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José Ignacio Jiménez*

La biodiversidad como reto a la innovación

La biodiversidad como reto a la innovación
En 2003 se publicó en el país una obra -compendio de 72 investigaciones- acerca de la Biodiversidad: La riqueza de Bolivia. Estado de conocimiento  y conservación. Sin ánimo de reseñarla, es oportuno recordar algunos de sus hallazgos sobre potencialidades, amenazas y oportunidades de la principal riqueza del país, cuyo aprovechamiento sustentable requiere de recursos diversos para mejorar saberes, habilidades y valores de todos y cada uno de los bolivianos dondequiera que habiten.  
Se entiende por diversidad biológica la variabilidad entre los organismos vivientes de toda procedencia, sus interacciones y los complejos ecológicos de los cuales forman parte. Además, incluye la diversidad étnica - cultural conformada por diversos grupos humanos e identidades colectivas pertenecientes a más de 30 pueblos indígenas - originarios.
El territorio boliviano representa el 0,2% de la superficie mundial. Sus bosques alcanzan alrededor del 3,5% de los bosques tropicales del mundo pero, contienen entre 35% y 45% de toda la diversidad biológica mundial. Comprende cuatro biomasas, 32 regiones ecológicas y 199 ecosistemas (entre los más destacados aparecen los Yungas, la Amazonía, el Bosque Chiquitano, el Gran Chaco y los Bosques Interandinos).
El rango de altitudes en Bolivia oscila entre 90 y 6.542 msnm. Bolivia es uno de los 10 países más diversos en vertebrados, con aproximadamente 2.902 especies, de las cuales 398 son mamíferos, 277 reptiles, 635 peces y 204 anfibios; es el quinto país más rico del mundo en aves (1.448 especies). Sobresale con sus 106 especies endémicas de fauna, con un 90% de ellas en los Yungas, al igual que la mayoría de las plantas endémicas compartida con  los valles secos interandinos  y más de 20.000 especies de plantas superiores.
El 54% de la superficie de Bolivia estaba cubierta originalmente por bosques, que abarcaba 53.4 millones de hectáreas, el 48% de la superficie del país y el 1.28% del total mundial. Es la riqueza natural más amenazada por el ritmo de desforestación anual registrado, superior a 300 mil hectáreas en los últimos años, lo cual contribuye al fenómeno del cambio climático que afecta al planeta. Sin embargo, Bolivia todavía mantiene  enormes  áreas  prácticamente  inalteradas por la acción humana, debido a su baja densidad poblacional y dificultades de acceso.
Se han establecido 32 áreas protegidas (2003) sobre una superficie total de 108.650 km2 (9.9% del país) estrictamente protegidas (según UICN categorías I y II). Hay ocho sitios Ramsar (entre otros, el lago de Titicaca y el Pantanal Boliviano), tres reservas de la biosfera (Pilón-Lajas, Ulla Ulla, Beni) y seis sitios UNESCO declarados Patrimonio de la Humanidad (entre otros, la ciudad de Potosí, Tiwanaku y el Parque Nacional Noel Kempff Mercado).
El Lago Titicaca, compartido con Perú, tiene una superficie de 8.562 km2, se encuentra a 3.810 msnm y es el lago navegable más alto del mundo; el Salar de Uyuni es el mayor desierto de sal continuo del mundo (con 10 mil millones de toneladas), su superficie cubre 10.582 km² y está situado a 3.650 msnm; además, posee  una de las mayores reservas de litio en el mundo (5,5 millones de toneladas)  y cuenta con importantes cantidades de potasio, boro y magnesio.
Ante las potencialidades y oportunidades de la diversidad biológica y cultural existente, es incomprensible, sin embargo, el escaso desarrollo en capacidades de creación e innovación  para  la  producción  material  y cultural, inclusive reconociendo  el crecimiento inusitado del PIB entre 2006 y 2013, cuando se triplicó su valor gracias a la extracción de recursos naturales para exportarlos. En la práctica, hubo un descuido notorio en evaluar los impactos y consecuencias de la descarga de residuos sobre los ecosistemas. El desafío, por tanto, es articular el dinamismo económico con la equidad mediante un uso sostenible y racional de la biodiversidad.
Otra conclusión es comprobar que, no obstante el profundo cambio político experimentado desde 2006, Bolivia se caracteriza  aún por la fragmentación de su sociedad con alrededor de una quinta parte de la población sumida en la pobreza extrema, en tanto que el 10 % más  rico disfruta  de  un patrón  de  consumo equivalente al  de  Estados  Unidos. La fragmentación aludida se observa claramente en la evolución de los indicadores de pobreza, en particular de la persistencia de elevados niveles de pobreza rural, incluyendo la que responde por la conservación y el aprovechamiento sustentable de la biodiversidad.
 
(*) El autor es especialista en
investigación y desarrollo.

Ante las potencialidades y oportunidades de la diversidad biológica y cultural boliviana, es incomprensible el escaso desarrollo en capacidades de creación e innovación  para  la  producción  material  y cultural.
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