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Mirada global

La recuperación continúa

La recuperación continúa

Gabriel Loza Tellería* 

 

El último informe de la OECD, en septiembre de este año, generalmente antecede en tiempo y en proyecciones a las Perspectivas de la Economía Mundial del FMI que publicará el 10 de octubre.
 
Si bien se trata de un informe sobre el desempeño y proyecciones de las economías avanzadas, incluye a las economías emergentes como China. Su principal conclusión es que la economía mundial se está recuperando y se espera que continúe su ímpetu en el próximo año.
 
Estrictamente no hay una crisis internacional en términos del producto, el comercio y el empleo, aunque existen varias preocupaciones sobre si el sistema financiero internacional está más seguro comparado con los años de la crisis que se inició en el 2007. O, también, si se nos viene una crisis de deuda en un emergente grande como China, o una crisis debido al alto crecimiento de la deuda de los hogares, principalmente hipotecas, en las economías avanzadas.
 
 Los datos del gráfico muestran una recuperación sincronizada, aunque a diferentes velocidades. Quiere decir que la recuperación se está dando en varias economías relevantes, como Estados Unidos, la Zona del Euro, Japón y China, aunque el ritmo de los países adelantados sigue siendo moderado y el crecimiento de China, del 6,8%, esté dentro de lo planificado.
 
En lo que a las economías de la periferia atañe, la caída de los precios de los commodities ya tocó su piso a principios de 2016, especialmente los precios del petróleo, aunque su recuperación no significa en ningún caso, por lo menos en el corto y mediano plazo, volver a niveles del boom de 100 dólares el barril, sino más bien del año 2005, con una franja entre 50 y 60 dólares el barril. En el caso de los precios de los no combustibles, muestran una recuperación más rápida pero a niveles prevalecientes en 2010. Por tanto, estamos hablando de una recuperación moderada de los precios de las materias primas.
 
En nuestro medio, sin embargo, se sigue mencionando a la "crisis internacional”, por lo que se requiere precisar a qué situación concreta se está refiriendo o si más bien se refiere a los efectos diferidos del shock externo negativo de precios de los commodities, que habría terminado su fase de declinación a principios de 2016.
 
En el caso boliviano, en realidad, se trata de un segundo shock externo, pero regional que, a diferencia del anterior, proviene por el lado de la demanda de los volúmenes de gas enviados al Brasil. Así, después de registrar dichos envíos hasta abril de 2016, según datos del Ministerio de Energía e Hidrocarburos, un promedio diario de 30,5 millones de metros cúbicos (MMmc) empezó una tendencia decreciente pero fluctuante, con alzas y bajas hasta agudizarse en enero de 2017 al disminuir a un volumen de 14,3 MMmc, que equivale a una caída de más del 50% del nivel promedio de los envíos de gas a dicho mercado. Posteriormente, siguió  su comportamiento fluctuante para de nuevo declinar esta vez a un nivel de 16,5 MMmc diario en junio de 2017. 
 
Así, la explicación de la contribución negativa en el crecimiento del PIB en el primer trimestre de 2017 del  sector hidrocarburos se puede encontrar en este shock de cantidades, de demanda, que se habría repetido, aunque en menor magnitud, en el segundo trimestre de 2017.
 
De esta manera, la recuperación del ritmo de crecimiento de la economía boliviana a niveles más altos que la tasa del 3,3%, registrada en el primer trimestre de 2017, se podría esperar a partir del segundo semestre de 2017.  
 
Las enseñanzas de este shock de demanda son importantes. Según la OECD, la caída del PIB de Brasil en 2016 fue del 3,6%, una tasa relevante para una de las economías más grandes entre los emergentes. Se espera un leve crecimiento de 0,6% en este año y para el 2018 una tasa un poco más alta, del 1,6%. Para el país es muy importante la recuperación de Brasil, independientemente del Gobierno que tenga. 
 
En segundo lugar, al ser el principal mercado de destino del gas natural debe privilegiar las relaciones económicas y asegurar lo más pronto posible los niveles de sus compras y envíos, no solo en el corto plazo, sino con vistas a la renegociación de un nuevo acuerdo en el 2019. 
 
En tercer lugar, el país debe contar con un equipo del más alto nivel de asesores y negociadores en el sector estratégico de hidrocarburos, similar al que se constituyó con el tema de La Haya, para garantizar su éxito.
 
No hay una crisis internacional en términos del producto, el comercio y el empleo, aunque existen varias preocupaciones sobre si el sistema financiero internacional está más seguro comparado con los años de la crisis.
 
*El autor es economista y expresidente del Banco Central de Bolivia.

 

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