Letra 7

Enclaustrados en sus patrioterismos

La autora hace una relación del tercer “altar blasfemo” en el que participa, el cual está siendo instalado en Santiago de Chile.
domingo, 10 de septiembre de 2017 · 12:54:00 a.m.
María Galindo Artista visual

Estamos en Santiago de Chile, en el museo Salvador Allende, invitadas a exponer nuestro trabajo.

Este tiene diferentes componentes: están presentes algunas de mis columnas radiales en su versión de audio, es una grafiteada filmada en plena plaza Murillo en defensa de la despenalizacion del aborto y hemos pintado además el tercer milagroso altar blasfemo que tiene como protagonistas a la virgen de los ovarios, dedicada a todas las mujeres chilenas, y al propio Pinochet denunciando la alianza entre Opus Dei y dictadura. El grafiti central de este tercer altar blasfemo dice: "Opus Dei y dictadura cantaron juntas aleluya”. 

Metodología

Es una presencia contundente la de Mujeres Creando que pone sobre la mesa la multiplicidad de lenguajes que usamos en esta lucha infinita que es la despatriarcalización y el feminismo. 

Las autoras somos un equipo de tres: Danitza Luna, Esther Argollo y María Galindo. Una obra colectiva que en un mundo de egos como es el mundo del arte reivindica además el valor y la potencia del trabajo colectivo. Una metodología que posibilita que compañeras que no han tenido trayectoria internacional y que tienen los espacios de arte oficiales en Bolivia cerrados, usen estos espacios internacionales para ganar experiencia y hacer su propio camino burlando la exclusión racista y clasista de los espacios oficiales de arte en Bolivia. No es la primera vez que lo hacemos.
 
Esther Argollo, por ejemplo, ya tuvo la oportunidad de exponer conmigo en la Bienal de Arte de Sao Paulo saltando del anonimato al escenario del arte contemporáneo más importante de América Latina.

La cuestión marítima

Desde el primer momento solicitamos además otra pared para plasmar una obra dedicada a la relación geopolítica Bolivia-Chile. Desafío ineludible que hemos decidido enfrentar.

Los hombres han ensangrentado banderas y escudos y las mujeres las hemos bordado, lavado y planchado. En ese contexto, el pedido de mar para Bolivia, con el que nos identificamos plenamente, no significa para nosotras como feministas someternos al encasillamiento militarista y chauvinista con el que se ha manejado ese pedido desde los Estados tanto boliviano como chileno. Por eso nos hemos atrevido a realizar una obra que interpele el concepto de Estado-nación.
 

También porque creemos que los feminismos tienen hoy la tarea de ofrecer otras interpretaciones y otras posibilidades de construcción social no patriarcal. La pregunta fundamental del feminismo no es ¿qué lugar ocupamos las mujeres, sino qué tipo de sociedades queremos construir y proponer?
Tomamos como base los escudos chileno y boliviano y los pusimos en paralelo haciendo una descomposición simultánea de ambas narrativas.

Las frases fundacionales del escudo de Chile fueron sustituidas por: "Chile no está en Europa”, haciendo alusión a la desubicación geopolítica de Chile, a su arribismo respecto de Europa y Norteamérica. En un espejo colocado al centro del escudo la frase clave de la obra dice: "El objeto más subversivo en Chile es un espejo”, haciendo alusión a la incapacidad de mirarse y de reconocerse morenos, bajitos, chatos y chatas. 

A ambos lados del espejo se ubican dos personajes centrales: Piñera como arquetipo del hombre blanco empresario exitoso que además quiere jugar a presidente y del otro lado O’Higgins, que es el padre fundador del país. Piñera orina en la lengua de O’Higgins que recibe el líquido arrodillado; ambos son sostenidos de los pies por dos indígenas que fueron eliminados del escudo original de la nación, que los sustituyó por dos animales, en un claro proceso racista de constitución del Estado chileno. 

Desarrollismo boliviano

En el mismo plano y sobre fondo azul esta el escudo boliviano que tiene como figura central un Cerro Rico de Potosí desangrándose y vacío, junto a animales moribundos y árboles cortados. La escena hace alusión a la destrucción de la naturaleza que el Estado boliviano viene brutalmente cumpliendo, hipócritamente en nombre del desarrollo, cuando es un proceso de destrucción capitalista, colonial, extractivista. 

El nombre del país ha sido cambiado por el de "País en destrucción”. El escudo está incrustado, rompiendo la espalda de un hombre arrodillado que, sin rostro y desnudo, tiene el pene atado a un lingote de oro, donde esta escrito: "el peso del patriarcado”. El hombre boliviano, presentado como genitalizado, arrodillado y sometido por los mandatos patriarcales, bien podría ser el ecuatoriano o el chileno mismo. La destrucción de la naturaleza a la que hace alusión el escudo boliviano bien podría estar denunciando la destrucción de la Amazonia peruana o ecuatoriana o de los bosques chilenos que son arrebatados al pueblo mapuche. Ambos escudos comparten una figura en común; es la de un cóndor que huye de la escena patriótica rompiendo el marco.

Traidoras a la patria

La obra podría llamarse "Desordenando el orden establecido”, o "La patria nos sobra”, o "Las patrias son mentiras”. Firmamos la obra como traidoras a la patria porque queremos un país sin guerras, ni ejércitos, queremos un país sin banderas y sin escudos. Un país que nos atrevemos a formular gráficamente porque no renunciamos a la posibilidad de imaginar y proponer una sociedad diferente.

Consideramos que la disputa de símbolos es parte de esta lucha feminista despatriarcalizadora.

La curadora que nos invitó, Daniela Berger, y la directora del museo, Claudia Zaldívar, están en condiciones de ofrecer las garantías para que las obras no sean censuradas ni destruidas y hemos trabajado intensamente en un clima de respeto y calidez que es digna de sacarse el sombrero a pesar de la peligrosidad del contenido planteado.

No nos pasó lo mismo con quien se hace llamar embajadora, siendo cónsul de Bolivia, Magdalena Cajías, a quien fuimos a invitar personalmente al Consulado para explicarle el alcance de la obra y hacer una entrevista radial, pero ni siquiera nos recibió ni quiso estar presente. 

A propósito, invito a escuchar en la pagina web de radio Deseo (www.radiodeseo.com) la Barricada con el cónsul Márquez y ver las indignantes fotografías del lujoso Consulado de Bolivia en Santiago, el cual ha sido reformado arquitectónicamente para despachar a quienes tienen que hacer tramites allí por el garaje, fuera de la recepción y en condiciones de incomodidad indignantes. 



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