La Paz, Bolivia

Martes 22 de Agosto | 05:18 hs

Recuerde explorar nuestro archivo de noticias
Análisis

Trump ¿el jaque al establishment de EEUU?

Donald Trump no es un líder con tradición en las arenas políticas, pero rompe todos los esquemas. Los analistas explican el éxito que tiene en ciertos nichos del electorado: en el menoscabo de la clase media y en la desigualdad.

Trump ¿el jaque al establishment de EEUU?
Pablo Peralta Miranda Periodista

 

         Varios medios se hicieron eco de la noticia: el expresidente republicano George Bush padre votará a favor de la demócrata Hillary Clinton, algo insólito por donde se mire.   Hace menos de 10 días  ocurrió otro acto inusitado:  75 exembajadores de Estados Unidos suscribieron una carta  contra el candidato republicano Donald Trump, quien -sostuvieron-   "no está cualificado” para ser presidente de Estados Unidos. ¿Qué está ocurriendo? 

Parece una tendencia lógica que ante un candidato como Trump, a quien se califica de misógino, racista y que tiene un discurso antiinmigración a ultranza,    haya un revuelo de manifestaciones en  contra. Pero las encuestas revelan un fenómeno que va en contrasentido. El más reciente sondeo, publicado a mediados de este mes, da cuenta de un empate técnico entre  los dos candidatos en pugna.   El 46% de los consultados declaró que apoyaría a Clinton; y el 44%, al magnate republicano.

Pero las manifestaciones contra Trump alcanzan expresiones emblemáticas, y son más recurrentes que las que son a su favor. No sólo artistas latinos, también varias estrellas de Hollywood   repudian al candidato. El 21 de septiembre, varios actores como Robert Downey Jr., Scarlett Johansson, Mark Ruffalo  difundieron un video en el que se suman a la campaña contra Trump. 

  Un outsider en carrera  

  El advenimiento de  Trump  en la política sorprendió, dado que no goza de una trayectoria  ni es parte de una de las dinastías políticas como los Bush...  Nunca estuvo en la administración estatal, ni fue un representante  legislativo. Tampoco fue autoridad en el  ámbito subnacional. Sin embargo, sorprendentemente, logró apoyo entre los votantes republicanos; como  se vio en las primarias.   

Político outsider, Trump  proviene de los negocios. Es multimillonario. Se sabe que amasó su fortuna edificando torres de lujo en Manhattan. Sin embargo, su ingreso a la política y la intención de voto que detenta  provocó a la élite política de Estados Unidos, debido -entre otras cosas- a su discurso contra el establishment norteamericano.    

"Más estrella de reality show  que político, Trump es visto como payaso por el establishment estadounidense. Pero venció a 16 rivales en las primarias republicanas y se acerca a Hillary Clinton en las encuestas. La élite está en shock”, escribió Steven Levitsky   en su artículo  "Trump y el populismo gringo”.

En su carrera a la presidencia de Estados Unidos cosechó una serie de titulares en la prensa, los cuales  fueron cambiando de tono conforme  fue ganando adeptos y consolidando su nominación. "Trump, de ‘payaso’ a serio aspirante a la Casa Blanca”, tituló un impreso de Honduras. Y hasta el premio Nobel peruano  Mario Vargas Llosa declaró que Trump  "es un peligro para los Estados Unidos”. 

 ¿Cuál es la razón para la paradoja: respaldo electoral contra el rechazo de distintos sectores de la sociedad estadounidense?  Aquello tiene que ver con el "lenguaje” que  habla cierto electorado de EEUU, que lejos de temer al candidato  lo ve hasta necesario. Trump y su equipo de campaña han sabido sacar ventaja de aquello.  
 
"Donde muere el sueño americano”, se denomina el reportaje que El País publicó el pasado 21 de julio, que va en ese sentido. En ese artículo se da cuenta de que en  1965, el 55% del empleo en el condado de Ottawa  era industrial; en 1995 aquella cifra bajó a  25%. En términos de salario, la paga  de un trabajador medio, en 2012, era un 16% menos que la de su abuelo  en los años 60.

Por eso la frase del reportaje retrata la situación: "Port Clinton  (población que está en ese condado) encarna el declive de la clase media estadounidense, un motor del ‘trumpismo’”. "Es un empresario como yo. Este país debe llevarse como si fuera un negocio”, dice uno de los entrevistados para ese reportaje.

Ejes del discurso ‘trumpista’  

Trump ha desplegado un discurso   antiinmigración, además  atribuye a   los tratados de libre comercio buena parte de "la destrucción del tejido industrial estadounidense”, dicen los especialistas. También se muestra como el que hará que EEUU recobre su hegemonía, supuestamente pérdida.  No por nada el eslogan de la campaña de Trump es   la idea:  "Haz a Estados Unidos grande otra vez”.

Pero quizá la desigualdad es lo que más explica este fenómeno. El  aumento de la brecha de desigualdad es  lo  que ha provocado que -según Steven Levitsky- un sector de la  clase   media  y media-baja se sienta excluido, y  considere que  "la inmigración y el libre comercio les quitan trabajo y están destruyendo su calidad de vida”.

"Y como los republicanos y demócratas igual apoyan a la inmigración y el libre comercio, perciben (no sin razón) que la élite política los ignora. Esta es la base electoral de Trump (que, además de tirar bombas a los políticos, se opone a la inmigración y al libre comercio)”, explica Levitsky.  

Pero Trump también saca provecho de   la   hostilidad del establishment hacia su persona.  "El desprecio del establishment sólo benefició a Trump. Se posicionó como el defensor del hombre común luchando contra una élite distante y corrupta. Y atacó a los políticos y los medios del sistema con una dureza poco vista... Y así conquistó el electorado republicano”, agrega. 

Esta semana, tras el debate entre Trump y Clinton, el polémico cineasta Michael Moore pronosticó que el primero   vencerá en las próxima elecciones del 8 de noviembre. Entre las razones que esboza están: "El problema de Hillary”. Este analista subraya que el principal obstáculo de esta candidata  es ella misma.

"Es tremendamente impopular -alrededor del 70%- de los votantes piensan que no es de fiar y que es deshonesta. Representa la vieja política. Ningún demócrata, y desde luego ningún independiente, se va a levantar el 8 de noviembre entusiasmado para votar a Hillary de la misma forma que hicieron cuando Obama se convirtió presidente o cuando Bernie Sanders estaba en las primarias”, escribió.

El 22 de julio, El País difundió una entrevista a Mark Singe, escritor de la revista New Yorker desde 1974, y quien es autor del libro El show de Trump. Perfil de un vendedor de humo.
 
 Cuando el periodista le preguntó sobre quienes han puesto en duda que Trump  realmente quiera ser presidente, él respondió:  "Creo que ni siquiera él lo sabe. Creo que él definitivamente quiere ganar, que no es lo mismo que querer ser presidente. Su mayor miedo en la vida es que le llamen perdedor, perdedor es su insulto favorito”. 

Por ahora la situación es como la escena de una moneda lanzada al aire, mientras un país y el mundo ven expectantes  si saldrá cara o cruz.  


 

16
0

También te puede interesar: