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Reseña

Tarija en la independencia del Virreinato del Río de La Plata

Ricardo Aguilar reseña el libro de Eduardo Trigo que recientemente reeditó la Biblioteca del Bicentenario de Bolivia.

Tarija en la independencia del Virreinato del Río de La Plata
Ricardo Aguilar  periodista

 

La temeridad de Moto  Méndez y sus montoneros, las hazañas de los Dragones Infernales del patriota argentino Martín Miguel de Güemes y los esfuerzos de los realistas por derrotarlos tanto en el campo de batalla como en el del lenguaje (conformando una unidad que llamaron Los Angélicos), el importante influjo político en la conformación de la nación argentina de personajes nacidos en la futura Bolivia y muchos otros sucesos son los que relata Eduardo Trigo en su libro Tarija en la independencia del Virreinato del Río de La Plata. 

Que Tarija sea una región clave en términos geopolíticos y que los tarijeños hayan sido actores determinantes de la historia de la conformación de la Argentina y Bolivia es algo de lo que no queda duda con el libro del exvicecanciller Trigo, que recientemente reeditó  la Biblioteca del Bicentenario de Bolivia (BBB).

Se trata de un libro fundamental para la comprensión de la fundación de la República, pues esta narración da luces sobre las razones por las cuales los tarijeños se anexaron a la naciente Bolivia y no a Argentina, a pesar de que la organización territorial de la Colonia así como el hecho de que los patriotas tarijeños respondieron al mando bonaerense durante la mayor parte de la guerra auspiciaban lo contrario.

En primer lugar, el libro ofrece los antecedentes que contextualizan el brote independentista:  la invasión francesa de España y el secuestro del rey, los levantamientos de 1809 en Sucre y La Paz y su influencia en la revolución de mayo de 1810 en Buenos Aires, y la creación de la Junta General Gubernativa en reemplazo del Virreinato de La Plata.

La conformación de esta Junta, que aunque no se pronunció en contra del rey, fue una semilla independentista que llamaba a las provincias interiores a enviar a sus representantes para gobernarse a sí mismos en vistas al secuestro del monarca.

Trigo, en este segmento, se centra en el papel principal que jugaron en la Junta el potosino Cornelio Saavedra, quien fungió de presidente de la misma, y el tarijeño José Julián Pérez, quien fue a Buenos Aires como representante de Tarija y logró tal influjo que llegó a ser parte de los triunviratos posteriores que reemplazaron al gobierno de Saavedra. 

Es decir, Argentina tuvo dos altoperuanos en los más altos puestos de varios de los gobiernos que fueron moldeando la futura República  Argentina (sí, el potosino Saavedra y el tarijeño Pérez dieron forma al futuro de Argentina), cosa que no era para nada extraña en ese tiempo de efervescencia americanista y sucedió en la conformación de otros países sudamericanos con personajes de nacionalidades diferentes.

La Junta decidió propagar sus ideas en las provincias del Alto Perú que estaban bajo la  jurisdicción del ahora inexistente Virreinato de Buenos Aires, pero que fueron reincorporadas al de Lima "hasta que se restableciera el orden” en el sur. Acá Trigo hace una nota de interés sobre la toponimia "Alto Perú”. En realidad, lo que hoy es Bolivia primero se conoció como Nueva Toledo y luego Charcas.

El nombre de "Alto Perú” comenzó a circular al comenzar las guerras en 1809. Como no podría ser diferente, la constitución de la nacionalidad boliviana se inicia en lenguaje. 

El libro de Trigo -que entre sus líneas que relatan batallas, pugnas y actos de heroísmo- da cuenta de las consideraciones por las cuales Bolivia devino en República independiente sin mirar hacia Buenos Aires o Lima, todo a partir del caso de Tarija. Es decir que aunque el libro se aboque en detalle a lo sucedido en Tarija,  jamás deja de hablar de Bolivia mediante un desplazamiento de la parte por el todo, eso es en el fondo lo que se trasluce detrás de sus narraciones.

Tras el triunfo de la Revolución de Mayo en Buenos Aires (1810) se hace más visible la oscilación entre Lima y Buenos Aires. El presidente de Charcas pidió al virrey de Lima que Potosí, Cochabamba, Charcas y La Paz se reincorporen a su jurisdicción. Así se hizo, pero Tarija no fue incluida en la disposición.

Buenos Aires mandó desde ese año hasta 1816 tres ejércitos auxiliares. Todos fracasaron; sin embargo, los caudillos locales de Tarija obedecieron al mando del sur. Es claro que existieron varios quiebres por los que finalmente ni Tarija ni Bolivia, una vez ganada la guerra, optaron por Argentina. En el libro de Trigo se puede inferir algunas de las razones de ello en episodios y documentos que presenta. Por poner un par de ejemplos se relatan algunos…

Varios movimientos militares de las tropas auxiliares argentinas relatados por Trigo parecen dar a entender que las órdenes que se daban desde Buenos Aires pretendían más que liberar los territorios del Alto Perú tener posiciones estratégicas para evitar que las tropas realistas de Lima  penetren al sur, posiblemente porque no tenían los recursos bélicos para más. 

Esto puede verse por ejemplo en la carta del general Belgrano al capitán de gauchos Uriondo:  "Ya he dicho a usted antes de ahora que debe reducirse a hacer la guerra de recursos (…) para esto no es necesario gente, basta que el paisanaje (…) haga la guerra (…); yo me contentaré con que el enemigo no adelante y se mantenga el fuego patriótico (…)”.

Antes, en 1815, Ascencio Padilla escribió en duros términos sobre las acciones de los rioplatenses en Alto Perú a José Rondeau, jefe del Ejército Patriota argentino: "El Gobierno de Buenos Aires, manifestando una desconfianza rastrera, ofendió la honra de estos habitantes, las máximas de una dominación opresiva como la de España han sido adoptadas con aumento de un desprecio insufrible: la prueba es impedir todo esfuerzo activo a los peruanos (…)”. 

El sentir de Padilla si bien no era el predominante tampoco era excepcional, por lo que en esta carta presentada por Trigo también se puede ver un síntoma de las razones posteriores que hicieron que se dé la espalda a Buenos Aires.

Tras años de batallas, el resultado fue que los patriotas altoperuanos fueron los que lucharon durante años la guerra hasta triunfar, no las tropas argentinas ni las que llegaron comandadas por Bolívar al final de la guerra.

 

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