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Política

Ministro Cocarico y la lucha aymara de los Yungas

El sociólogo explica que la “huida de Cocarico” de los Yungas se debe a la lucha que ese pueblo ha llevado desde siempre contra el autoritarismo.

Ministro Cocarico y la lucha aymara de los Yungas
Pablo Mamani Ramirez  sociólogo aymara

 

Los Yungas de La Paz tiene una larga historia de lucha en contra del poder  desde la Colonia, la República  y  hasta el presente. Su lucha ha sido fundamentalmente en contra de sistemas de poder autoritario o dictatorial.

Es una región de características históricas porque ha generado nuevos escenarios sociopolíticos, como el levantamiento aymara en contra de la corona española en 1781 y en la República en contra del gobierno dictatorial de Luis García Mesa en 1980 o en contra del autoritarismo de Hugo Banzer en 2001. 

Lo que acaba de ocurrir, el vienes 9 de junio de 2017 con el "rescate” del ministro Cocarico en helicóptero, independiente de su devenir, es un hecho dado en ese contexto histórico. Ahora el mensaje que se envía desde allí es que los poderosos y el Estado no tienen todas las de ganar.
 
Así, dicha evacuación se convierte en otro hecho histórico y a la vez simbólico porque éste se convierte en un mensaje claro de que el gobierno del MAS no tiene todas a su favor, como lo tenía antes, por ejemplo, aclamado multitudinariamente en los propios Yungas en 2007. 

La gente compara el rescate en helicóptero del Ministro al de cómo huyó Gonzalo Sánchez de Lozada del país en un helicóptero un 17 de octubre de 2003, tras haber dejado más 70 muertos y 400 heridos. Aunque entre uno y otro hecho hay diferencias abismales, aquí es importante resaltar dentro de ello  cómo la gente lee el que Cocarico haya sido evacuado en helicóptero de esta región. Y la opinión generalizada es que éste es otro triunfo más sobre el poder, aunque sea sólo simbólico.

El dirigente de la Central Agraria de Coripata, Edwin Challco, en esa relación, dijo: "Hace rato hemos visto compañeros, un helicóptero se lo lleva al ministro Cocarico, al que de lejos harto ha odiado a los Yungas ¿Saben qué me recuerda eso, compañeros? Me recuerda cuando el Goni se ha escapado en un helicóptero, igualito el Ministro se ha escapado de los Yungas de La Paz”. 

El Ministro de manera tozuda intentaba socializar el reglamento de Ley de Coca cuando a los alrededores de Arapata se ha armado una trifulca entre algunos que apoyaban la socialización de la ley y el resto que lo rechazaba radicalmente con piedras y dinamitas, situación que se tornó incontrolable, según Radio Yungas FM Bolivia.

 Ante esa situación, el Ministro tuvo que huir aunque él lo niega. Este hecho tiene sentido además porque la gente sostiene que no se ha olvidado del maltrato recibido en el mes de febrero de 2017 en la ciudad de La Paz, cuando fueron gasificados mujeres con niños, quema de toldos y echado con agua por la Policía en ocasión de haber mantenido vigilia alrededor de la plaza Murillo, justamente para que no se apruebe dicha ley.

Se refiere justamente a ello un representante de la Central Agraria de Santa Ana. "En La Paz nos han hecho lo que han querido, nos han pateado, nos han hecho muchas cosas, pero hoy en nuestro territorio le hemos dado lo mismo, le hemos hecho lo mismo, los hemos hecho correr y tuvo que ser rescatado en helicóptero”.

La molestia es en contra de la Ley de Coca, que reconoce más hectáreas al Chapare y a los Yungas de La Paz, pese a ser una región histórica productora de este arbusto tan simbólica en el mundo de los Andes, se lo minimizó. Al igual que el viernes, en 2001 la gente de esta región se ha movilizado de manera estratégica para evitar la erradicación forzosa de la hoja de coca hasta lograr expulsar desde Coripata a la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) bien documentada por Bernardo Huanca en su artículo: "Los Yungas contra atacan…” (2005).

En este sentido, la expulsión o evaluación del ministro Cocarico de los Yungas de La Paz es un hecho genealógico de las históricas expulsiones protagonizadas por los aymaras de esta región, pues, en el pasado han expulsado a los soldados de las dictaduras de Luis García Mesa. Y en la Colonia, encabezada por su histórico líder Gregorio Sui, muchas veces desconocido por historiadores y antropólogos que trabajan en los Yungas, fue parte de un hecho sustancial en el contexto del levantamiento aymara liderado por Túpak Katari-Bartolina Sisa. 

Sui fue el gran líder de Chulumani que impidió el paso de Pedro Domingo Murillo que se dirigía a Cochabamba para salvar a los terratenientes del acecho aymara. Los aymaras en aquella ocasión le ofrecieron a Murillo una batalla de cuerpo a cuerpo aprovechando las condiciones geográficas de la región que es accidentada con quiebre de montañas, riscos, y matorrales. 

En el año 2001 los Yungas también expulsó a los soldados y policías del gobierno de Banzer, desde el vivero Evenay, cuando el Gobierno trató de erradicar cocales en esta región en el contexto de los grandes levantamientos aymaras en el altiplano de La Paz-Oruro. 

Aquel hecho fue, como ahora, comparado con la expulsión en Chulumani de los soldados de García Mesa en 1980. Es en este contexto que para la gente o en el mundo aymara la evaluación del ministro Cocarino tiene las mismas significaciones sociales y políticas que las anteriores ocurridas en esta región. Un dato al que hay que prestarle mucha atención.

De otra parte, la misma está dada en el contexto de las declaraciones del ministro Carlos Romero, quien hace dos días dijo: "No hay dos estados paralelos” en Bolivia; esto ante la advertencia de los cocaleros de que "no dejarán entrar a ningún miembro del Gobierno a la región”. 

El razonamiento del Ministro desconoce lo ocurrido antes y desconoce el carácter rebelde de la gente de la región, además habla parecido a los ministros de Hugo Banzer Suárez, quienes sostenían en una negociación con dirigentes de la región, dentro del conflicto de la erradicación de cocales de 2001, de que "no nos gusta que nos impongan nada”. En esa lógica anuncian ahora demandar ante la justicia por los actos de Coripata. 

Así los aymaras de estas regiones tienen largas luchas. Y el gobierno del MAS y su entorno e interior blanco-mestizo al parecer no entiende. Más de una historiadora se ha preguntado  por qué los aymaras en regiones montañosas como Inquisivi o los propios Yungas tiene un tipo de comportamiento que contrasta con su afabilidad en la vida cotidiana, dado que en momentos de lucha se convierten en feroces luchadores que han expulsado gobiernos o simplemente se han resistido a regímenes de poder oprobioso. 

Es una región habitada históricamente por los aymaras y en ella han formado un carácter fuerte para intervenir en grandes momentos históricos. Allí está vivo el espíritu aymara rebelde frente a lo absurdo de la historia. Pues el mundo aymara o qulla, como decía un dirigente de Caranavi después de la violencia policial de 2010, "aguanta hasta cierto punto. Y cuando revienta es el final de las cosas”. Y lo ocurrido parece ser parte de esta lógica de pensar y hacer.

 

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