Economía

Los angeliólogos

Para Zaratti, existen voceros del Gobierno que divulgan noticias de dudosa certeza.
Los angeliólogos
Los angeliólogos
domingo, 13 de mayo de 2018 · 00:00

Francesco Zaratti

Evangelio viene del griego y significa buena (eu) noticia (angelion). Por tanto, los ángeles son anunciadores de noticias, periodistas, diríamos hoy, aunque de estos últimos no todos son tan angélicos de inhibirse de aspirar a cargos de dirección de medios que buscaron asfixiar desde el poder.

Se ha hecho costumbre, entre ministros y allegados al oficialismo, denominar a los analistas que tienen la osadía de criticar las políticas económicas como “opinólogos” y, a los del sector de hidrocarburos “gasólogos”, expresión que etimológicamente significa “los que hablan sobre el gas”, aunque la intención es despectiva, queriendo decir: “los que hablan al fósforo sobre el gas”.

Motivadas tal vez por la proximidad del V Congreso Americano Misionero que se realizará en Santa Cruz este mes de julio, algunas autoridades del Gobierno han asumido con entusiasmo el rol de evangelistas, anunciadores de buenas noticias, económicas y políticas, reales y ficticias. Sin embargo, con su mismo criterio, corresponde denominar a esos portavoces como “angeliólogos” porque pretenden anunciar buenas noticias al pueblo y terminan mintiéndose a sí mismos, a la gente y al mismo presidente Evo.

Para quedar en el sector de hidrocarburos, sin duda el más sobresaliente “angeliólogo” es el ministro del ramo el cual, además, no deja de instruir a su fiel discípulo, presidente de YPFB, sobre la escatología (la doctrina de las cosas últimas) del sector. Recientemente, en un medio oficialista, sin interlocutores al frente y sin pestañear, ha desafiado a criticar su gestión, la más brillante de la historia, a su entender.

Ante tamaña modestia, hasta los primeros evangelizadores cristianos, que debían levantar la moral de los bautizados durante las persecuciones del imperio romano con su predicación y predisposición al martirio, quedan como piojos tuertos. El angeliólogo mayor no deja pasar ocasión ni micrófono sin anunciar buenas noticias  e invitar a mirar hacia adelante, hacia el esplendoroso paraíso que le espera al pueblo boliviano en medio de tantas señales sombrías del presente, aunque sin insinuar siquiera su “martirio” en el gabinete.

¿Que la producción de gas está en descenso, mermando el efecto del incremento del precio del petróleo? ¡Calma, estamos explorando! Recibimos diariamente “muestras de interés”, firmamos “intenciones” de contratos” y sobre todo “anunciamos” los millones de dólares que recibirá cada beneficiario del IDH…, una vez que las intenciones se vuelvan contratos, los contratos proyectos, los proyectos éxitos exploratorios, los éxitos exploratorios producción y la producción vaya a mercados firmes de exportación. Un largo andar, desde luego. Además, si faltara gas convencional, se resucita, sin mayor debate, el bioetanol y se anuncia el fracking, sin sopesar las objeciones ideológicas, técnicas, económicas y medioambientales de esos proyectos.

¿Que hay que fomentar la exploración a pesar de las trabas que ponen la Ley 3058 y la CPE? ¡Fácil!, les devolvemos a las petroleras una parte del “inalienable” IDH para que exploren y exploten, Ley 767 mediante. Aparecen entonces los angeliólogos a explicar que la reducción del IDH a las regiones, alcaldías y universidades es un sacrificio momentáneo para el premio mayor de mañana. Como en la parábola del sembrador, ellos recibirán 10, 20 o 100 veces lo que han sembrado. ¡Palabra de otro angeliólogo apocalíptico! La realidad es otra: siguen acumulándose cientos de millones de dólares en ese fondo de incentivos, pero ni un centavo ha regresado a los sacrificados sembradores.

¿Que hay una severa declinación de los megacampos y no se está reponiendo las reservas gastadas? Para eso tenemos a Repsol perforando cerca del megacampo Margarita: 100% de éxito asegurado. En seguida proclama el angeliólogo: el campo Boyui producirá millones de metros cúbicos de gas, repartirá miles de millones de dólares e incrementará en 2,74 TCF las menguantes reservas de gas. Desafortunadamente, en Boyui se vuelve a aplicar el adagio de mi abuela: no hay que vender la piel del oso antes de haberlo cazado.

¿Que hay oposición a explorar y explotar en Parques y Reservas Naturales, conforme a la ley? ¡Agarrate, Catalina! El angeliólogo se lleva la inversión a otro lado (debe ser su dinero, ciertamente). ¿Qué tal? ¡Políticas de Estado le dicen!

¿Que hay incertidumbre en los mercados regionales del gas? ¿Que Petrobras reducirá sus importaciones (a la medida de la producción de los campos que opera, tal vez)? ¿Qué Argentina ha liberalizado el mercado del gas con Chile (a la espera de incrementar su producción en Vaca Muerta)? Pues, anunciaremos la exportación de LNG por el puerto de Ilo, con base en nuestra “exitosa” experiencia con los gasoductos virtuales. No importa si no hay gas, si no hay gasoductos, si no hay estudio de costos, si no hay mercados, si no hay facilidades portuarias. ¡A más problemas, más anuncios!

Pasará lo mismo que con San Buenaventura (un ingenio sin caña de azúcar), Bulo Bulo (una planta sin mercados programada para parar cuando se le antoje) o Gran Chaco (una separadora sin gas para separar). 

En fin, parafraseando la inscripción puesta en la estatua de Cristóbal Colón en el Prado: ¡Nuntiare necesse est, vivere non necesse!

 

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