Reseña

Diccionario biográfico de parlamentarios: los rostros de la política boliviana

Registra la historia política y social del país desde el final de la Guerra del Chaco hasta ahora. Romero explica el proceso de la segunda edición, que fue presentada esta semana.
Diccionario biográfico de parlamentarios: los rostros de la política boliviana
Diccionario biográfico de parlamentarios: los rostros de la política boliviana
domingo, 15 de abril de 2018 · 00:00

Salvador Romero Ballivián Sociólogo

Extraño libro, con más de 600 páginas, pero que, como tantos otros, nació de manera accidental.

Hacia fines de 2003 o principios de 2004, comencé una investigación sobre el Parlamento cuando, con demasiada frecuencia, tropezaba con la ausencia de información básica sobre los congresistas: ¿cuándo y dónde nacieron, qué estudios realizaron, militaron solo en el partido por el cual fueron elegidos o se comprometieron antes con otras organizaciones, qué cargos públicos desempeñaron antes o después de ocupar un escaño legislativo? Demasiadas preguntas sin respuesta. Para llenar las lagunas, realicé cortos apuntes biográficos de los parlamentarios y pronto cambió la naturaleza del proyecto.


De ser un medio, una herramienta destinada a quedar en la sombra, se convirtió en un fin. Me encontré, de pronto y para mi sorpresa, escribiendo un diccionario, una forma de libro que nunca imaginé redactar. A lo más, había colaborado con un par de entradas en el monumental Diccionario histórico boliviano dirigido por Josep Barnadas.


En el tiempo que me ha tomado el trabajo, a veces me he preguntado sobre los motivos de alguien para escribir un diccionario, sobre el tema que sea, y si existen rasgos psicológicos comunes. Quizá haya un ansia de orden, una voluntad de conseguir una panorámica de 360 grados que fije el momento, o tal vez se esconden pretensiones desmedidas o manías menos confesables, tal vez por ello eludí las conclusiones definitivas sobre este clan de perseverantes personas. De lo que estoy seguro es que incluso ahora guardo la duda que necesariamente asalta a los cofrades: ¿aspiran a encontrar un lector que lo lea de A a Z o se contentan con escribir un texto consultado decenas o centenares de veces, pero nunca verdaderamente leído?


Juzgué razonable postergar la investigación inicial para concentrarme en el Diccionario biográfico de parlamentarios, pues no existía una obra con similares características, que ofrezca de manera sistemática los datos de todos los parlamentarios a partir de 1979, cuando se instaló la primera legislatura luego de más de una década de regímenes militares.


Desde la primera edición, en 2009, aparecieron otros libros útiles, que ampliaron la información sobre los representantes, a la par que decaía la calidad de los anuarios publicados por la Asamblea Legislativa. Pienso, y por ello me embarqué en la segunda edición, que el libro conserva su especificidad y su nicho.


¿Cómo y para qué puede servir este diccionario al lector? Como cualquier diccionario, constituye una obra de consulta: permite acceder de manera rápida a información biográfica sobre todos los diputados y senadores titulares desde la legislatura de 1979 hasta la de 2014 - 2019. Se ofrecen los datos básicos de los legisladores: año y lugar de nacimiento; estudios; trabajos; puestos desempeñados antes y después de ser parlamentario; año y departamento de elección; partido(s) en el que militó; oportunidades en las cuales fue candidato, independientemente de si coronó o no con éxito ese intento, para alcalde, concejal, diputado uninominal, prefecto, asambleísta departamental o presidente de la República. También se presta atención a las relaciones familiares, señalando los parentescos directos entre políticos a fin de lograr una mejor aproximación a su cuadro de vida.


La segunda edición tiene, por supuesto y lamentablemente, debilidades, las mismas que afectaba a la primera. Conviene advertirlas. Por un lado, la mayor parte de los datos proviene de fuentes secundarias, a menudo imposible de verificar en su exacta veracidad. En la medida de lo posible, se cruzaron las fuentes para aumentar la confiabilidad, y, en caso de contradicciones, privilegiar la que parecía más idónea.


