Cuatro gatos

El único Dios

Además de soportar amenazas e insultos que expresan lo más burdo del machismo, ¡quieren encarcelar a una ciudadana por expresarse!
domingo, 11 de marzo de 2018 · 00:00

Rocío Estremadoiro Rioja Socióloga

Es muy evidente nuestra pequeñez en un universo cuyas dimensiones apenas podemos concebir. Las religiones saben a atisbos a tientas para vislumbrar en la completa oscuridad, algo así como la incierta y huérfana búsqueda en la caverna de Platón. Pequeños y desamparados, los seres humanos procuramos respuestas que nos refuercen aquella falsedad que nos hace creer que somos distintos o mejores a los demás seres vivos.


Es el caso de la matriz abrahámica (de la que devienen el cristianismo, judaísmo e Islam) que heredamos de la Colonia. 


Para esta vertiente religiosa, el hombre (no la mujer) ha sido el eje de todo como “imagen y semejanza de Dios” y/o “centro del universo”, “argumentos” por los que quemaron a varios sabios(as) que empezaban a vadear por aquella realidad que nos cataloga cual un punto en el cosmos, certeza que si hubiera dependido de los dogmas, jamás hubiera sido develada. 


En otras palabras, y muy conveniente a ciertos intereses, se constituyeron “seres superiores” a imagen y semejanza del hombre y pobrecitos de los que dudaran de tamaña pretensión falaz. 


En consecuencia, cabría preguntarse hasta qué punto esa representación de “un” solo dios, “una” sola verdad, “un” solo camino, “un” solo libro, etcétera, ha alimentado la poca tolerancia hacia lo diverso o la primacía del etnocentrismo como eje de relacionamiento entre los seres humanos, con las consiguientes prácticas de eliminación, dominación y abuso de unos a otros.


Sintetizando unos ejemplos, esa noción de unicidad se estrelló con la complejidad de la filosofía griega y acabó con el politeísta hedonismo romano. Fomentó sangrientas purgas entre las diferentes vertientes de la misma matriz abrahámica (que aún viven sacándose la mugre) y la censura, la persecución y el martirio de los precursores de la duda y del asombro, retrasando por siglos la germinación del conocimiento científico.


Al momento en que dos “mundos” se encontraron en América, no terminó de aflorar la sorpresa, la fascinación o la curiosidad, cuando, a nombre del dios único y de la verdad universal, se justificó el genocidio y la explotación de los pueblos que habitaban, milenariamente, dicho territorio. 


Allende de si la “conversión” de los “salvajes” fue a fuego, al estilo de las famosas medidas coloniales de “extirpación de idolatrías”, o si revistió un carácter más pacífico y paternalista como en las misiones jesuitas, imposible obviar el simbolismo de los templos cristianos construidos sobre las ruinas humeantes de lugares sagrados de innumerables culturas precolombinas, tratando de sepultar sus creencias, sus tradiciones, sus conocimientos.


Y dado que todavía la “unicidad” se impone en las interpretaciones “divinas” de parte de la humanidad, no es extraño que continúen cruentas guerras y la violencia con tinte religioso; que proliferen legiones de falsos profetas y de seguidores acríticos y obnubilados, listos para condenar al que no replique sus desvaríos; o que, incluso, la modernidad o la ciencia no se desliguen de un tufillo absolutista, etnocéntrico e intolerante.


Lo terrible es que ello se ha expresado con creces los últimos días en Bolivia. Por increíble que parezca, miles de personas se congregaron a marchar en un peculiar acto de “desagravio” a la Virgen del Socavón porque una joven artista pintó un cuadro colocándole tanga roja a la imagen de la Virgen.

Pero eso sería lo de menos, ya que la famosa procesión es pieza de una caza de brujas a la que está siendo sometida la pintora. 


Aparte de soportar amenazas dirigidas a ella y su familia, insultos que expresan lo más burdo del machismo, la misoginia y la violencia, desde las instituciones públicas advirtieron con iniciarle un proceso penal, es decir, ¡quieren encarcelar a la ciudadana por expresarse!


En tal sentido, no es concebible que en pleno siglo XXI y después de arduas lecciones históricas que, se supone, la humanidad aprendió, a nombre de la “fe”, las “tradiciones” y creencias “religiosas”, se violen derechos humanos fundamentales tal cual estuviéramos en la Edad Media o bajo las botas de dictaduras al estilo de Francisco Franco o Rafael Leónidas Trujillo. 


Llegó la hora de poner coto a los chauvinismos desubicados de algunos orureños que confunden el “amor” a su tierra con la purga de las personas que osen manifestar cualquier crítica, sumando al oscurantismo un paragón fascista. 


Recordar que, justamente, el fascismo perseguía al prójimo bajo la lógica de estridentes nacionalismos y de “sagradas” tradiciones e instituciones.


El calvario que está sufriendo Rilda Paco es también dirigido contra las mujeres. Finalmente, este escándalo gira en torno a la exhibición del cuerpo femenino como si fuera algo reprochable, nocivo, maligno, y no se podría esperar nada muy diferente de creencias regidas por instituciones religiosas, históricamente, machistas y misóginas. 


Está documentado el papel de la Iglesia Católica en la opresión femenina y, en especial, de su sexualidad. Basta revisar la mitología de la propia Virgen: ¿Qué puede esperarse de un culto que adora la figura imposible de una madre que no tuvo sexo para parir? Ergo, la mujer idealizada es la que consagra una única función de engendrar, pero, simultáneamente, es una mujer cuya sexualidad (y el placer que deviene, ¡oh pecado!, de ella) es abstraída y negada. 


Por donde se vea, ¿no es de locos tal construcción mítica? ¿Cuántas, en el intento de llevar a la praxis las “enseñanzas” de la Iglesia, por obvias razones, quedaron sumergidas en los oscuros abismos de la demencia o de la infelicidad?


Por ende, es un asunto muy grave el hecho de que no sólo es notorio el silencio o negligencia cómplice de supuestos grupos y personas “feministas” y “progresistas” vinculadas al poder, sino que el aparataje institucional se coloque al servicio de este abuso y enorme retroceso colectivo y en el marco de un Estado, supuestamente, laico.

Permítanos un minuto de su tiempo.

Para desarrollar el periodismo serio e independiente, esencial en democracia, que usted aprecia en Página Siete, contamos con un equipo de reporteros, editores, fotógrafos, administrativos y comerciales de primer nivel.

Los ingresos con que Página Siete opera son producto de nuestro trabajo; no contamos con prebendas de ninguna naturaleza.

Si usted desea apoyar el esfuerzo que realizamos, suscríbase a P7 VIP, para recibir de lunes a viernes una carta informativa por correo electrónico, que contendrá un resumen de las noticias y opiniones más interesantes de Página Siete, a un costo de sólo Bs 15 al mes.

Para suscribirse haga clic aquí o llame al número 2611749, en horas de oficina.

46
20