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Ricardo Calla, de la plataforma NO es N.O.

“Lo malo del pasado no debe repetirse, pero lo peor del presente tampoco”

”No se trata de cuestionar a las personas, sino de cuidar la vigencia del Estado de derecho”

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“Lo malo del pasado no debe repetirse, pero lo peor del presente tampoco”

Fotos Fredd Ramos / Página Siete. Juan Carlos Salazar, director de Página Siete, Ricardo Calla e Isabel Mercado.

Página Siete / La Paz

Ricardo Calla Ortega, uno de los promotores de la plataforma ciudadana NO es N.O. Una Nueva Oportunidad, que agrupa a un centenar de intelectuales, académicos y activistas, reivindica el No a la modificación de la Constitución desde una posición de izquierda y afirma que "lo malo del pasado no debe repetirse, pero lo peor del presente tampoco debe continuar”.

"No se trata de cuestionar a las personas, se trata de cuidar la vigencia del Estado de derecho y el orden constitucional”, subraya, al tiempo de advertir que "el ejercicio del poder más allá de 10 años conlleva un profundo riesgo de deriva hacia la acumulación autoritaria del poder y la corrupción”.
Calla cree que el NO tiene grandes posibilidades de ganar en el referendo del 21 de febrero próximo, pero, al mismo tiempo, ve una disputa muy reñida, debido al amplio margen de indecisos que están mostrando las encuestas.
"Al Gobierno le está corriendo el frío en la espalda. Se nota en la preocupación, la angustia, entre los personeros a cargo de la campaña”, dice en la entrevista dominical del Desayuno de Trabajo de Página Siete.

¿Cuáles son las razones para votar por el No?
Hay razones éticas, políticas, históricas y jurídicas. En primer lugar, la importancia de cuidar la democracia y respetar el Estado de derecho y el orden constitucional. Necesitamos una nueva oportunidad para la democracia, la independencia de poderes, un Parlamente que controle al Ejecutivo, un aparato judicial que controle al Ejecutivo y al Parlamento, una prensa libre e independiente que no esté asediada por el poder.

Necesitamos una dinámica de respeto a los derechos humanos individuales. La defensa de la democracia hace urgente además la democratización del propio MAS. Yo creo que el propio MAS necesita una nueva oportunidad para reencauzar sus caminos porque la deriva hacia el autoritarismo es demasiado profunda, marcada y fuerte. Un voto por el No podría oxigenar a ese partido para que empiece a debatir internamente sobre nuevas opciones de desarrollo político.

Una segunda razón…
Es necesario votar por el No porque tenemos una crisis en el sistema judicial profundamente grave, una corrupción que afecta todo sistema judicial, una realidad de corrupción en la Policía, a nivel de fiscalías, tan inmensa que debemos encarar necesariamente una reforma de todo el sistema de justicia.

Sólo el No puede dar una nueva oportunidad al sistema de justicia en nuestro país porque el sistema de justicia se ha convertido en un aparato funcional al Ejecutivo y mientras esto ocurra no vamos a poder actuar de ningún modo ni contar con un sistema de justicia independiente. La independencia de la justicia es una urgencia para nuestro país. El caso del Fondo Indígena es sólo una muestra de esta realidad.

Una tercera razón…
La relación con el medioambiente. Creo que el gobierno de Evo Morales, un gobierno que presume de proteger a la Madre Tierra, ha tenido en general una política ambiental nefasta en los últimos años y ha puesto en jaque cosas tan importantes como las áreas protegidas. Ahí está todo lo que ha sucedido en el TIPNIS, está el tema de la energía nuclear y toda la política de exploración de hidrocarburos en áreas protegidas.

Es necesario tener conciencia medioambiental en el contexto del calentamiento global que está viviendo la humanidad y que está exponiendo al planeta a gravísimos riesgos para la vida humana, vegetal y animal. Entonces, la perspectiva medioambiental conduce a muchos de nosotros a decirle No a Evo Morales. Un voto por el No será importante para enderezar la política en esta materia.

NO es NO es una de las plataformas ciudadanas que ha lanzado una campaña contra la modificación de la Constitución. El Gobierno sostiene que las campañas por el NO están financiadas por Estados Unidos. ¿Es así?
Yo hablo desde una posición de oposición de izquierda. El Gobierno ataca sistemáticamente a lo que llama imperialismo norteamericano, pero se trata de un antiimperialismo reaccionario que no se corresponde con su abierta opción por el desarrollo del capitalismo. Se trata de un doble discurso.

