Opinión

Los cambios políticos que reconfiguraron Santa Cruz

El autor, reconocido analista cruceño, hace una evaluación de las transformaciones que se produjeron en el oriente en el último tiempo.
Los cambios políticos que reconfiguraron Santa Cruz
Rubén Costasfrente a la multitud.
domingo, 23 de julio de 2017 · 00:00
Gustavo Pedraza Analista

 

Los impactos políticos del proceso de cambio han sido territorialmente diferenciados. 

Si en occidente del país se produjo una rotación de élites en la gestión del poder, en oriente la rotación no fue similar. El cambio más visible se dio en espacios políticos municipales, donde la mayoría de la población era indígena originaria y de migrantes de tierras altas. Pese a la considerable presencia del MAS en cerca de la mitad de los 56 municipios, el espacio político del gobierno departamental se mantiene como un campo de dominio hegemónico de la oposición. 

Tres mutaciones en la política regional

La estructura regional de poder que resistió y enfrentó al MAS desde 2006 fue mutando en sus formas orgánicas y en su narrativa. De estar liderada por el Comité Cívico, en el ciclo más intenso de la confrontación, se desplazó al espacio estatal de la nueva gobernación, que resultó del nacimiento del Estado Plurinacional y Autonómico.

La Gobernación se instaló en su espacio natural de representación política democrática y legítima de la sociedad cruceña. Este desplazamiento vació de poder al Comité Cívico, de modo que el rol de esta entidad es ahora mucho menos relevante en el campo político.

En consecuencia, el discurso cruceñista, como dispositivo ideológico tradicional, está siendo reelaborado desde el nuevo campo de la Gobernación, y su contenido comienza a presentar una visión más universal y popular de lo cruceño, pues responde a una lógica democrática de seducción de las mayorías en Santa Cruz, gran parte de ellas de origen migrante. 

En síntesis, la dirigencia cruceña se encuentra en un periodo de transición que se desenvuelve en tres dimensiones: la progresiva independencia de la dirigencia política respecto a los entes cívicos y económicos; la reformulación de un discurso hacia contenidos más universales y populares, y el desarrollo orgánico del aparato político del Movimiento Demócrata Social como nuevo instrumento de poder. 

El poder del MAS en Santa Cruz

Si bien la mayoría de la clase media cruceña resistió al MAS en su primer periodo de gobierno, posteriormente la relación con éste se ha ido relajando hasta llegar al punto de mayor acercamiento a este proyecto político, que se dio en las elecciones nacionales de 2014. 

Este acercamiento puede atribuirse al viraje discursivo y programático del oficialismo en el oriente y a los acuerdos del gobierno con el sector empresarial y productivo. Es en esta elección cuando Evo Morales logró su primera victoria electoral en Santa Cruz. 

Un factor importante a tomar en cuenta es que la población migrante urbana de la ciudad capital y los municipios con mayoría de población "colla” se constituyen en los bastiones del MAS en Santa Cruz. 

El Plan 3000 en Santa Cruz de la Sierra, los municipios de San Julián, Yapacaní y San Pedro, entre otros, son los espacios territoriales que han apoyado incondicionalmente, al menos hasta ahora, al Movimiento al Socialismo. 

La lealtad del voto migrante con el MAS es contundente cuando Evo Morales es el candidato. Sin embargo, cuando se trata de apoyar a las candidaturas del MAS a la Gobernación o al gobierno municipal de la ciudad capital, esos votos leales a Evo se dispersan, e incluso, se desplazan al campo de la oposición.

El rol de los indígenas

Los pueblos indígenas fueron aliados del MAS desde el inicio de su gestión. La CIDOB y la CPESC (Coordinadora de los Pueblos Étnicos de Santa Cruz) fueron parte del bloque de organizaciones aliadas del proceso de cambio. Sin embargo, esta relación fue variando progresivamente a partir de la aprobación de la Ley Marco de Autonomías (2010), hasta que se generó una ruptura parcial con el conflicto del TIPNIS. 

Al comienzo de la gestión autonómica, la representación política de los cinco pueblos indígenas en la Asamblea Legislativa departamental (ALD) estaba claramente alineada con el MAS. Sin embargo, esta situación cambió, además debido a las tensiones mencionadas, porque el oficialismo departamental se dedicó a seducir a esta bancada. 

Los pueblos indígenas representados en la Asamblea Legislativa Departamental han consolidado su presencia en este espacio. Las disputas de poder entre fracciones al interior de dos pueblos indígenas, apoyadas por los oficialismos nacional y departamental, respectivamente, mostraron la fragilidad orgánica que tienen, y que les ha impedido una acción cohesionada. Pese a ello, la Asamblea Legislativa gestionó  proyectos e inversiones que han beneficiado en alguna medida a comunidades indígenas, aunque más de forma aislada y pragmática que mediante programas de largo alcance diseñados participativamente.

Por otra parte, si bien el MAS logró un crecimiento electoral progresivo desde 2005, para llegar a su pico mayor en 2014, es evidente que a partir del 21 de febrero de 2016 el partido de gobierno ha disminuido, también progresivamente, su apoyo político. Esta tendencia, sumada a la ausencia de una renovación discursiva y a un contexto económico adverso, permite inferir que el escenario futuro más probable es que el debilitamiento del MAS continúe. 

En la otra vereda, el Movimiento Demócrata Social (MDS) ha mostrado un buen desarrollo orgánico y la emergencia de nuevos cuadros políticos jóvenes que lo pueden  conducir a disputar en mejores condiciones el poder territorial en el departamento en 2019. Aún no se ve con claridad cual será el rol que juegue entonces el actual gobernador, pero sí es seguro que su organización política es hoy por hoy la más importante en el departamento y se está preparando para ampliar la conquista de poder en el campo político nacional.

(Este artículo se publica gracias al acuerdo de colaboración entre la FES e Ideas).