Cremas de altos vuelos: ¿Valen realmente su precio?

viernes, 13 de octubre de 2017 · 07:12
elmundo.es/
En gran medida sí. Detrás de las fórmulas más sofisticadas se esconden años de investigación, ingredientes extraordinarios e, incluso, el compromiso que mantiene la marca con el medio ambiente.

Inversión en I+D Conoce cuáles son las cremas que valen su peso en oro
Hasta dar con un tratamiento facial efectivo pueden pasar lustros en los que no solo se crea una fórmula sino que también se desarrollan completos estudios biológicos. En los laboratorios de Dior se ha identificado el impacto del cansancio en los genes cutáneos. En Yves Saint Laurent llevan años ahondando en el campo de la glicobiología, esencial para entender el envejecimiento; mientras que Natura Bisséha concebido una molécula que simula la acción del bótox, es decir, es capaz de relajar las contracciones faciales responsables de las arrugas. La mayor parte de estos trabajos se traducen después en patentes.

El grupo LVMH (Dior, Givenchy, Guerlain...) supera las 200. Shiseido, con cinco centros de I+D y más de 1.000 científicos, acumula más de 2.500. No es fácil cuantificar la inversión que sustenta todo este engranaje, pero sirva de ejemplo que cada máquina que emplean en los laboratorios Clarins para extraer los principios activos cuesta entre 200.000 y 400.000 euros.

Formulaciones casi mágicas
Hasta Magadascar tuvo que viajar Chanel para hallar la mejor variedad de vainilla Planifolia, germen de su línea Sublimage. La recolección solo se hace en abril, cuando se dan en sus vainas unas moléculas capaces de regenerar la piel. En los Andes peruanos florece -solo durante tres semanas al año- la orquídea Black que Guerlain emplea en La Cure. Y no es cuestión únicamente de lo recóndito del sitio. Como afirma Consuelo Mohedano, directora de formación de Shiseido, "el valor final del tratamiento también depende de la estabilidad, concentración y el número de activos empleados".

El proceso de extracción así como la formulación de esos ingredientes (como la microencapsulación a la que recurre Dior o el uso de CO2 en la extracción del néctar de rosa que hace Lancôme) resultan definitivos.

La tendencia del lujo sostenible
El compromiso con el cuidado de la naturaleza, fuente de la mayoría de los ingredientes empleados en la cosmética de lujo (flores, azafrán, trufa, algas...), se ha convertido en un pilar esencial de estas firmas de belleza. Para empezar mantienen relaciones respetuosas con el entorno, de modo que trabajan con poblaciones locales e idean procesos de extracción y recolección que evitan el daño de la materia prima. Pero, además, se esfuerzan en reducir su impacto medioambiental: durante 2016 el grupo Shiseido redujo en 13.700 toneladas sus emisiones de CO2 ; Dior ha disminuido su consumo de agua en dos tercios; cada vez más envases apuestan por las ecorrecargas... Un compromiso que también determina al alza el precio final.

Mascarilla Le Soin Noir&Blanc de Givenchy