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El fraude bancario

Un evento de fraude interno en las entidades financieras pone a prueba la efectividad de los controles internos.

El fraude bancario

Una de las sucursales del Banco Unión SA en la ciudad de La Paz. Foto: Archivo

Lenny Valdivia*
 
Desde la regulación y la supervisión velamos por garantizar la estabilidad del sistema financiero, y por ende, por la solvencia de las entidades financieras que, en definitiva, son las que generan y soportan la confianza de la población en nuestro sistema financiero nacional. No obstante, las entidades financieras, que son las directas prestadoras de servicios financieros, están expuestas a amenazas continuas por diversos factores o tipos de riesgo, entre ellos, los eventos de fraude, que pueden ser internos o externos.
 
Lo sucedido con el evento de fraude interno en la Agencia de Batallas del Banco Unión SA, donde el Jefe de Operaciones o principal responsable de la entidad financiera en dicha Agencia sustrajo un monto considerable de dinero, vulnerando todos los mecanismos de control interno implementados por la entidad financiera, pone en evidencia que estos controles internos no fueron suficientes para detectar el hecho fraudulento en su inicio o de manera oportuna.
 
La ocurrencia de este tipo de contingencias de fraude interno son definitivamente indeseables, fundamentalmente porque pueden deteriorar los niveles de confianza de la población en la entidad financiera, e incluso, en caso extremo,  generar pérdida de confianza en el sistema financiero. Por ello es importante que las autoridades de regulación y supervisión financiera, así como cualquier otra autoridad del Órgano Ejecutivo, Legislativo o Judicial, incluyendo los Fiscales de Materia y sus investigadores, sean precisos y objetivos en sus valoraciones, y por sobre todo, sepan guardar mesura y cautela en sus opiniones, más aún si tiene que ver con la revelación sobre el "modus operandi” utilizado para la vulneración de los mecanismos de control interno de la entidad, que en algún caso pueden incluso afectar los sistemas de seguridad de las entidades financieras.
 
Lo cierto es que, más allá de que los eventos de fraude bancario son más comunes de lo que aparentan, para que ocurra un evento de fraude o cualquier irregularidad al interior de una entidad financiera, deben concurrir necesariamente algunas circunstancias como la debilidad en un proceso o procedimiento determinado, la inexistencia o insuficiencia de mecanismos de control interno, e incluso, el desconocimiento de los funcionarios sobre la operativa del área donde ocurre el fraude, condiciones que concurren de manera propicia para que cualquier ejecutivo o funcionario pretenda apropiarse indebidamente de recursos económicos o activos de la entidad financiera.
 
Sin duda, la ocurrencia de un evento de fraude interno en las entidades financieras pone a prueba la efectividad de los controles internos implementados, así como de una adecuada gestión de riesgo de fraude en la entidad financiera y una mejora en los procesos de contratación de personal para el reclutamiento de recursos humanos idóneos.  
 
Las soluciones para prevenir de manera más efectiva el fraude bancario tienen que partir primero del autocontrol de las propias Entidades Financieras como directas prestadoras del servicio, pero también estos mecanismos de prevención deben ser sujetos de evaluación periódica y permanente, deben incluir procesos continuos de seguimiento de los eventos de fraude acontecidos y también adaptarse al avance y desarrollo de la tecnología de la información.  Este proceso debe ser acompañado por ajustes en la regulación y una supervisión efectiva de la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero, incluyendo el desarrollo de herramientas como la denominada "Central de Información de Riesgo Operativo” (CIRO), que coadyuvará al registro de eventos y pérdidas por fallas o deficiencias operativas incurridas por las Entidades Financieras, en el marco de la Ley No. 393 de Servicios Financieros. 
 
Finalmente, en los últimos años el sistema financiero nacional ha mostrado un importante  dinamismo y crecimiento, manteniendo una solidez destacable, razones suficientes para que las principales autoridades involucradas y Entidades Financieras continuemos garantizando la estabilidad del sistema financiero como bien público que debemos preservar y vigilar en beneficio de los consumidores financieros.
 
* Directora ejecutiva  de la Autoridad de Supervisión del  Sistema Financiero (ASFI).

 


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