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Crónica

La trayectoria del “etnopluralismo”

Cómo surge y qué plantea el concepto ideológico que agrupa a la ultraderecha europea y que tiene influencias sobre los nuevos nacionalismos (catalán, polaco, etc.).

La trayectoria del “etnopluralismo”

Henning Eichberg acaba de morir.

Carlos Decker Molina Escritor

Terminada la Segunda Guerra Mundial, la ciudad sueca de Malmö cobijó a los nazifascistas europeos en retirada. El sueco Per Engdahl, clasificado por la policía secreta como nazi, fue el encargado de dar cobijo a sus camaradas. Entre ellos estuvo Johann von Leers, adjunto de Goebbels. 

En 1951, Engdahl organizó un congreso con el propósito de "conservar el legado alemán”. Fue la manera de blanquear la organización clandestina y dar nueva vida al movimiento en Malmö. En 1950 ya había escrito Västerlandets förnyelse (El renacimiento de occidente), que fue el pedestal de la declaración final del congreso. En ese tiempo se fundó también el periódico Nation Europa, que se encomendó al inglés Oswald Mosley. 

Poco después, Nation Europa pasó a manos de Arthur  Erhardt, un ex-SS alemán. El periódico intentó lavar la mala reputación del nazismo después de la derrota, aparecieron los primeros intentos por negar el Holocausto sobre la  base de una serie de pseudo teorías, que hoy vuelven a publicarse en sitios de la red. Nation Europa era un pasquín para nazis nostálgicos, pero…

Henning Eichberg

Dice la escritora Elisabeth Åsbrink que en los 60 apareció en escena Henning Eichberg, un veinteañero inteligente. A contrapelo de la izquierda marxista y anticolonialista de la época, Eichberg actuaba en las catacumbas; fundó el Neue Rechte en la Alemania Federal e hizo alianzas estratégicas con el francés Alain de Benoist, fundador de la Nouvelle Droite. En 1973 dio un golpe de timón y puso de moda el concepto "etnopluralismo”. La nueva derecha se declaró anticomunista, pero sumándose al antiimperialismo de la época. 

En 1977 me encontré en las calles de Estocolmo con algunos de sus corifeos, que solían vender un pasquín "antiimperialista y antisoviético”, lo que tenía una cierta coincidencia con la tesis maoísta, que también era antiimperialista y antirrevisionista (URSS). 

En la actualidad, el concepto "etnopluralismo” es la médula  espinal del texto ideológico de la ultraderecha. 

Para Eichberg "pueblo” es un organismo colectivo con esencia y cultura propias. Ese pueblo no debe mezclarse, el mundo debe estar poblado por etnicidades encerradas en sus fronteras, naciones-Estado con su esencia, cultura y tradiciones.

Eichberg está considerado como el gran renovador de la ultraderecha. Junto al francés Benoit, devolvió al movimiento nacido en Malmö a los grandes salones de la política.

Influencia real

La tesis de Eichberg tuvo una cierta coincidencia con la izquierda europea anticolonialista: ambos grupos planteaban el derecho de los pueblos a su libre determinación. La izquierda planteaba la descolonización y la consolidación de los pueblos sojuzgados en Estados nacionales poblados por ciudadanos. La derecha quería lo mismo, pero la consolidación pasaba por la defensa de la cultura, la lengua y la etnia encerrada en la nueva nación.

La escritora Åsbrink considera que la influencia de los escritos de Eichberg sobre la identidad étnica dieron origen a agrupaciones más bien emparentadas con la izquierda, como ETA del país vasco. Y, en la actualidad, el movimiento separatista de Barcelona (durante la dictadura de Franco, éste se declaraba socialista; pero hoy la promotora del separatismo es la derecha).

Lo mismo pasó con los movimientos etnonacionalistas de la ex-Yugoslavia, que a la tesis de Eichberg añadieron la religión. Kosovo está poblada en un 90% por etnoalbaneces y Bosnia fue creada, en base a la religión, por los musulmanes de la ex-Yugoslavia.  Milosevic intentó remplazar la Yugoslavia de los ciudadanos por la de las etnias, las culturas y las religiones. 

Procesos que han tenido la venia de la Unión Europea, los Estados Unidos y, en alguna medida, la Rusia de Yeltsin. Todos estaban más interesados en multiplicar los destrozos que había dejado el Imperio Soviético que en parar este proceso. 

"Antirracista”

Volvamos a Malmö. El concepto de "etnopluralismo” tiene el objetivo oculto, muy bien pensado por Eichberg, de no hablar de razas. Eichberg  remplaza la palabra raza por dos vocablos: cultura y etnicidad. Es decir, los movimientos de la ultraderecha europea se dan el lujo de llamarse antirracistas, se autocalifican de "respetuosos” de todas las culturas y etnias, incluida la semita; "sólo” piden que no se mezclen. 

La existencia de un pueblo, dicen, pasa por la vigencia de su cultura, sus tradiciones y costumbres. Los pueblos deben vivir aislados los unos de las otros y ser incluso "buenos vecinos”, aunque siempre se corra el riesgo de conflictos por la modificación de los territorios.

Si el internacionalismo proletario quedó obsoleto por el avance de los procesos económicos (robotización y cibernética), el universalismo liberal, aún vigente, está en retroceso por el reverdecimiento del nacionalismo (en Polonia, Hungría, Rusia, la República Checa y los Estados Unidos).

Colectivista

La teoría del etnopluralismo rechaza al individuo, el que siempre ha querido moverse de una provincia a otra o de un país a otro. Según estos nuevos nazifascistas, el individuo debe ser fiel a su pueblo, etnia, lengua y cultura; por lo tanto, debe quedarse en su comunidad, enclavado en su territorio. No debe contaminarse, pero tampoco contaminar a otros pueblos. Los que viven fuera de sus comunidades étnicas, por tanto, deben ser expulsados.

Los derechos y obligaciones del ciudadano, que como se sabe existen al margen de su cultura, del color de su piel, de su sexo o identidad sexual, de su idioma, religión, clase social o pertenencia política, quedan fuera del concepto.

"Este planteamiento no es racista, es más bien respetuoso del otro que tiene su propio territorio y allí debe retornar”, dicen algunos de sus defensores.

El autor del "etnopluralismo”, reconvertido a la izquierda, murió en Dinamarca la pasada primavera,  pero su concepto goza de buena salud. Es la consigna de toda la ultraderecha europea. 

Por ejemplo, en Polonia comienza a prohibirse piezas teatrales que no sean auténticamente nacionales y defiendan los "valores polacos”. El pretexto es eliminar los "resabios del comunismo y el liberalismo”.

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