Reseña

Acerca de Breve historia de la banca

El papel de la banca, a partir de un libro publicado hace poco por el sexagésimo aniversario de Asoban.
domingo, 01 de octubre de 2017 · 00:00
Agustín Saavedra Weise  Economista

Fernando Molina es un  destacado periodista y escritor. En 2012 ganó el Premio Iberoamericano de Periodismo Rey de España por su artículo  Pensar Hispanoamérica: el inicio. 

Últimamente, Fernando presentó  Breve historia de la banca (1957-2017) - Seis décadas de aporte al desarrollo de Bolivia, obra auspiciada por la Asociación de Bancos Privados de Bolivia (Asoban) con motivo de cumplirse el próximo 17 de octubre de 2017 seis décadas de su reconocimiento como entidad creada para fomentar la actividad bancaria y promover el desarrollo nacional. 

Aunque Asoban no se responsabiliza de lo escrito por el autor, sí promueve la citada publicación, ya que la considera de interés público. Se trata de una obra didáctica y de fácil lectura. No es poca cosa poner temas densos al alcance del público y Fernando lo hace con talentosa fluidez.
 
Trayectoria del dinero

Desde el remoto pasado los intermediarios financieros se han dedicado al manejo del dinero bajo múltiples formas.  La necesidad de un medio general de cambio  que suplante al trueque viene desde la antigüedad. En la búsqueda de mecanismos para disponer de un medio general de cambio aceptado se utilizaron dos de los metales llamados preciosos: el oro y la plata. Como el oro tradicionalmente ha sido más valioso que la plata, el metal áureo quedó en la exclusividad de los poderosos; no circulaba entre el pueblo. La plata, por ser más barata, sí se convirtió en moneda corriente para las comunidades de antaño. De este uso popular de ese metal persisten dichos tales como "No   tengo   plata” o "este   señor   es   platudo”. Con el tiempo se hicieron acuñaciones de monedas de plata en diversos valores para facilitar aún más las transacciones. Este fue el principio histórico del dinero manual.

El posterior invento y uso del papel moneda simplificó transacciones y abarató la distribución del medio de cambio. Este papel moneda no podía ser emitido por cualquiera, tenía que tener la garantía  y el respaldo del mandante soberano de "x” lugar. Esa garantía significaba el canje del valor nominal del billete por su valor real en oro o plata, pudiendo el tenedor cambiarlo en cualquier momento y a simple requerimiento. El respaldo en metálico de los antiguos monarcas para la emisión de billetes dio origen a los bancos centrales como custodios de la política monetaria de cada comunidad. 

Dinero virtual

Con la evolución tecnológica y la inventiva del hombre se generaron otros tipos de dinero. Hace más de medio siglo el señor George Stevens Moore, fundador del CitiBank, creó la primera tarjeta de crédito. Su creación misma es anecdótica. 

Una noche el señor Moore invitó varios amigos a un restaurante en Estados Unidos y al pedir la cuenta, percibió que había olvidado su billetera. Ante semejante situación embarazosa quiso entregar su reloj o sus documentos en prenda, pero sus amigos lo disuadieron de tal actitud; entre todos pagaron la cena. 

Mortificado por lo sucedido, Moore no durmió esa noche. En el insomnio se le ocurrió algo que hoy parece sencillo pero entonces fue revolucionario: ideó un cartón que con su sola presentación -avalado por una institución de prestigio- le serviría al consumidor para abonar sus consumos o compras. 

Este cartón (tarjeta de crédito)  sufrió sucesivas modificaciones y modernizaciones a lo largo de décadas y ha pasado a ser una fuente más de liquidez primaria, un fácil sustituto del dinero propiamente dicho, una reserva de liquidez. Por eso se ha ganado justicieramente el título de dinero plástico. Luego se le sumó la tarjeta de débito.

