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Patrimonio

Cuando la memoria se derrumba

La historiadora Ximena Medinacelli reclama por la falta de compromiso de las autoridades, intelectuales y ciudadanos a la hora de resguardar el patrimonio arquitectónico.

Cuando la memoria se derrumba
Ximena Medinacelli directora del Archivo de La Paz

Escribo estas líneas con una desagradable sensación de impotencia. Durante los últimos meses docentes y alumnos de la Carrera de Historia hemos visto cómo se iba preparando la demolición de lo que era el Hotel España, una casa patrimonial categoría "B” según el USPA 2007.

El hotel se encontraba contiguo a la Casa Montes donde funcionan las oficinas de varias Carreras de la Facultad de Humanidades y sobre todo el Archivo de La Paz. La función principal de un archivo histórico es preservar el patrimonio documental, en este caso se trata del patrimonio paceño, por tanto nos incumbe como carrera de historia y como Archivo histórico, también todo tipo de patrimonio.

Sabemos que no es simple comprender el valor patrimonial, cuando mucho nos conmovemos por el patrimonio intangible, las fiestas, las danzas, quizás las iglesias, pero acerca del testimonio más cotidiano de una época, como eran las casas no somos capaces de valorar su importancia. 

Habrá que explicar que la estética, el sentido del espacio, las prioridades de la vida cotidiana, los materiales usados, la adecuación a estilos en boga en su época y las soluciones locales, en fin, una serie de elementos que nos dejan huella del paso del tiempo. ¿Y qué hacemos hoy, en pleno siglo XXI? Actuar con una soberbia y con una ignorancia impresionantes.  

¿Para qué conservar casas viejas? ¡ni siquiera guardar las apariencias conservando la fachada! Todo abajo, tejas, vitrales, gradas de piedra, todo. !Un tractor sin parar avanza y arrasa, y la memoria, y el testimonio de una época, y la zona que está compuesta de varias casas! 

¡Para qué! Qué importa si la casa de Derechos Humanos, el Hotel España, la Casa Montes, la casa expropiada al Conservatorio de Música y el colegio Macario Pinilla, incluido el parque del frente sean un conjunto patrimonial de alto valor como testimonio de una época. 

Es una ironía que cuando la Facultad de Humanidades que está haciendo un enorme esfuerzo de restauración de la Casa Montes que fue de un expresidente, invirtiendo mucho dinero y sobre todo esfuerzo por la incomodidad de trabajar por meses y meses en condiciones mínimas para dejar espacio a la restauración, la casa del lado se arrasa, se demuele, se destruye.

Hemos hecho cartas a tiempo a las autoridades municipales, a patrimonio, llamada a concejales.
 
Nada. Nada es posible, los enormes pies de la era de cemento vertical nos aplastan. Y la mayoría levanta las manos. Para qué, si lo mismo o peor se hace desde el Gobierno central, si casas de mayor antigüedad y mayor valor patrimonial se derrumban a nombre de la imagen del poder.

¿Quién tiene la culpa? ¿El Alcalde que nombra a las autoridades sin el suficiente  compromiso y sensibilidad? ¿la falta de información transparente de lo que es nuestro patrimonio? ¿el poder central que da el mal ejemplo y dicen sienta jurisprudencia? ¿la ciudadanía que levanta fácilmente las manos porque considera no se puede hacer nada? ¿La carrera de historia y el Archivo que no elevaron su voz a tiempo? 

¡Todos! Me incluyo y por eso me siento doblemente impotente, porque me doy cuenta que es urgente  la sensibilización sobre este tema. 

Es un asunto que tiene que ver con lo que queremos ser, con la imagen de nosotros mismos.
 
Con querernos y respetarnos con nuestro pasado también. De indios, cholos y oligarcas. 

Todos desde su lugar han construido esta ciudad que quisiera ser maravilla, pero la vorágine de los intereses presentes no la dejan ser plenamente.

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