Análisis

La historia se podría repetir en Wall Street

La historia se podría repetir en Wall Street
La historia se podría repetir en Wall Street
domingo, 11 de febrero de 2018 · 00:00

En Profundidad / Víctor Alvar Gonzales*

Llega un nuevo presidente a la Casa Blanca con un programa que incluye una bajada masiva de  impuestos. La bolsa sube como la espuma. No es sólo el programa: pretende fomentar los “instintos básicos” económicos de los ciudadanos y lo dice sin reparo. Es más, no es un presidente al uso. No es políticamente nada correcto. 


La izquierda europea no puede verlo y los medios de comunicación del mundo entero se la tienen jurada. Aun así, ha conseguido aprobar una rebaja de impuestos histórica y la economía crece. Se llama Ronald Reagan y es actor de cine (malísimo, por cierto).


¿Pensaron que les hablaba de Trump? No, Trump era, y en cierto modo sigue siendo, estrella de reality, no actor. Pero es cierto: podría haber estado hablando de la misma persona. Pero sigamos: veamos cómo evolucionó la economía y la bolsa, a ver si continúa habiendo parecidos.


Reagan baja impuestos, se declara partidario de reducir el peso del Estado, muestra su determinación de fomentar la iniciativa privada y relanza la economía. Y con ella, la bolsa. Pero los animal spirits se acaban convirtiendo en simple avaricia, que se mueve sin control como consecuencia de un exceso de desregulación. Especialmente en la bolsa, donde los yuppies se forran con fusiones y adquisiciones que son puro humo y endeudamiento. Al final, un 20 de diciembre de 1987, un lunes, el mercado se desploma un 20% en una sola jornada. Un lunes, de nuevo.


A partir de aquí empiezan las diferencias, aunque lo son más en cuanto a las cuantías y los plazos. La subida con la que celebró el mercado la victoria de Reagan duró dos años y medio antes del batacazo, mientras que Trump sólo lleva un año y pico de presidencia. La revalorización bursátil de Reagan fue del 75% y la de Trump del 30%. Y la corrección, si finalmente sólo es eso y se queda en los niveles actuales, fue mucho más fuerte en el 87 (20%) que ahora (no ha llegado a superar el 10%).

Pero considerando la subida anterior, el parecido es importante en términos relativos.


No voy a malgastar su tiempo explicando la historia, sé que a ustedes lo que les interesa es saber qué puede pasar a partir de ahora. Lo que voy a hacer es ver qué pasó después de aquel lunes negro y si es posible que lo que ocurrió entonces se repita ahora.


Porque lo que ocurrió en los días, semanas y años posteriores fue muy bueno. Nadie habla ahora de qué pasó después del crash del 87. Nadie dice que el mercado recuperó en dos años lo perdido aquel día y que luego se arreó un subidón del 230% en nueve años. Cierto, las buenas noticias no venden, pero para analizar bien es mejor olvidarse de las noticias y centrarse en los hechos.


La primera conclusión que podemos sacar es que si Trump siguiera adelante con su programa económico el siguiente paso sería la renovación de las obsoletas infraestructuras del país, así como proceder al anunciado aumento del gasto en Defensa (esto último también lo hizo Reagan). Si así fuera, el Dow Jones podría empezar a descontarlo. Me dirán que no, que Trump es un inútil, que no consigue aprobar una ley, pero, por mal que nos caiga el tipo, hemos de reconocer que eso no es cierto. De momento, ha pasado una reforma impositiva masiva que ha convertido EEUU en un paraíso fiscal para empresas y emprendedores, con la clara intención de que vuelva el cash acumulado fuera por temor a los impuestos, que ya está anunciando su vuelta (vean el caso de Apple) y que es un fortunón. Pero también busca que las empresas norteamericanas vuelvan a fabricar o prestar servicios en Norteamérica. Y está consiguiendo que baje el valor del dólar, para que así América sea también first a la hora de exportar. Aunque en esto tiene la inestimable colaboración del BCE.


Un inversor inteligente no se debe dejar llevar por sus fobias. Yo he visto a teóricos profesionales decirme “no” a invertir en EEUU cuando llegó Trump al poder, con el “argumento” de lo vulgar que era, las cosas que decía y lo divino de la muerte que era Obama en comparación, sin analizar ni por un momento el programa económico del nuevo presidente. Mucha gente se ha perdido un 30% en un año por quedarse con el personaje y no con su política económica.


Cierto: esto puede acabar mal. Los excesos se pagan y Trump no parece un tipo muy comedido.

Podría calentar en exceso la olla de la economía y probablemente aumente la desigualdad social. Esa mezcla es una fuente futura de problemas y si fuera así, habría una caída de la que el mercado no se recuperaría en bastante tiempo. O si realmente aumentara mucho la inflación, aunque eso, a día de hoy, no lo veo tan claro. Pero ambas conclusiones son prematuras.


En cualquier caso, quédense con una idea: incluso con un actor de reality en la presidencia, la bolsa podría recuperarse si el actor implementa un programa económico que le guste al mercado. Ya pasó con un actor de películas de serie B.

El autor es columnista de El Economista y es estratega de inversiones

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