El rol histórico de Mesa y su gobierno

Encomio del expresidente y lo que hizo entre 2003 y 2005, escrito por su Viceministro de Justicia.
domingo, 22 de octubre de 2017 · 00:43
Carlos Alarcón Mondonio, Abogado
 
Bolivia vivió desde el restablecimiento de la democracia su mayor crisis el año 2003. 
 
Como sociedad y comunidad nacional estuvimos al borde del precipicio, con riesgo inminente de un enfrentamiento fratricida entre bolivianos, de impredecibles consecuencias para el país y los derechos humanos de todos sus habitantes, por la misma razón que estamos enfrentando ahora el segundo mayor atentado contra la democracia, el Estado de Derecho, el voto ciudadano y la soberanía popular: la codicia desmedida de poder de los gobernantes. 
 
En ese momento fue Gonzalo Sánchez de Lozada y ahora Evo Morales Ayma; no es casual que el primero no quisiera convocar a referendo para que el pueblo definiera las bases de la política de hidrocarburos y el segundo esté ejecutando un fraude político contra el soberano para tirar por la borda los resultados de los referendos 2009 y 2017 que él mismo promovió.
 
El presidente Carlos Mesa garantizó una transición histórica de 2003 de manera pacífica, sin un muerto por represión del Estado y con cero violaciones a los derechos humanos, independientemente del hecho de cuál de estas dos corrientes extremas, que jugaban y siguen jugando con lo más preciado de Bolivia, llegara a cosechar los resultados políticos de esa coyuntura. Esto requirió de un valor, de un coraje y una entereza de ánimo y de principios que muy pocos presidentes y servidores públicos pueden exhibir; en las condiciones políticas más duras, con cero condiciones de gobernabilidad, sin partido político, con una sedición permanente dentro del Congreso operada por las dos corrientes ya mencionadas, aparentemente opuestas pero convergentes en la angurria de poder; sufriendo bloqueos inclementes y asedio en las calles de grupos sociales eficaces que lo que menos buscaban eran sus justas y legítimas reivindicaciones, y habiendo recibido como herencia unas finanzas públicas devastadas y quebradas...
 
La tarea más importante
 
Presidente Mesa: Esto es lo que Bolivia necesitaba y quería de nosotros y lo que cumplimos a  cabalidad, con honestidad y convicción de principios, con coraje, con mucho coraje. 
 
No era lo más importante, lo urgente, lo crucial, en ese preciso momento, ni la Asamblea Constituyente, ni el referendo por el gas, ni las autonomías departamentales, ni mejorar la situación económica o institucional del país, ni un plan de gobierno efectivo y eficaz, ni quedarse en el poder a toda costa, ni evitar la consolidación política de un caudillo como Evo Morales; la suerte de todo el país y el futuro de Bolivia dependía de una sola cosa: garantizar la transición histórica en paz, sin derramamiento de sangre ni enfrentamiento fratricida entre los bolivianos, con pleno respeto a los derechos humanos y a la institucionalidad democrática del país. Este resultado gigantesco para Bolivia lo logró, lo logramos. Todo lo demás, con sus  virtudes y errores, con sus aciertos y defectos, pasa a un segundo plano. 
 
Me acuerdo de la razón por la que le acepté el cargo de Viceministro de Justicia. Días antes de su posesión como Presidente, estábamos con mi hija e hijo, pequeños, jugando en el jardín de mi casa en la calle 60 de Chasquipampa, para distraerlos de los sonidos y estruendos de las balas que a pocas cuadras de mi casa se escuchaban, producto del choque violento entre militares y ciudadanos que protestaban. Podía ver en los rostros de mis hijos y de mi esposa la sensación de miedo, la angustia, la inseguridad, el desazón. 
 
Me imaginé entonces cuántas familias en Bolivia estarían en la misma situación y no dude un segundo. 
 
Mi convicción era  que lo único que necesitaba el país en ese momento eran ciudadanos sencillos y corrientes dispuestos a jugarse el todo por el todo para que estos hechos nunca más se repitieran. Le agradezco el haberme dado la oportunidad de cumplir este servicio. Bolivia no nos debe nada, era nuestro deber histórico hacerlo y hacerlo de esa manera.
 
Si usted cree que puedo ser todavía útil al país, sin importar el rol y la posición que desempeñe, cuente conmigo presidente Mesa, ahí estaré, firme y con las mismas convicciones que tuvimos en octubre del 2003.

 

 

 


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