La Paz, Bolivia

Miércoles 18 de Octubre | 03:29 hs

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Letra 7

MIR ABILIARIO

Sylvia Plath

Cuando pasés por las calles de Boston
recordá a aquella mujer
cuyas manos sufrían de piromanía,
a la bruja que escuchaba Beethoven
mientras fumaba su último cigarrillo
a la sombra de la buhardilla.
 
Llevale   flores, muchísimo silencio
y tus nuevos poemas hechos pedazos
en un cesto de mimbre.
Decile que todo está bien,
que los niños se levantaron
aquella tarde después de la siesta
y mojaron las galletas con la leche;
que el esposo no llegó tarde
y aún la recuerda
en el fondo de un vaso de Gin-tonic;
mentile acerca de los analistas,
de los falsos profetas de la desilusión,
los soldados romanos
que se repartieron sus poemas
en un juego de azar
a las puertas de sus editoriales.
 
Llevale por favor
ya sea todo o nada
de lo que pueda resultarle necesario,
y asentí de vez en cuando
con tu cabeza,
las manos en los bolsillos
sin mirar a otra parte.
 
No le dejés salir
aunque así te lo pida,
lavá con ron sus epitafios
y jurale que mañana volverás
a dejarle dos monedas de plata
sobre el mármol.

El señor Pound

Totalmente desnudo
lo obligan a bañarse
en el agua pestilente de Venecia.
Las góndolas pasan a su alrededor
como gaviotas negras en el pensamiento.
Los amantes que pidieron vacaciones
o hicieron préstamos para la luna de miel
arrugan su cara al verlo,
creen que han encontrado al loco
que ha envenenado el agua con su tinta.
Pound no los vuelve a ver
y los perdona.
Como si fuese un diario
escribe lo siguiente sobre el agua:
Yo, poeta,
sobreviviente de Pompeya y de Bizancio,
desde la podredumbre del agua de Venecia,
aullando con los ojos y las manos,
declaro en este sitio
que la lírica ha muerto.

Contra los poemas de amor

Matamos lo que amamos,
lo demás no ha estado vivo nunca.
Rosario Castellanos
 
Será mejor así, amor, que no te ame,
junto a esta jaula adherida al pensamiento.
Que te deje sola en el último minuto
donde los náufragos se inmortalizan
aferrados a su trozo de madera.
 
Será mejor negarte, ser insumiso,
quebrar los vasos frágiles del llanto
bajo el silencio de lo perdido,
tomar entre las manos la hermosura
y apretarla hasta que sangre.
 
Sólo lo que no está nos pertenece.
El vacío es a la vida
lo que al amor la combustión.
Es necesario que todo esté en llamas.
La eternidad es una perra enferma
que se duerme entre los gritos del mercado.
 
Será mejor así, amor, que no te ame,
para dejarte intacta una vez más,
en la pureza de las cosas
que no han estado vivas nunca.
 
Juan Carlos Olivas (1986). Poeta costarricense. Autor de "Bitácora de los hechos consumados”, Premio Nacional Aquileo J. Echeverría de Poesía 2011 y Premio de la Academia Costarricense de la Lengua 2012; "El señor Pound”, Premio Internacional de Poesía Rubén Darío 2013; "El Manuscrito”, Premio Nacional de Poesía Eunice Odio 2016; y "En honor del delirio”, Premio Internacional de Poesía Paralelo Cero 2017 en Ecuador. (Selección: Gabriel Chávez Casazola)
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