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Matasuegra

Una medida urgente

El escritor analiza la cobertura sobre el artículo 157, del proyecto de Ley del Código del Sistema Penal Boliviano, que plantea casos de despenalización del aborto.

Una medida urgente
Willy Camacho   escritor

 

Hace poco más de una semana, la prensa informó que un "proyecto de ley plantea casos de despenalización del aborto en Bolivia”, lo cual provocó la reacción inmediata de la sociedad, sobre todo en las redes sociales, que se han convertido en el escenario preferido para el debate y una especie de termómetro de la "calentura” ciudadana respecto a ciertos temas.

Debatir es positivo, más aún si se intercambian opiniones fundamentadas, en el marco del respeto y la libertad de expresión. Sin embargo, en nuestro país no siempre sucede de ese modo, pues las personas que pululan por el ciberespacio se dejan guiar por titulares, encabezados o notas breves, y pocas suelen buscar mayor información antes de manifestar sus puntos de vista. Naturalmente, están en su derecho, pese a que, debido a la falta de argumentos sólidos, las discusiones virtuales abunden en insultos y amenazas.

Lo lamentable es que algunos periodistas expresen opiniones sin conocer a fondo el tema o que, conociéndolo bien, no transmitan información completa a la población, como ocurrió con la noticia sobre la supuesta despenalización del aborto. 

Varios colegas consideraron que el enfoque noticioso debía concentrarse en ese tema puntual y, con un tono amarillista, informaron que la Asamblea Legislativa está analizando una "ley para despenalizar el aborto”, mencionando muy de pasada que se trata solo de un artículo (el 157) del proyecto de Ley del Código del Sistema Penal Boliviano.

Sabemos que, en el periodismo, la objetividad es un ideal romántico; lo más realista es tender hacia la imparcialidad, aunque muchas veces no resulta fácil, especialmente cuando toca abordar temas que afectan profundamente la sensibilidad, creencias o principios personales del comunicador. Y me parece que el aborto es uno de esos temas; así se explica que algunos periodistas, además de sacar de contexto la noticia referida al Art. 157, hayan empleado términos incorrectos al difundir la información y expresar sus opiniones (como "legalización” en vez de "despenalización”, por ejemplo), manifestando, directa o indirectamente, su rechazo e indignación.

Sea por enfoque sensacionalista o por principios personales, el tratamiento de la información en este caso ha generado confusión en el público y, por consiguiente, una percepción negativa del citado artículo, lo cual, desde ya, obstaculiza la discusión seria sobre el contenido, objetivo y fondo de la reforma propuesta. De hecho, en algunos programas radiales y televisivos se cometió el error de reducir el debate a una simple pregunta ("¿Está de acuerdo con la despenalización del aborto?”), y el "No” se impuso ampliamente en todas las consultas relámpago. Los conductores interpretaron tales resultados como el rechazo inobjetable de la ciudadanía al Art.
 
157, a pesar de que en la pregunta no había sido mencionado. Otro error.

No me cabe la menor duda de que los resultados serían distintos si se preguntara algo más específico: "¿Está de acuerdo con que se le permita abortar a una niña violada y embarazada por su padre?”. Asimismo, creo que si se difundiera información fidedigna, sin apasionamientos, y se propiciara la discusión y el análisis del contenido íntegro del polémico artículo, el porcentaje de rechazo a la reforma se reduciría.

Para empezar, hablar de "ley de despenalización del aborto” da a entender que en la Asamblea Legislativa se está tratando una norma cuyo único objetivo sería eliminar cualquier sanción prevista en la normativa legal vigente que tipifica la interrupción voluntaria del embarazo como figura delictiva, cuando lo cierto es que los asambleístas están analizando el proyecto de Ley del Código del Sistema Penal Boliviano. Igualmente, señalar que dicho proyecto pretende la "despenalización del aborto”, así en general, implica que en su articulado no habría ningún punto referido a este hecho, cuando lo cierto es que está contemplado en el Art. 157 (paradójicamente, el artículo que ha desencadenado toda la paranoia sobre la "legalización”).

Entonces, si no se trata de una ley específica ni de la despenalización del aborto, ¿por qué tanto revuelo? Debido a que en el parágrafo V del Art. 157 se amplían las causales que permiten la interrupción del embarazo sin que constituya infracción penal. Esto no equivale a una despenalización, pero, según los que se oponen a la reforma, en la práctica sería lo mismo, dado que la norma contempla demasiadas circunstancias que permiten el aborto impune.

Reconozco que algunas causales son polémicas, como la falta de recursos económicos, por ejemplo, aunque se establece claramente que eximen de sanción solo un aborto. Quizá ese sea el punto más débil de la reforma, porque es necesario que el sistema de salud pública cuente con mayor presupuesto para proporcionar gratuitamente métodos anticonceptivos, temporales o permanentes, a las mujeres que se hubiesen practicado un aborto aduciendo dichas causales, a fin de prevenir nuevos embarazos no deseados.

Si eso ha sido previsto y ya se está trabajando al respecto, no lo he escuchado. Esa es una de las consecuencias del tratamiento amarillista o parcializado de las noticias: se genera mucho ruido y la información relevante se pierde en el barullo maniqueo. 

La mayoría de la gente seguro tiene una posición clara y firme sobre el aborto, por tanto, no lleva a nada discutir si su despenalización está bien o mal. La prensa debería generar espacios de debate público para analizar la validez de las causales propuestas en el Art. 157, donde la exposición de argumentos no sea trivializada con consultas simplistas.

La penalización no impide que se practiquen 185 abortos diarios en Bolivia, ni que el aborto realizado en condiciones inseguras sea la tercera causa de muerte materna. Es un problema que debe abordarse desde diversos frentes, con políticas eficaces e inversión adecuada. En tal sentido, ampliar las causales para el aborto impune (o despenalizarlo totalmente) no es una solución estructural, sino una medida urgente.


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