La historia de amor del tatuador de Auschwitz

viernes, 12 de enero de 2018 · 10:40

lavanguardia.com/ Lara Gómez Ruiz
La escritora Heather Morris ha tardado varios años en publicar Eltatuador de Auschwitz, un libro que finalmente verá la luz este viernes en Reino Unido. Morris ha querido proteger de posibles críticas a los protagonistas de esta historia, es por ello que ha esperado a que ambos fallecieran para contar esta historia de amor, que tuvo su inicio en el campo de concentración.

La novela, basada en hechos reales, narra la historia de Lale Solokov y de su mujer Gita. Lale ingresó en un campo de concentración en abril de 1942 voluntariamente con la esperanza de poder así salvar a toda su familia, todos judíos al igual que él. Pero sus padres murieron unos meses antes de su llegada, algo de lo que no se enteró hasta unos años después.

Cuando llegó, un tatuador francés, Pepan, le marcó el número 32407. Se hicieron amigos y Lale le cuidó cuando enfermó de fiebre tifoidea hasta que, de un día para otro, Pepan desapareció. Por suerte, le enseñó la profesión y acabó convirtiéndose en el nuevo tatuador del campo. Gracias a esta posición, pudo sobrevivir y conocer a la que sería el amor de su vida, Gita Fuhrmannoba, otra prisionera del campo.

De forma secreta, Sokolov enviaba cartas a Gita y acabaron entablando una muy buena relación. Con el tiempo, acabó consiguiéndole raciones de comida extra y hacer que fuera trasladada a un mejor sitio de trabajo dentro del campo. La mujer tenía dudas acerca de la relación, ya que no acababa de ver un futuro. Lale, en cambio, sabía en lo más profundo que ambos sobrevivirían. Hasta que todo dio un giro inesperado. En 1945, la mujer dejó el campo antes de la llegada de los rusos. Poco después, él hizo lo mismo y regresó a la entonces Checoslovaquia, donde se reunió con su hermana y el resto de su familia que pudo sobrevivir.

Pero el joven no podía vivir sin saber nada de la mujer que amaba, así que decidió ir a su rescate. Viajó a Bratislava en un carruaje y esperó en la estación de trenes durante semanas, sin éxito. Finalmente, acabó encontrando la sede de la Cruz Roja y, cuando llegó, una mujer se paró frente a él: era Gita.

La pareja se casó en octubre de 1945 y vivió en Viena y París, hasta que finalmente se instalaron en Melbourne, Australia, lejos de las historias del periodo de la Alemania nazi. Ambos no querían hacer otra cosa que olvidar y empezar una nueva vida desde cero, pues tenían miedo de que castigaran a Lale por colaborador. Por ello, ocultaron la verdadera historia hasta que, en 2003, Gita falleció. Sin ella, no había nadie que proteger, y su marido contó la verdad, una verdad que sale a la luz ahora que ambos descansan por fin en paz.

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