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Con un crecimiento económico sostenido

Con un crecimiento económico sostenido
 Óscar Eduardo Machicado Mendoza *
 
Mucho se ha hablado durante los últimos días sobre la situación económica de nuestro país al nivel de crecimiento económico que se está teniendo en los últimos trimestres, con una clara tendencia decreciente desde 2014. Al respecto se ha avivado un debate entre analistas económicos y "opinadores”,  los cuales nos hablan de la situación económica con términos como "crisis”, "desaceleración” o "recesión” para describir la situación económica actual. 
 
Antes de hacer un análisis en particular para nuestro país, es conveniente realizar una breve revisión teórica de estos conceptos. Cuando hablamos de una desaceleración nos estamos refiriendo a una reducción del ritmo de crecimiento, es decir, que el crecimiento que se ha tenido en los últimos periodos  ha disminuido. Dicho término suele entenderse como algo negativo y llega a ser confundido con otros términos que se aplican en el ámbito económico como recesión, crisis o depresión. Esta desaceleración puede ser un primer paso para llegar a estos fenómenos mencionados, pero no necesariamente tiene por  qué  serlo. 
 
 Una recesión es una disminución del PIB durante dos trimestres consecutivos, mientras que una depresión es una situación que se da con caídas en el PIB del 10% en un periodo de un año. 
 
Países de la región como Argentina, Brasil y Venezuela encuadran en las definiciones anteriormente mencionadas, siendo el caso más crítico el de Venezuela, perdiendo aproximadamente el 30% de su Producto Interno Bruto en los últimos años, siendo un reflejo de una verdadera depresión con consecuencias sin precedentes para el pueblo venezolano. 
 
Para el caso de Brasil y Argentina su situación no es tan negativa como la de Venezuela, ya que las contracciones que tuvieron sus economías tienen vicios de tener crecimientos positivos a futuro, tal como lo reflejan las proyecciones de la CEPAL para 2017, mostrando crecimientos de 0,4% y 2,5% respectivamente. 
 
En lo que concierne al caso de Bolivia claramente nos muestra una desaceleración del crecimiento de la economía, la cual "creció” a niveles menores en relación a otros trimestres, pero continúa con un crecimiento sostenido que mantiene al país como el de mayor crecimiento en la región por cuarto año consecutivo, según las proyecciones de la CEPAL (4,0% para 2017). 
 
Podemos citar textualmente lo declarado por el exministro Luis Arce en una entrevista a un medio local: "…Es una desaceleración económica inducida por Brasil, que ha disminuido la demanda de gas y eso afecta a gobiernos municipales y departamentales, pero no al gobierno nacional. El Gobierno no tiene problemas con la desaceleración…”. 
 
Acá se expone visiblemente lo que está pasando para que se dé este menor crecimiento, ya que se muestra menor capacidad económica por parte de los gobiernos subnacionales, que provoca  el estancamiento y la falta de ejecución en varios proyectos programados por ellos. Es ahí donde el gobierno nacional ha ido apoyando a estos  niveles de gobierno, tal como lo hizo recientemente con el Decreto Supremo  3317, el cual crea un fideicomiso que está destinado a dar créditos a las gobernaciones y municipios para que financien proyectos que están paralizados por la disminución del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH). 
 
Pero claramente ésta no es la salida óptima para que la tendencia decreciente del  PIB se revierta. El dar recursos a gobernaciones y municipios sin tomar en cuenta la revisión de otros factores relacionados al modelo económico no tendrá buenas consecuencias a futuro en el país. 
 
La desaceleración económica está latente en nuestra economía a raíz de los factores anteriormente mencionados, no es algo que se pueda ocultar, pero tampoco hay una crisis, como la viven nuestros países vecinos, en lo cual muchos "opinadores” de acuerdo. 
 
Tampoco hay que negar que la industrialización, de la mano de las plantas de litio, úrea, gas e hidroeléctricas, entre otras, están tardando en llegar; pero están llegando. 
 
Ésta tiene que ser nuestra salida para disminuir gradualmente la dependencia que tenemos de la exportación de los recursos naturales, cuyos problemas externos nos están afectando y, por encima de todo, debemos continuar con este crecimiento sostenido que hemos tenido los últimos 12 años ya que, a pesar de que estamos en una desaceleración económica, la situación actual está mucho mejor que antes.

*El autor es economista.
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