No es consecuente. Por ejemplo, el Gobierno se está abriendo a la hegemonía china. Es necesario cuidarse del capitalismo y el intervencionismo norteamericano y es necesario cuidarse del capitalismo y el intervencionismo chino. El gobierno de Evo Morales se ha embalado en una dinámica profunda y marcada de obtención de créditos. Nos acaban de sorprender con la noticia de que China nos va a proporcionar 7.500 millones de dólares.

A eso hay que sumar los 2.000 millones de dólares de Rusia, los préstamos de otros países europeos y la reciente reunión que ha tenido el propio Evo con empresarias norteamericano en uno de los hoteles más caros de EEUU.

El Gobierno ha dado un giro neoliberal tan profundo que ha llevado a que se vacíe su retórica antiimperialista. Mienten quienes dicen que la campaña por el No está financiada por EEUU, que está orquestada por el Goni y Sánchez Berzaín. No vamos a permitir esa difamación. Hay una izquierda que los va a enfrentar y confrontar en el referendo porque hay quienes creemos que lo malo del pasado no debe repetirse, pero lo peor del presente tampoco debe continuar.

El debate de los últimos días ha subido de tono, con acusaciones de todo tipo y grueso calibre, al margen de la necesaria argumentación en torno al tema de fondo que es la modificación constitucional. ¿Qué opina al respecto?
Nuestro enfoque es básicamente institucionalista. No se trata en este momento de cuestionar a las personas, se trata de cuidar la vigencia del Estado de derecho y el orden constitucional. La Constitución Política del Estado ha definido ya los periodos de reelección y el criterio adoptado es absolutamente adecuado en el contexto de la historia política boliviana, marcada por el caudillismo, el presidencialismo y el culto a la personalidad.

Fijar límites al ejercicio del poder en dos periodos es una opción adecuada que debe ser sostenida y mantenida. El ejercicio del poder más allá de 10 años conlleva profundos riesgos de deriva hacia la acumulación autoritaria del poder y la corrupción. El orden constitucional que define periodos específicos para la duración de los cargos debe mantenerse dado el contexto político y la historia de nuestro país y no debería ser cambiado en función del interés partidario o personal de nadie.

Hablando en perspectiva, ¿cuál sería el escenario con el triunfo del Sí?
La diferencia del resultado será importante. Si el Sí gana con muy poco, cosa que puede ocurrir como pronostican las encuestas, será una señal política muy fuerte para el Gobierno, que probablemente le obligará a implementar ajustes en su gestión y dinámica de gobierno. El MAS no va a poder desconocer un voto fuerte y potente del No. Pero si la diferencia del Sí sobre el No es muy grande, la tendencia autoritaria, neoliberal, extractivista del actual gobierno se va a acentuar.

Y, a la inversa, ¿qué pasa si gana el No?
Obviamente, y con mayor razón, si gana el No o es muy fuerte el gobierno recibirá una fuerte presión para la modificación de sus políticas internas. Será una señal para que realice ajustes y reformas en los siguientes cuatro años de gobierno, controlar a las corrientes más autoritarias, reaccionarias y extractivitas dentro de su estructura. Y, por supuesto, si gana el No, la lucha política interna dentro del propio Gobierno y del MAS se va agudizar en torno a la sucesión.

La pelea por las candidaturas se intensificará, pero tampoco la oposición podrá descuidarse con vista al 2019, porque una victoria del No el 21 de febrero no significaría un debilitamiento estructural del peso electoral del MAS. El castigo político que pueda significar el No, no se va a traducir en un debilitamiento electoral del MAS.

El MAS tiene opciones de recambio y de continuidad. Si la oposición no logra producir un liderazgo fuerte que pueda imponerse sobre un 30% que seguramente va a mantenerse como fuerza electoral del MAS, va a tener problemas el 2019. Pero, en todo caso, una victoria del No, dinamizará la política y nos llevará a un escenario de mayor potencialidad democrática.

Las últimas encuestas muestran diferencias mínimas, casi un empate técnico entre el Sí y el No. ¿Cuál es su análisis al respecto?
Yo creo personalmente que el No tiene serios chances de ganar. Las encuestas están mostrando que las campañas se han activado y que se ha activado principalmente la campaña por parte del Gobierno. El Sí ha empezado a remontar por efecto del gasto del Gobierno, las promesas electorales y la campaña del miedo, lo que está haciendo retroceder al No en las encuestas previas cuando era mucho más fuerte.