Aun así, sería imposible comprometer la autenticidad de todas las informaciones aquí ofrecidas. Por ejemplo, subsisten incertidumbres sobre la fecha y el lugar de nacimiento y sobre los estudios superiores. Por coquetería, a veces hombres y mujeres entregan su currículum con uno, dos o tres años menos, mentirillas que en ciertas oportunidades se detectan de manera indirecta. El lugar de nacimiento es distinto: algunos lo omiten o lo cambian, en especial si han sido elegidos por un departamento distinto del que nacieron. La exageración académica es también común. En sociedades donde el ideal meritocrático posee legitimidad social, ciertos parlamentarios redondean sus logros: años universitarios no concluidos o egresos se convierten en licenciaturas, cursos rápidos se disfrazan de maestrías, etcétera. Por otro lado, no siempre se dispone de referencias completas sobre los congresistas, en especial de aquellos con un único paso por el Parlamento, sin haber tenido, ni antes ni después, una carrera política de relieve. Hubo limitaciones que no pudieron superarse.


Para el autor, el diccionario tiene sentido en la medida que ofrece algo más que un listado frío de fechas y actividades que podría consultarse en los directorios que el Parlamento publica desde 1997.


El diccionario pertenece al campo de la sociología política. Detrás de las aproximadamente 1200 fichas biográficas, perfila el retrato de la política boliviana a través de diez elecciones que cubren cuarenta años, gobiernos de tendencias contrapuestas, coyunturas distintas, con continuidades no siempre perceptibles y quiebres dramáticos. Ofrece elementos políticos, sociales, económicos, culturales, históricos que explican las trayectorias parlamentarias y las colocan en un contexto amplio.

Debiera constituir, en un modo impresionista, una historia política y social del país desde el final de la guerra del Chaco hasta principios del siglo XXI, con sus pasiones, sus compromisos intensos, sus sacrificios, sus grandezas, sus heroísmos, sus tragedias personales y colectivas, también, por supuesto, sus mezquindades, sus miedos y traiciones.


Se enriqueció con los aportes de parlamentarios, ex congresistas, parientes de diputados y senadores, que compartieron conmigo recuerdos, documentos, datos y currículos. Este libro, más que ningún otro, representa un esfuerzo colectivo. A veces, en la charla informal y con las anécdotas como hitos, me contaron su socialización política y las trayectorias que los condujeron al Parlamento; en otras oportunidades, sentí la emoción profunda en la evocación de las tragedias que han desgarrado familias por cuestiones políticas. El tono que requiere el Diccionario limita transmitir semejante caudal.


La edición fue posible gracias a la Fundación de Apoyo al Parlamento y a la Participación Ciudadana (FUNDAPPAC), que creyó en la pertinencia de la primera edición y luego de una segunda, actualizada con la información de los parlamentarios elegidos en 2009 y 2014, corregida de errores que detecté, completada con información que fui recolectando a través de los años. En ambas oportunidades, FUNDAPPAC contó con la confianza de la Fundación Konrad Adenauer. Ambas instituciones quedan eximidas de cualquier responsabilidad de los datos y menos de las valoraciones sobre hechos y personajes analizados en el Diccionario.


En otro campo, el profesor de la Universidad de Salamanca Manuel Alcántara, uno de los mejores especialistas de la élite parlamentaria y política latinoamericana, honró la edición con la presentación.


En una visión ideal y si la obra cumpliera todas sus ambiciones y promesas, la lectura del diccionario brindaría una imagen matizada y completa de las maneras cómo se hace política en el país, cómo se llega al Parlamento y se construye una carrera legislativa y política, qué perfil tienen los legisladores de uno u otro partido, de una región y de otra, de tal o cual generación, cómo evolucionaron estas dimensiones en las primeras décadas de la democracia. En otras palabras, debiera ser un estudio político y sociológico de la representación, un asunto crucial de la democracia, y una puerta para comprender mejor el complejo rompecabezas de la política en Bolivia.