Así como el futuro brindará nuevas maravillas tecnológicas en diversos campos de la actividad humana, también brindará un nuevo tipo de dinero, más allá de sus diversas formas actuales como medio general de cambio y reserva de valor. Entre otras probables tendencias futuras surge inclusive la posibilidad de que antes de terminarse este siglo XXI billetes y monedas dejen de existir. Ahora se marcha hacia el dinero virtual digitalizado, también llamado "codificado”. 

En Bolivia

La banca en Bolivia fue desenvolviéndose progresivamente en función de las necesidades básicas de nuestro país en materia interna y externa. En líneas generales y pese al aislamiento geográfico de ese entonces, la banca boliviana ya desde el siglo XIX se condujo bajo esquemas internacionales de buen nivel. Es más, en varios casos la banca local funcionó como ente emisor del Estado, proceso que siguió por bastante tiempo. Por otro lado, los últimos 60 años han sido claves para comprender las pautas, las posibilidades, la limitación y los desafíos de la economía boliviana y de su sistema de intermediación financiera. 

Bolivia ha enfrentado diversos problemas a lo largo de su historia por sus endémicas características de país monoproductor y monoexportador. Bajo diversas circunstancias, bajo distintos modelos sociales o políticos, Bolivia -mediante su banca privada y /o el gobierno de turno- siempre procuró estimular actividades productivas capaces de generar valor agregado y diversificar la economía. 

En algunos casos hubo avances cualitativos, en otros no. La perenne inestabilidad política prevaleció y los permanentes cambios de regímenes no daban lugar para que se decanten ni las ideas ni las acciones, pero sí hubo a lo largo de los años una constante: la lucha por la diversificación económica. Ella persiste hasta nuestros días.

ASOBAN

La historia del dinero, de su evolución, y de quienes fungen como intermediarios financieros, es un libro abierto que sigue siendo escrito día a día. La banca mundial se irá acomodando a las nuevas circunstancias, tal como lo ha venido haciendo a lo largo de la historia de la humanidad. Por cierto, la banca boliviana se adaptará a las modalidades que se vayan presentando y siempre seguirá siendo el baluarte de la estabilidad, factor clave para el desarrollo,  lugar de ahorro e inversión, etc. 

Y Asoban será el vocero de la banca asociada, como lo viene siendo con eficacia por seis décadas consecutivas. Se ha llegado a los 60 años, se recorrerá aún un largo camino positivo en el futuro, siempre para beneficio del pueblo boliviano.

 Recomiendo sinceramente el didáctico libro de Fernando Molina, se trata de un valioso manual de consulta. La obra nos informa sobre la actividad financiera nacional de los últimos 60 años e ilustra acerca del multifacético contexto histórico -externo e interno- en el que le tocó desenvolverse -tanto al sistema bancario de Bolivia como a su entidad gremial representativa (Asoban)- durante las seis décadas transcurridas desde su reconocimiento legal. Éste se produjo aquel ya lejano jueves 17 de octubre de 1957, en momentos de plena aplicación del duro "Plan Eder” de estabilización  monetaria y cuando nadie, en ese entonces, aún podía prever cómo terminaría…

(Las opiniones del autor son personales y no comprometen a las entidades ni a las personas que menciona).

Permítanos un minuto de su tiempo.

Para desarrollar el periodismo serio e independiente, esencial en democracia, que usted aprecia en Página Siete, contamos con un equipo de reporteros, editores, fotógrafos, administrativos y comerciales de primer nivel.

Los ingresos con que Página Siete opera son producto de nuestro trabajo; no contamos con prebendas de ninguna naturaleza.

Si usted desea apoyar el esfuerzo que realizamos, suscríbase a P7 VIP, para recibir de lunes a viernes una carta informativa por correo electrónico, que contendrá un resumen de las noticias y opiniones más interesantes de Página Siete, a un costo de sólo Bs 15 al mes.

Para suscribirse haga clic aquí o llame al número 2611749, en horas de oficina.

7
2