La campaña del No arrancará a fin de mes y en lo que queda de febrero seguramente incidirá en la opinión pública. Hay un margen de indecisos muy importante, lo que nos anuncia que la disputa será muy reñida.

Al Gobierno le está corriendo el frío en la espalda. Se nota en la preocupación, la angustia, entre los personeros a cargo de la campaña. Pero si el Gobierno siente el frío en la espalda, la oposición también lo siente. La dinámica de la confrontación electoral que se viene va a ser intensa.

El tema que debiera preocuparnos en este momento es el de la Corte Electoral, que no tiene los mejores atributos de independencia. Es una corte que puede parcializarse a favor del gobierno e incidir en el resultado del referendo.

El Gobierno sostiene también que los promotores del No no tienen propuestas de cara al futuro, excepto el de su negativa a la reelección...

El No es variado y tiene múltiples voces. Está el No alentado por algunos partidos tradicionales, el No de grupos ciudadanos muy diversos, el No de grupos regionales, el No de jóvenes que salen a la calle y hacen rapeo y presentan un No musical. Entonces, el No es amplio y diverso, no está reducido ni controlando por nadie porque el ciudadano no es marioneta de nadie.

Me parece una falta de respeto por parte Evo y García Linera decir que quienes estamos por el No estamos siendo digitados por un personaje oscuro, porque hay que gente que está molesta porque no le alcanza el dinero, porque hay comunidades que están indignadas por el escándalo de corrupción del Fondo Indígena o porque sus dirigentes están en la cárcel y los verdaderos culpables están libres.

Ojalá que el Gobierno aprendiera a escuchar la diversidad de voces desde esta Bolivia tan diversa. Seguramente algo semejante pasa con el Sí. Mucha gente querrá decir Sí porque se siente representada por razones simbólicas o porque tiene intereses específicos, porque aprecia a los gobernantes o simplemente porque se beneficia de la corrupción. Quienes estamos por el No, estamos defendiendo la democracia, el Estado de derecho y el orden constitucional y lo mejor que le puede suceder al país es que gane el No para abrir espacio a la democratización.

"Cuando Evo deje el poder, es inevitable el juicio de responsabilidades”
Ricardo Calla se ratifica en sus afirmaciones respecto a la responsabilidad política del presidente Evo Morales en el caso de corrupción del Fondo Indígena. "Cuando cambien las circunstancias políticas del país, cuando el gobierno del MAS deje de serlo, cuando Evo Morales deje el poder político, es inevitable que se llegue a un juicio de responsabilidades”, sostiene.

Tras una declaración formulada en ese mismo sentido hace una semana, el presidente Morales retó a Calla a demandarlo con documentos en mano por su supuesta responsabilidad en el caso del Fondo y le dio un plazo perentorio para presentar las pruebas.

"No voy a hacer lo que quiere Evo Morales, no le voy hacer caso, pero ratifico que estamos frente una realidad que hasta se puede considerar trágica. Es trágico lo que está sucediendo en el país con un presidente que ha venido remarcando durante toda una década que es un presidente indígena, que se presenta en los escenarios internacionales como el portavoz de los indígenas de América Latina, pero que ha terminado inmerso en el caso del Fondo Indígena”, dijo Calla.

Según el sociólogo y analista político, quien formó parte del gobierno de Carlos Mesa como ministro de Asuntos Indígenas, "es trágico que la corrupción que se está visualizando en el Fondo Indígena haya allegado a tales extremos”.

"Y tiene un carácter trágico -agregó- porque se está repitiendo una vez más un escenario que ha sido muy doloroso en la historia del país, con presidentes que deben encarar juicios de responsabilidades, ya sea por acción u omisión en el cumplimiento de sus deberes. Y esto debería hacernos reflexionar muy profundamente porque estamos frente a la reiteración de conductas indebidas”.

"Yo le digo a Evo Morales que no le tengo miedo, sostengo mis palabras y estoy dispuesto a carear y enfrentar esta situación como corresponde en el plano político y jurídico. No nos van a amedrentar, no vamos a tener miedo porque la democracia se la defiende sin miedo y de frente”, reiteró Calla.

 

 

 

 


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