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Reportaje

La alteración de la autopsia del Che

El médico Abraham Baptista habló con una periodista mexicana y responsabilizó de la adulteración del informe patológico al general Juan José Torres. Se hizo para ocultar la ejecución del Che. La revelación puede tener importancia en el debate sobre el hallazgo de los restos del guerrillero.

La alteración de la autopsia del Che

Abraham Baptista, el médico boliviano que hizo la autopsia del Che.

Rafael Archondo Periodista

 

"El general Juan José Torres me dio la orden de hacer el cambio”.  Con esas palabras, el médico boliviano Abraham Baptista, quien vive hace 48 años en la ciudad mexicana de Puebla, reveló que fue obligado a falsear el reporte de la autopsia que le hizo al cadáver del guerrillero Ernesto Che Guevara en la localidad de Vallegrande el 9 de octubre de 1967.  

Baptista confirmó que éste murió a consecuencia de un disparo en el corazón. Sin embargo, ese dato básico tuvo que ser omitido en el reporte final, al cual además él debió añadir la presencia de nueve heridas de bala que no estaban en el cuerpo del Che. Torres era jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas; tres años más tarde juraría como Presidente de la República. La alteración de datos en la autopsia pretendía respaldar la versión oficial de que Guevara había muerto en combate. Luego se demostró que fue asesinado.

"Yo hice la autopsia”

Baptista rompió un largo silencio de 10 años ante la periodista mexicana Leticia Montagner, quien este mes publica un recuento de su conversación con el galeno boliviano en la edición especial de la revista mexicana Proceso. Montagner ha escrito un libro aún inédito con Raúl Torres Salmerón, que llevará por título "Yo hice la autopsia del Che Guevara”, en el que se detallan estas revelaciones.

El médico Abraham Baptista llegó a México en 1969 para especializarse en oncología y desde entonces no ha regresado a Bolivia. En 1967, año de la muerte del Che, era director del hospital "Señor de Malta” de Vallegrande y fue obligado por las autoridades militares bolivianas a realizar la autopsia a su cadáver.  Además, le hizo una mascarilla mortuoria y "dirigió”, le dijo a Montagner, el corte de las manos del guerrillero. Dichas manos fueron guardadas por el gobierno boliviano como prueba de la identidad del asesinado. Hoy se encuentran en Cuba, al igual que el resto del cuerpo, que fuera desenterrado en 1997 de una fosa común clandestina de la pista de aterrizaje de Vallegrande.

"Luego de la primera revisión del cadáver, en la autopsia de reconocimiento, declaré ante la prensa internacional que el Che había sido ejecutado básicamente de un disparo al corazón. Ante la divergencia de información dada por el ejército y el Ministerio de Defensa… en el sentido de que había sido capturado o había muerto en combate, me dieron la orden de negar mi declaración y elaborar una nueva versión”, revela Baptista a la periodista mexicana.

Importancia para el debate

De comprobarse que el reporte del médico no refleja las características reales que mostraba el cadáver del Che Guevara, algunas investigaciones realizadas en estas décadas podrían quedar en duda. Por ejemplo, los periodistas Bertrand de la Grange y Maité Rico del diario francés Le Monde y del español El País respectivamente, sostienen desde 2007 que el cadáver encontrado junto a otros seis en una fosa común en Vallegrande en julio de 1997, no corresponde al Che, como aseguraron los médicos cubanos que realizaron el hallazgo que condujo a la repatriación final de los huesos a la ciudad cubana de Santa Clara, donde fueron depositados en un mausoleo.

Como argumento central de su hipótesis, Rico y de la Grange afirman que el cadáver repatriado y enterrado en la isla no coincide con la descripción planteada en su informe por Baptista en 1967. 
 
"El informe de 1997 describe las fracturas de la 2ª y 3ª costilla izquierda. Esas fracturas no figuran en la autopsia de 1967, que señala, en cambio, una lesión entre la 9ª y la 10ª costilla izquierda, inexistente en el otro informe", escribe De la Grange en un artículo del diario español El País publicado el 7 de octubre de 2007. Hoy, 10 años después sabemos, gracias a la entrevista de Leticia Montagner, que las lesiones señaladas en la costilla izquierda fueron "inventadas” por Baptista por órdenes del ejército boliviano y que no corresponden a la realidad.

La camisa perdida

El médico boliviano afirma tener en su poder la camisa del Che, la cual tomó del piso de la lavandería donde fue exhibido su cadáver horas después de que éste fuera retirado por las autoridades. El Che fue presentado sin camisa aquel día. Esta prenda cubierta por la sangre del guerrillero podría servir para terminar de disipar las dudas sobre si los huesos que descansan en Cuba son los suyos o de otra persona.  "Además del examen de ADN, hay que comparar las heridas que registra la camisa en mi poder y el falso dictamen que elaboré”, señala Baptista. En tal sentido, le ofrece al gobierno de Cuba toda su colaboración para terminar de disipar los interrogantes.

Baptista recuerda además que él se opuso a que se le cortara la cabeza al cadáver del Che.
 
Argumentó que no lo haría por razones éticas. Félix Rodríguez, el agente de la CIA presente en el lugar,  le dio su respaldo. Es por eso que se decidió sólo mutilar las manos y descartar la decapitación. Según narra Baptista a la periodista mexicana, él sólo dirigió el corte, el cual fue realizado por el general Roberto Toto Quintanilla, jefe de Inteligencia del Ministerio del Interior.

Por otra parte, Baptista, quien también hizo la autopsia al cuerpo de la guerrillera argentino-alemana Tania (Tamara Bunke), la única mujer del grupo, confirma en su entrevista que no estaba embarazada, como afirma un especialista mexicano en esta fase histórica de la vida de América Latina.


 

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