Me alegra que lleguemos a esa conclusión, los medios de comunicación en Bolivia están inclinados hacia el Gobierno.  Lo son por varias razones, la publicidad que premia o castiga, esta radio, ERBOL, tiene cero de publicidad del Gobierno, mientras el medio en el que colabora Katu, La Época, que es un periódico con una circulación mínima en el país, tiene entre ocho o nueve publicidades pagadas por el Gobierno, si calculáramos a 500 dólares la página, que es un precio bajo, sería 10.000 dólares al mes, plata de los bolivianos para un periódico chico y para Erbol cero.
Katu Arkonada: Estás especulando.
Raúl Peñaranda: He demostrado con estudios de caso y mediciones  la enorme cantidad de publicidad estatal que reciben esos medios. La Razón tiene 400% más de publicidad estatal que El Deber, que es el diario de mayor circulación en el país y 1.200% más que Los Tiempos. ¿Qué tiene La Razón?, ¿Tiene 400% más de circulación y 400% más de credibilidad que El Deber?
Katu Arkonada: Algunos medios, Raúl, pueden permitirse perder dinero a costa de intereses políticos, pero la mayor parte necesita generar un beneficio mínimo. Por lo tanto, es lógico que su línea  tienda a tratar de simpatizar, de conectar con lo que la mayor parte de la población en este país defiende. Haces una investigación en la que tomas cuatro semanas de editoriales de La Razón, El Deber, Página Siete y Los Tiempos, y vienes a concluir: "La Razón tiene cero editoriales críticos con el Gobierno”. Ya, de acuerdo, pero si vemos tu siguiente cuadro sobre los editoriales favorables, te encuentras con que La Razón tiene tres, mientras El Deber tiene dos en esa misma semana. Entonces, si un periódico en la geografía boliviana más opositora, como ha sido Santa Cruz, encuentra dos motivos, en una semana, para alabar al gobierno, el que La Razón tenga tres… ¿es algún tipo de argumento? Eso no es periodismo de investigación.
Raúl Peñaranda: Lo que tú no has dicho es que El Deber tenía cuatro editoriales en contra. El tema entonces no es que haya editoriales favorables, porque incluso Página Siete los ha tenido. El tema es que La Razón no critica al Gobierno.
Katu Arkonada: Otro elemento es la publicidad. Según tus cálculos, ATB tendría 6,13 millones de dólares de publicidad estatal al año. Jaime Iturri demuestra que en 2009 fueron tres millones 200 mil, en 2010, dos millones, y en 2013, 4 millones 81 mil. Muy lejos de todas las cifras que has manejado.
Raúl Peñaranda: Tú dices: ATB recibe cuatro millones, y yo digo seis, no estaba tan lejos. Yo le he dado la oportunidad a Iturri  que me dé ese dato. Lo da recién ahora cuando ya salió el libro.

Para tener pruebas tendría que efectuar una operación de inteligencia en la que yo tenga que escuchar una llamada telefónica o meterme en el correo electrónico del Vicepresidente, donde se diga: "Sí muchachos, yo soy el que da las órdenes”. (Raúl Peñaranda)

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